Mostrando entradas con la etiqueta religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta religión. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de enero de 2024

Encuentro, desencuentros y reencuentro

No sé si podría decir que en 2016 tuve un encuentro con la Virgen, cuando acudí por primera vez a una romería del Rocío. Lo que viví aquellos días fue lo que me dio fuerzas para soportar el ingreso hospitalario que viviría unas semanas después.

Esas dos experiencias supusieron para mí un punto de inflexión grande tras el cual me comencé a replantear muchas cosas. Y desde entonces, no sé por qué y de forma nada deseada, mi vida se ha ido poniendo completamente patas arriba. Desencuentro tras desencuentro me vi forzada, finalmente, a tener que replegarme al cobijo de las alas de la Blanca Paloma para poder superar tanto duelo superpuesto (y en ese camino estoy).  

Por eso, aprovechando que hoy es un día especial, que seguimos en tiempo de Navidad, que comienza un año, un mes y una semana nuevos..., creo que es un momento ideal para compartir contigo este pequeño soneto:

Soneto a la Virgen por Navidad

Anochece en Belén, la luna brilla,
Muchos le cierran la puerta a María.
Ocaso amargo el tuyo, ¡Madre mía!
Reacción injusta para una chiquilla.
Virgen, Santa y Reina… ¡qué maravilla!
Instrumento de Dios, del mundo guía.
Diste a luz a Jesús: nuestra alegría.
Amaste mucho de forma sencilla.
Sagrario primigenio, elegida,
Obediente, leal, mujer bonita,
Lámpara del mundo, fuente de Vida.
Paloma mensajera, cenobita,
Arca de la alianza, malherida,
Zarandeada por el viento, bendita.

Lo redacté en la tarde de Nochebuena queriendo rendirle un pequeño homenaje estas fiestas. Sirva ahora también esta pequeña publicación para festejar, como cada uno de enero, la solemnidad de Santa María Madre de Dios, además de un nuevo año de vida de este blog (que siempre ha sido el medio por el que he podido desahogarme y compartir mi devoción mariana cuando la dureza de la soledad más me apretaba). 

Los que me conocen saben que llevo tiempo intentando evitar hablar de la Virgen (por aquí y en general); pero ya se sabe que la cabra siempre tira al monte (bueno, en verdad yo suelo tirar hacia Almonte cuando puedo y me dejan). Y con nostalgia, por no haber podido bajar en diciembre a pasar unos días de retiro por allí y a disfrutar de la vigilia de la Inmaculada Concepción, quisiera aprovechar este rincón para anunciar que estoy deseando reencontrarme con Ella porque es la única que no me ha fallado nunca.

Imagen generada mediante IA (DALL-3 de bing.com)

Los pastores corrieron a Belén para encontrarse con María, José y el Niño que descansaba en el pesebre (y al que yo quise describir de manera oculta en el poema con las palabras Amor, Vida, Sol y Paz). Acudamos nosotros también a ese encuentro y contemplemos al Pastorcito Divino en la Eucaristía y también al niño que todos llevamos en lo más profundo del corazón. Escuchemos qué nos dice, respondamos lo que espera y sigamos sus pasos como las buenas ovejas hacen con su pastor.  

Decía hoy el sacerdote que celebró la Eucaristía privada en la que tuve el privilegio de participar que deseemos un santo 2024 porque siendo santos seremos felices este año, en la vida y en la eternidad.

¡Deseo eso para ti y para mi! ¡Qué la Virgen nos ayude a seguir caminando! Espero regresar muy pronto por aquí y hasta entonces, si es posible, reza por mí que yo lo haré por ti. Unidos en la oración.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Ángeles y demonios: pares de opuestos y dualidad en el ser humano

Llevo meses sin venir por este rincón. En este tiempo me han venido a la mente muchas ideas y reflexiones que han terminado siendo ignoradas o cayendo en el olvido; pero también tengo varias publicaciones pendientes a las que, si nada lo impide, sí que espero ir dando a luz pronto. De momento, hoy (que es un día especial), voy a aprovechar para sentarme a redactar y compartir contigo algunos pensamientos. La ocasión es propicia y no sería bueno dejar que se pierda. ¿Bueno? Bueno, arranquemos desde esta dicotomía.

¿Cuántas veces los seres humanos no regimos nuestros actos por lo que es bueno y lo que es malo? Y aquello que yo considero bueno... ¿Lo es para mí? ¿Lo es para el otro? ¿Busca verdaderamente el bien común o únicamente el propio?

Imagen generada mediante IA (DALL-3 de bing.com)

¿Cuántas veces eso que a uno le parece bueno le resulta malo al de al lado y le provoca un daño terrible? Si te paras a pensar un momento verás que todos y cada uno de nosotros somos ángeles y demonios a la vez. Víctimas y verdugos. Ningún ser humano es perfecto y nadie posee la Sabiduría o la Verdad suprema. La única certeza que tenemos es que vamos a morir, cosa que se contrapone a estar vivo, y, por mucho que queramos evitarlo, somos seres duales que debemos esforzarnos por buscar el mayor equilibrio posible entre un montón de pares de opuestos: amor-odio, alegría-tristeza, paz-desasosiego, generosidad-egoísmo, lealtad-infidelidad, modestia-arrogancia... ¿se te ocurren más? ¡Compártelos en un comentario! ¡Hay un montón! Y en ellos es donde yo quería poner la atención.

En mi opinión, creo que cuanto más nos acerquemos al término medio entre uno y otro, más cerca estaremos de ser personas virtuosas (o santas, para aquellos que creemos en Dios y que, como una respuesta a su Amor, intentamos perfeccionar la imagen de Él que llevamos escondida). Hay un documento del Papa Francisco (concretamente una exhortación apostólica) que se titula Gaudete et Exultate (que significa alegraos y regocijaos) en la que habla sobre esa llamada a la santidad en el mundo actual (puedes leerla, si te apetece, de manera íntegra haciendo clic en su nombre). De ella saqué algunas frases para una publicación del blog de mi parroquia, que bien podría haber repetido por aquí pero voy a versionar para quitarle la religiosidad que a muchos os puede chirriar y os quedéis con lo que yo me quedaría si estuviera en vuestro lugar:

Actualmente lo mejor que podemos aportar a la sociedad es ser personas buenas (virtuosas). Para ello hemos de vivir con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra.

Debemos luchar por el bien común y, aunque duela, en muchas ocasiones eso significará renunciar a nuestros intereses personales. (Ojo, y esto es muy de cosecha propia, que no se confunda con permitir abusos de poder y superioridad porque en esos casos la persona da poco testimonio y así más vale amarse uno mismo que al de al lado. Es una cuestión de dignidad y no pasa nada por no querer ser bueno con quien, siendo un demonio, nos hiere. Basta con no hacerle mal.) 

Las tareas movidas por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no son virtuosas pero, y aquí también hago mi aportación personal, no te preocupes. Es posible que, hagas lo que hagas, te lleves la crítica de más de una persona así que si tienes claro que lo que tú persigues es bueno... ¡pasa de esa gente y ve a lo tuyo! 

No podemos plantearnos un ideal de persona virtuosa que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.

Preocúpate de ser una persona lo más justa posible y actúa con misericordia. Siembra paz a tu alrededor. No dejes de prestar atención a los pequeños detalles del amor e intenta crear comunidades donde los miembros se cuiden unos a otros. Y, para ir acabando, ten siempre presente que no todo lo que hacemos es auténtico o perfecto

Así que... vamos a ser humildes y a ponernos manos a la obra con esta utopía del virtuosismo. ¡No tengas miedo, haz hasta donde puedas y pide ayuda cuando la cosa te sobrepase! (Eso sí, no la esperes desinteresada y, tal vez, viendo el panorama que tenemos, casi te diría que tampoco interesada).

Dime, por favor, si todo esto te parecen palabras vacías o, por el contrario, te han llenado un poquito y, desde ahora, te vas animar a esforzarte por ser un ángel en la individualidad y en la colectividad, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza... 

Sea como sea, porque es bueno, ¡sé una persona bienaventurada!

 ¡Espero volver pronto!

sábado, 15 de abril de 2023

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Aunque prácticamente ya se haya ido toda la semana... ¡feliz Pascua de Resurrección!

¡Qué rápido pasa el tiempo (tanto que casi llego tarde)! Pero a la vez ¡qué lento va también!

Cuando vivimos buenos momentos se nos va volando y, en cambio, al tener que afrontar los malos parece que se detuviera el reloj. En enero me estaba planteando regresar por aquí y ahora veo que ya estamos a mediados de abril y no he dado señales de vida. ¡Madre mía! 

Hoy, gracias a Dios, vengo a compartir contigo dos viejas publicaciones que me ha gustado releer en estos días:

La primera lleva por título "Vuelve a Galilea". Se trata de unas palabras que fueron redactadas por un hermano de la Familia Misionera Verbum Dei. En ella habla de por qué es un lugar tan importante y qué significado tiene para Jesús y sus discípulos. Explica que cada uno de nosotros también tenemos nuestros "galileas particulares" en las experiencias fundantes de vida que nos acontecen (especialmente las que son de fe) . ¿Tú te has parado a pensar dónde están los tuyos? ¿Me cuentas alguna vivencia religiosa que te haya marcado?

Si no es la primera vez que me lees estoy segura de que vas a tener bastante fácil adivinar cuál es "mi Galilea"; pero si no lo sabes ya te lo digo yo que está en la devoción que tengo por la Virgen del Rocío. Y lo que puso en mí la semilla rociera fue, concretamente, este especial de Isabel Pantoja:


Reconozco que durante una gran parte de mi vida fui rociera de las de folclore (quizá por la distancia y porque el primer grupo al que me acerqué fue la casa de Andalucía de Aranjuez, donde dicho sea de paso me encontré gente que no me trató nada bien); pero, gracias a  Dios, la Virgen quiso que, justo unos meses después de reencontrarme con la Iglesia, y tras 20 años de espera, viviera mi primera romería de la mano de una hermandad (la de Torrejón de Ardoz, concretamente. Y con ellos he podido compartir también la peregrinación extraordinaria que realizaron esta Cuaresma). 

¿Tú dónde sostienes la fe? ¿Y dónde tienes puestos esos apoyos que tanto suelen hacernos sufrir? Y no me digas que solo Dios basta porque yo todavía no he conocido a nadie que no se sostenga en algo del mundo o en alguien. Somos imperfectos y no hay nada más humilde que reconocer que todos necesitamos y dependemos de los demás, que la autosuficiencia total no existe.

Si te paras a mirar la vida de Jesús, el mismo Dios hecho hombre, puedes ver que Él también buscó sentirse arropado por sus discípulos (aunque a la hora de la verdad le dejaran tirado) y más de 2.000 años después, no deja de llamarnos porque sigue requiriendo de nosotros para que se siga anunciando su Reino. Y si eso fue así... ¿por qué tachamos entonces de fanática, obsesiva o dependiente a una persona que tal vez solamente intenta ir al mundo entero a contar lo que ha visto, lo que ha oído, lo que ha vivido o, en definitiva, a anunciar el Evangelio bajo el carisma que le llena de alegría. ¿Acaso no es eso lo que se espera de un cristiano? ¡Basta ya de censuras y críticas, especialmente a los rocieros! 

El título de la segunda publicación que vengo a compartir es el camino de vuelta. Y este tema es algo sobre lo que no he dejado de reflexionar desde que escribí esas palabras. Gracias a aquella romería y a todo lo que me ha tocado vivir después, que me ha puesto la vida patas arriba, he podido tomar conciencia de que nuestro paso en la tierra no es sino una peregrinación de regreso a nuestro origen y por los caminos, que son duros senderos de arenales que debemos atravesar, nos puede parece que tenemos que ir eligiendo entre ser hijos del Rocío o del infierno. 

Sin embargo el pasado miércoles me daba cuenta de una cosa, que no sé si será acertada o no: la Pascua nos recuerda que la Gracia recibida con el bautismo hace que los cristianos estemos siempre en el camino de regreso del hijo pródigo, con dirección a la casa del Padre. Y la verdad es que puede dar mucha Paz recordar cómo fue recibido. ¡Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya! Y es Él quien trae nuestra salvación! Vale ya de querer actuar como Dioses, vivamos felices y abandonados. Somos suficientemente libres como para no tener que aceptar cosas que, viniendo impuestas por manos de nuestros prójimos, nos hagan sufrir. Si la imposibilidad o la incapacidad no te dejan responder a Dios como se merece, no te quedes muerto en vida, dándote golpes de pecho. Si los demás no tienen la humildad de reconocer sus errores no cargues tú con ellos. En tu debilidad, en la miseria, en esas caídas que tanto hieren tu orgullo, será donde Dios se haga más fuerte. ¡Todos pecamos y vivimos una fe incoherente! 

¡Qué la alegría de Jesús Resucitado te lleve hacia ese nuevo Pentecostés en el que, de la mano de su Madre, podrás cantar las misericordias del Señor! ¡Qué la Virgen sea siempre tu refugio! ¡Ella te llevará hacia ese encuentro amoroso con el que Dios sueña desde que te pensó!

Yo tal vez regrese pronto por aquí. Seguramente sea para compartir alguna ruta que he realizado esta Semana Santa. ¡Te espero!

domingo, 1 de enero de 2023

¡Feliz año nuevo!

Aproveché este espacio para redactar mi mensaje de Navidad y hoy, día en el que este blog cumple 10 años de andadura intermitente, también quiero utilizarlo para desearte un 2023 colmado de bendiciones

Deseo que, en los próximos 365 días que tienes por delante, puedas ver realizada (aunque sea en parte) alguna de las ilusiones que lleves en el corazón. Que reinen en ti la Paz y el fuego del Amor.

¿Qué metas te has marcado para este año? ¡Déjame un comentario y cuéntame alguna a ver si puede venirme bien!

Yo confieso que ayer me retiré a descansar un poco conmovida, por la muerte del Papa emérito Benedicto XVI (D.E.P.), y me acosté meditando sobre la importancia de dejar marchar la "noche vieja" de nuestra vida y dar paso, sin miedo, a lo nuevo y las cosas buenas que la Providencia pueda traer.

Es curioso porque no sentí especial simpatía en vida por este sucesor de Pedro y, sin embargo, a pesar de que el 31 de diciembre invita a lo contrario, tuve que pasar el día bastante recogida. El cuerpo me pedía contemplar su ejemplo de vida y el de algunas personas que aprecio y sé que lo veneraban. Hoy sigo un poco en esa línea y vuelvo a cuestionarme sobre el tema que se abordó en los últimos ejercicios espirituales a los que asistí: acoger a Jesús.

Y creo que eso mismo debería ser mi propósito para los meses venideros. ¿Te animarías a compartirlo conmigo y dejar que el Pastorcito Divino se encargue de transformar nuestras penas en alegrías? Ya veremos dónde llegamos (por lo menos yo) pero que la Madre de Dios nos ayude a perseverar en el Camino o nos lleve de nuevo al rebaño si nos extraviamos.

Por cierto, sé que este objetivo es mucho más banal pero, para terminar la publicación, quiero que sepas que me estoy planteando regresar por este canal. No puedo negar que me gusta escribir y es una realidad que al final, de una manera u otra, siempre acabo volviendo por aquí, así que... ¿a ti qué temas te podrían interesar? Si quieres aportar alguna idea puedes dejarme un comentario, me gustará leerte. 

Y hasta la próxima publicación, en la que te espero por este rincón... 

¡Feliz año nuevo!

sábado, 24 de diciembre de 2022

Esta noche será buena porque cuando amanezca el mundo estará cubierto de Rocío

Esta mañana me levanté algo desanimada de ver que la Navidad estaba a la vuelta de la esquina y, por circunstancias de la vida, me iba a pillar con el espíritu agonizante y un sentimiento de soledad grande (a pesar de tener gente a mi alrededor).

Me sentía hipócrita planteándome buscar tiempo para preparar una felicitación navideña cuando me siento más alejada de Dios que nunca y me tentaba la pereza para no hacer nada. Sin embargo me he dicho... ¿por qué no? Es verdad que no habré confesado en todo el Adviento, que llevo todo este mes sin acudir a la Eucaristía, que cada vez estoy rezando menos, que me siento muy decepcionada con la gente que se suponía que eran mi comunidad eclesial y sin fuerzas para perseverar pero... ¿por qué no voy a desear una feliz Navidad? Pues eso... que en esta ocasión quiero aprovechar estas palabras y este rincón para decirte:

¡Feliz navidad 2022! 


Esta noche, más allá de las emociones que podamos sentir, será buena porque cuando amanezca el mundo estará cubierto de Rocío. Entendiendo por Rocío la Gracia que el Espíritu Santo no cesa de derramar sobre cada uno de los miembros de su Iglesia y cuya fuente para mí está la imagen de la Virgen del Rocío. Siempre que contemplo a la Blanca Paloma con su Hijo tiene lugar una pequeña Navidad en mi corazón.

Y si hoy debemos estar alegres no es porque la vida nos vaya sonriendo y las cosas estén saliendo tal como teníamos previsto. El gozo de estas fiestas tampoco está en comprar y comprar sin control, ni en reunirse con la familia o quedar con los amigos para comer y beber sin más. Si esta noche es "Nochebuena" es porque el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros para manifestarnos la buena nueva de la salvación. 

Celebrar la Navidad es dejar que Dios nazca en tu corazón (y eso puede ocurrir cualquier día del año), es vivir permitiendo que la fuerza transformante del fuego del Espíritu Santo vaya obrando en ti de forma que puedas ir asemejándote al Niño de Belén. No pretendas grandezas que no están en tus manos alcanzar, vive tranquilo, vive con Paz, vive buscando la felicidad y aunque te sientas extraviado e incoherente nunca dejes de caminar ni de cantar las misericordias del Señor porque la Virgen y su Divino Hijo no te abandonan. Por eso sería bueno no dejar de decir: 

"Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor."

martes, 1 de noviembre de 2022

Mirlo Blanco

El pasado 10 de septiembre redacté una entrada por este espacio que titulé sabatina de despedida. Al final de la misma ponía que no sabía si volvería por aquí y en esta ocasión, aprovechando que arrancamos un nuevo mes, no he querido seguir frenando el impulso de escribir que me llevaba acompañando durante todo octubre.

Seguramente sea una publicación puntual y, como verás, no voy a hablar de la Virgen del Rocío (aunque no me faltan ganas) ni a comentar ninguna lectura de la misa. Únicamente quería terminar de dar forma a una entrada antigua que tenía a medio redactar con unas reflexiones que me inspiró la canción Mirlo Blanco de Shinova y sobre las que he regresado en varias ocasiones últimamente.


Hoy, precisamente, hace justo un año que la compartieron conmigo y buscando información sobre el grupo leí en su momento que Shinova quiere significar "nueva energía". Y es curioso porque debo reconocer que a mí Mirlo Blanco siempre me ha movido a nivel de fe.

Meditando su letra pensaba que muchas veces nos dan ganas de tirar la toalla cuando tenemos que afrontar un momento de adversidad (porque a nadie nos gusta sufrir ni pasarlo mal). Y cuando nos surge un problema es habitual que nos encerremos en nosotros mismos y nos pongamos a idear la manera de reinventarnos. Hasta aquí todo es válido y normal. Lo malo es que muchas veces ese nuevo plan también se viene abajo y la frustración acumulada nos va minando y robando la esperanza. Y ante un drama así... ¿qué nos queda? Pues nada y todo. Aceptar el detalle más importante: que no somos ni tú ni yo los que debemos trazar las vías de escape de nuestra vida. El Creador del mundo ya lo ha pensado, por ti y por mí, y si nos fiamos de Él y respondemos a su llamada, si perseguimos entrar en su presencia, podremos vencer esos gigantes que nos atormentan. 

Es ante la oscuridad cuando el hombre más anhela tener luz en su vida. Por eso todo aquel que quiere encontrarla debería invertir parte de su tiempo en construir ese alter ego al que todos estamos invitados a asemejarnos: Cristo.

¿Te atreves a seguirle y arder con Él hasta el final? Y si te pasa como a mí, que ya lo has intentado pero las personas que se han cruzado en tu vida te han impedido hacerlo... ¡suelta! Nuestra misión no puede limitarse a idear estrategias de supervivencia para continuar aferrado a creencias que te hacen sentir marchito o muerto en vida. 

Tal vez sea momento de seguir disfrutando de las cosas buenas que tengas y decir: Señor, tú sabes que (como dice el salmo) mi corazón no es ambicioso ni pretendo grandezas que superan mi capacidad. Abandónate en Dios y pídele que te ayude a seguir retando el vendaval. Quizá el intento sea una temeridad pero, recuerda, nadie va a salir ileso de este lugar.


sábado, 10 de septiembre de 2022

Sabatina de despedida

Hay dos meses en el año que parece que llegan para invitarnos a recomenzar: septiembre, por el inicio del curso escolar, y enero, por el recibimiento del año nuevo. Sin embargo muchos sabemos que en realidad siempre es buen momento para volver a empezar y, sinceramente, ese es mi propósito en esta ocasión. Así que, por ese motivo y después de pensarlo mucho, hoy sí que vengo a despedirme.



Emprendo mi camino de vuelta, no sé si como el hijo pródigo del Evangelio o como el joven rico, y mi rumbo solo Dios lo sabe. Me voy cuando debería estar celebrando la Natividad de la Virgen, el Dulce nombre de María y dos años de sabatinas rocieras que, tristemente tuvieron que quedar en uno con misas de verdad en el templo y estos meses con mis palabras por este rincón personal. Marcho con los sentimientos encontrados, sin la alegría que caracteriza el carisma rociero pero con la tranquilidad de saber que Cristo vino para salvarme, que su bondad es infinita y que me ama a pesar de mis pecados. Por eso... Madre de Misericordia, obtén del Pastorcito Divino ese milagro que sabes que necesito. 

Desconozco si volveré por aquí, porque me gusta escribir, pero en estos momentos creo que es voluntad de Dios que me centre en mí y en otros proyectos que Él ha puesto en mi camino y me obligan a decir adiós. No como una forma fría de despedirme sino como la dirección hacia la cual nunca debemos dejar de caminar.

Y hablando de caminar... Yo, Rocío, si camino es por ti. 

sábado, 13 de agosto de 2022

Los rocieros tenemos que ser cristianos sin complejos

Hoy quiero comenzar esta publicación haciendo una confesión:

Cuando escribí en junio, sobre el camino de vuelta, lo que buscaba era dejar de venir por aquí el segundo sábado de cada mes. Redacté esa entrada a modo de despedida, como hice en el blog de la parroquia de San Pascual, pero llegó julio y sentí necesidad de regresar para dar gracias. Y este mes, con la cercanía de la Asunción de la Virgen, se puede decir que me ha pasado lo mismo. 

Meditaba las lecturas de este domingo, XX del tiempo ordinario, para preparar la publicación y pensaba... ¡qué cierto es eso de que Jesús no vino a traer paz sino división! Y luego he visto la facilidad con la que me volvían los reproches a la mente, y lo fácil que me hubiera resultado volver a volcar por aquí mi indignación pero... ¡no! ¡En esta ocasión no quiero caer en esa tentación! Prefiero intentar ser una cristiana sin rencores, buena persona, que quiere perdonar los abandonos, rechazos, humillaciones, traiciones e injusticias sufridas en los últimos años (que quien me conoce sabe que no han sido pocos los palos recibidos ni pequeños), y seguir adelante, intentado recomenzar mi vida, transmitiendo, desde donde se me deje, la alegría que llevo dentro por saberme hija de Dios y de la Virgen María.

Y esto último, que a veces se puede olvidar, es lo que a mí me recordaba el Evangelio de hoy (12,49-53). No sé si el bautismo al que se refería Jesús era un preanuncio de la Pasión que tendría que vivir y por eso sufre angustia. No sé si puede aludir a Pentecostés y la lluvia de lenguas de fuego; pero sí tengo claro que a mi me ha recordado al sacramento que todos los cristianos recibimos para convertirnos en nuevos hijos de Dios en la tierra, en otros Cristos andantes, y todo lo que eso significa. 

Nunca ha sido fácil ser cristiano, menos todavía si te declaras rociero, porque rápidamente te asocian con la fiesta y te censuran por ello, y precisamente por eso creo que es posible que tú también hayas podido sentirte verdaderamente quemado ante algún problema y/o dificultad y hayas terminado enfadándote con el mundo entero. Y yo me preguntaba... ¿es ese el tipo de fuego que se espera de nosotros? ¿Apostamos por el infernal o por el del Espíritu Santo y su energía transformadora? 

Tal vez la primera batalla que tengas que disputar para defender tu condición de cristiano sea en la misma Iglesia, porque sigue habiendo muchos fariseos y muchos seduceos, así como sacerdotes que en vez de mostrarte al Pastorcito Divino y llevarte hacia fuente tranquilas, parecen Caifás, Herodes o Poncio Pilato y te acaban llevando a la Cruz. La segunda quizá entre tu propia familia y tus amigos porque no te entenderán y puede ser grande el sentimiento de incomprensión. La tercera, te aseguro que te dará igual si superas las dos anteriores.

Si te condenan a muerte como Jeremías, porque tus palabras no gustan, habla a tu Rey como el salmista: "Señor, date prisa en socorrerme" y sigue adelante de la mano de la Virgen porque la verdadera romería del Rocío es Caminar con Ella día a día hacia Cristo. 

Dios nos motiva a ello desde su carta a los hebreos cuando nos dice "no os canséis ni perdáis el ánimo".

Y para terminar, seas rociero o no, joven o mayor, quiero recomendarte que te asomes a esta charla que yo estuve escuchando el otro día. Es del párroco de Almonte, la dio en el XXXII Encuentro de jóvenes rocieros, y habla sobre esa dificultad de ser cristianos y la necesidad de ser valientes y sin complejos.



¡Nos vemos en septiembre, si la Virgen quiere y gana esa gota de Rocío a su Divino Hijo!

¡Y disfruta en unos días del Rocío Chico!  

sábado, 9 de julio de 2022

Sabatina en el corazón más rociera que nunca

En la anterior publicación escribía que me iba a tomar un merecido descanso pero creo que la Virgen hoy no me quería callada. Así que al subir a casa, después de acudir a la Eucaristía en mi parroquia y haber tenido que celebrar una sabatina en el corazón, me puse a redactar estas palabras porque quería expresar mi enorme agradecimiento a la Hermandad Matriz de Almonte por volver a retransmitir las Eucaristías de los sábados.

Creo que puedo decir que con ese gesto a mí me han hecho vivir plenamente el Evangelio. Llevo meses sintiéndome como ese hombre de Jericó al que los bandidos desnudaron, molieron a palos y se marcharon. He visto dar un rodeo y pasar de largo a un sacerdote; y tampoco me han faltado levitas pero esta tarde, gracias a la Virgen, he podido sentir la mano amiga del samaritano y vivir una sabatina más rociera que nunca. ¿Por qué? Porque he podido conectar con la Eucaristía que se emitía desde el Santuario de la Virgen del Rocío.

Si tú también quieres verla puedes encontrarla por aquí:


Yo me llevo mucho para meditar y siento no estar en estos momentos para grandes disertaciones por aquí. Solo quiero pedirte que reces por mí para que la Virgen, en su advocación del Rocío, que es el motor y guía de mi vida, interceda ante su Divino Hijo y me conceda la gracia de poder ver a los prójimos que tanto daño me están haciendo como hermanos y no como enemigos. 

Madre de la Misericordia, quisiera responder no de la manera en la que se merecen conforme a sus obras sino de la misma manera en la que lo harías tú. ¡Ayúdame!

sábado, 11 de junio de 2022

El camino de vuelta

Tal día como hoy, hace 22 años, me encontraba pasando por primera vez al quirófano y me alegro de poder celebrarlo escribiendo en mi blog personal. Tras esa intervención se confirmó el diagnóstico de mi endometriosis, una enfermedad de la que he hablado varias veces por aquí, y que me está dando muchos dolores de cabeza; pero también me trajo un maravilloso regalo ese verano: mi primera visita a la aldea de El Rocío para dar gracias a la Virgen. 

Guardo muy grato recuerdo de aquel momento, como también lo tengo de todas las veces que he podido ir a verla, y ojalá me llegue pronto una nueva oportunidad de escaparme hasta tierras onubenses a contemplar su imagen "retirada" del mundo (y pido esto aprovechando que la Iglesia celebra ya las vísperas de la Jornada Pro Orantibus) porque yo también deseo ser lámpara desde la que el Pastorcito Divino pueda iluminar muchas vidas.

Estoy en fase de reconstrucción. Sigo un poco a la escucha, en proceso de conversión y buscando la comunión con Dios aunque confieso que todo esto me está costando últimamente. Regreso por aquí después de haber vivido un Pentecostés un tanto agridulce y un mes rumiado muchas cosas. 

Algo sobre lo que he estado reflexionando últimamente ha sido el camino de vuelta y me preguntaba: ¿cuál es en realidad el camino de vuelta?

Uno va a ver a la Virgen y regresa a su casa; pero cuando acude a reencontrarse de nuevo con Ella también es un camino de vuelta. 

Caminos de vuelta fueron el del joven rico, después de encontrarse con Jesús y ver que no podía seguirle, así como el del hijo pródigo de regreso a la casa de su padre. ¡Y qué diferentes caminos! ¡Igual que el que recorren cada uno de los romeros que van en peregrinación hasta El Rocío! 

A veces la dirección que llevamos puede hacernos sentir tristes porque sabemos que no estamos haciendo las cosas del todo bien y porque podemos intuir que con ese rumbo acabaremos añorando todo lo bueno que teníamos. El otro, aunque también pueda ser difícil y despertarnos ciertas dudas, nos llena de esperanza y gozo interno porque sabemos que vamos en la dirección correcta.

Venían a mi mente algunos versos desordenados, como quizá también lo estén siendo mis palabras, que seguro que te suenan:

"Bonito y triste el camino cuando se viene de vuelta".

"No sé si has cambiado por dentro lo mismo que estás por fuera".

"Todo se va terminando como un sueño que se aleja pero la Blanca Paloma en mi corazón se queda".

Y yo pensaba que, por encima de la belleza, la tristeza, los cambios o el paso del tiempo, lo más importante es que aprovechemos cada día para intentar conocer mejor a la Virgen, acercarnos a Dios y dejar que así anide en nuestro corazón la Blanca Paloma.

La vida no es fácil ni sencilla, como tampoco lo es cualquier procesión de la Virgen del Rocío. Y el lunes, al enterarme de la rotura del banco del paso de la Virgen y cómo sus hijos debían ir hasta su santuario a rezarle la Salve, volví a pensar en el camino de regreso y aprendí una cosa: la necesidad de refugiarnos en casa cuando estemos heridos o cansados para poder coger fuerzas o curar aquello que nos esté haciendo daño. Pero... ¿cómo refugiarse en la Iglesia cuando son los de dentro los que te han decepcionado?

A mí me está pasando pero, a pesar de todo, quiero intentarlo porque, como dice la letra de otra sevillana clásica, "todo el que ha visto alguna vez a la Virgen desde cerca, no puede volverse atrás aunque los tiempos se vuelvan". 

¡Ayúdame Madre mía del Rocío a seguir por el sendero! Quizá en estos momentos vaya siendo hora de sacudirme el polvo y continuar caminando. Ser rociero no es quedarse llorando a los pies de la Cruz sino seguir buscando marismas nuevas con alegría porque al final del Camino eres tú quien nos espera. Perdóname si ahora, que acabamos el curso, me voy a tomar un merecido descanso para poder orar las cosas en silencio e intentar encontrar ese camino de vuelta que me lleve de nuevo hacia ti.

Y a ti que te has animado a leer hasta aquí... ¿te animas a rezar por mí? Pide a Dios que, por intercesión de la Causa de mi alegría, me ilumine y me dé fuerza para que pueda discernir bien y obrar conforme a su voluntad.

Dios te bendiga y la Virgen de te lleve siempre de su mano.

sábado, 14 de mayo de 2022

Mes de mayo, mes de la Virgen y los rocieros nos preparamos para el reencuentro

¡Y ya estamos en mayo! ¡El mes de la Virgen! ¿Quién no está planificando una romería en estas fechas? Los rocieros ya soñamos con el encuentro de este año y todos sabemos que será especial, independientemente de dónde y cómo nos toque vivirlo.


Cartel anunciador de la Romería de 2022
Artista: José Cabrera
Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte

Los cultos ya han comenzado y puedes seguirlos por su redes sociales. Yo te animo a participar de ellos, aunque sea de manera virtual si, al igual que me ocurre a mí, no vas a poder hacerlo de manera real. Te dejo por aquí un enlace a la convocatoria: https://hermandadmatrizrocio.org/convocatoria-de-cultos-romeria-del-rocio-2022/

La semana que viene la Reina de las Marismas procesionará por las calles de Almonte y si en estos días uno se para a ver, sin prejuicios, el esmero con el que sus vecinos han engalanado el pueblo ¿quién duda del amor de los almonteños por la Virgen? Tal vez los ignorantes. 

Es una alegría saber que, si Dios quiere, pronto veremos a la Blanca Paloma volar de nuevo hacia su ermita para quedarse allí esperando a todos sus hijos y rociarnos de Espíritu Santo el día de Pentecostés. ¡Lástima que yo seguramente tenga que quedarme sola en mi ciudad, a más de 500km de distancia; atravesando un momento personal complicado y planteándome volver a alejarme de la Iglesia pero sin poder hacerlo porque sé que ya nada volvería a ser como antes! ¿Y por qué no? Pues por una razón muy sencilla: porque mi devoción idolátrica murió en 2016 cuando tuve, gracias a Dios, la suerte de acudir a mi primera romería y vivir una verdadera experiencia de fe. 

Este mes no quiero quejarme pero discúlpame porque tampoco tengo muchas palabras para compartir. Deja que me quede en silencio al amparo de Nuestra Madre mientras intento sanar bajo su protección todas las heridas que llevo (que no son pocas) y quédate meditando conmigo sobre el mandamiento nuevo que nos presenta el Evangelio en este V Domingo de Pascua: que os améis unos a otros como yo os he amado.

sábado, 9 de abril de 2022

Tiempo de Semana Santa. Momento de parar a coger fuerzas meditando el misterio de la Cruz

¡Segundo sábado del mes! Y aquí estoy porque es lo que me propuse al comenzar el año. Discúlpame si en esta ocasión vengo tarde y mal para dejarte más quejas egocéntricas que reflexiones.

Litúrgicamente estamos arrancando la Semana Santa y creo que, después de la intensa Cuaresma que he tenido que vivir, mi cuerpo y mi mente anhelan un encuentro intenso con el Señor. Me hace falta un tiempo de retiro y recogimiento para buscar la luz del Camino y seguramente lo notes en mis palabras. Quizá sea momento de hacer una parada en la noche oscura y aprovechar para coger fuerzas meditando el misterio de la Cruz, el yugo que nos une a todos los llamados por el Pastorcito Divino.


Los rocieros cuando contemplamos la imagen de la Virgen del Rocío sabemos, aunque a veces se nos olvide, que ese Niño, al que Ella mira con verdadero Amor, es el que tantos dolores le causó a lo largo de su vida y el que acabaría muriendo en la Cruz por nuestra Salvación. A muchos cristianos se nos llena la boca al hablar de la Pasión de Cristo. Y la historia queda muy bien si nos la leen, como en la solemnidad del Domingo de Ramos o el Viernes Santo; o cuando nos la sacan a las calles y podemos acercarnos a ella a través de los pasos que estos días harán sus recorridos procesionales por nuestras ciudades pero... ¿qué tal se te da a ti vivenciarla? A mí ya te aseguro que no me hace ninguna gracia. ¿Y evitársela a los demás? A mí me parece que también se me da fatal.

En 2017 escribía por este rincón que había caído rendida al Amor de los Amores y que me sentía resucitada. Actualmente creo que mantendría que siento que mi vida está cambiando y que sigo en periodo de conversión; pero también tendría que rectificar y manifestar que lo que me siento últimamente es crucificada o al menos abandonada como le ocurrió a Jesús cuando tuvo que enfrentar su subida al Gólgota. La percepción que tengo es que gente de la Iglesia en quien yo había puesto mi confianza me ha dado la espalda; el párroco que llegó en septiembre, sin conocerme, lejos de sanar mi alma o pastorearme, lo que ha hecho ha sido agrandar mis heridas y dejarme al margen del rebaño. Por no hablar de otras personas de mi pasado reciente que tampoco se han privado de regalarme buenas dosis de falta de caridad. Y, sinceramente, a mí todo eso me duele. Tanta decepción por todas partes me tiene el corazón cada vez más endurecido. 

No sé si acabaré viviendo esta Semana Santa como un nuevo Judas (la verdad es que lo hago con frecuencia porque peco mucho) o un Pedro (buscando caminos más fáciles, que es algo que también se me da de miedo). Ojalá que, mientras me quedo clamando como Jesús "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", la Blanca Paloma, a quien he tenido que volver a venerar en soledad y silencio, me saque como tantas otras veces en volandas. Espero poder perdonar y resucitar porque esta Pascua desearía poder emprender, bajo su alas, un nuevo vuelo hacia Pentecostés. 


¿Rezas por mí, para que, por intercesión de la Virgen, su Divino Hijo me colme de gracia, me ayude a no perder la esperanza, a perseverar en la fe con fidelidad y a volver por aquí con otra disposición el mes que viene? 

¡Qué la Reina del Rocío siga siendo siempre nuestro modelo!

sábado, 12 de marzo de 2022

Esta Cuaresma mira a la Virgen y espera en el Señor si quieres ver cambiar tu rostro

Sigue avanzando el año y el tiempo no se detiene, a pesar de que los rocieros muchas veces pidamos lo contrario cuando cantamos. Y en el caminar del año litúrgico me alegro de poder venir este mes de marzo, en las vísperas del II de Domingo de Cuaresma, a dar gracias nuevamente a la Blanca Paloma (aunque tenga que ser por aquí). 

Hoy hubiera sido tarde de una nueva sabatina rociera y por eso vengo, a la luz que emana del faro de la Madre de la Iglesia, a compartir contigo algunas reflexiones.  

Confieso que esta vez me siento un poco hipócrita porque ando un poco en crisis a nivel de fe. Me siento en medio del desierto, al que parece que el Señor también quería sacarme no sé si para hacer conmigo una alianza como la de Abrán, y aquí estoy comprobando en mis propias carnes que no es fácil aceptar la voluntad de Dios cuando todos tus planes, por todas partes, se vienen abajo continuamente y ves que lo que te queda en la vida son las cosas que siempre has intentado evitar. No sé qué haces tú cuando las circunstancias te superan, anímate a dejarme un comentario con algún buen consejo porque me gustará leerlo, pero yo he empezado a pensar que quizá intentar vivir las bienaventuranzas va a ser mejor opción y mi última esperanza para no terminar de perder la ilusión. 

Si eres un rociero, un cristiano o simplemente una persona que está atravesando un momento difícil me gustaría animarte, como estoy intentando yo, a buscar a Dios y encontrar en Él tu luz y salvación. Dile, como el salmista, y quizá como el mismo Cristo: "Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio" (Sal 27 (26) 8b-9abc).

La Cruz se hace pesada y un sinsentido cuando es la mismísima Virgen la que se ha convertido para mí en ella. Menos mal que, gracias a Dios, hay un pensamiento que últimamente me viene con frecuencia a la cabeza y me da fuerzas para soportar la adversidad: un buen rociero no debe encontrar mayor gozo en esta vida que morir colgado de los brazos de Aquella a la que ama porque así es como podremos sentirnos igual de abrazados y acogidos que el mismísimo Pastorcito Divino. Soportar esa carga es poder llevar su paso sin meterse dentro y recorrer el mundo intentando mostrar su imagen a través nuestro.

Cuando todo falla la espera en el Señor es lo que nos queda. En tiempos tan difíciles como los que, posiblemente, la mayoría estemos viviendo actualmente (cada uno con nuestras cosas en medio de un mundo que cada vez está más loco y muerto) creo que sería bueno que intentásemos dar vida a la Palabra, mantener el ánimo y ser valientes (Cf. Sal 27 (26) 14). ¿Cómo hacerlo? Pues tal vez con una valentía creativa y constructiva, como la que llevó a cabo san José, que huya de la guerra y la violencia. Imitemos el ejemplo del apóstol san Pablo una vez producido su encuentro con Cristo, como se nos exhorta en la carta a los filipenses (Flp 3,17-4,1), y aspiremos a inscribir nuestro nombre en el Cielo mejor que perseguir las cosas terrenas que al final son todas humo y vanidad. Miremos a la Virgen, que es refugio, consuelo y auxilio de los que la queremos, y al Pastorcito Divino del que Ella no aparta la vista. Hagámonos dóciles al Espíritu Santo para que se pueda obrar primero nuestra transformación personal y luego, quizá, la de la sociedad. 

Persigamos en las próximas semanas llevar una vida sencilla y de oración, pidamos por la paz, no dejemos de prepararnos para una nueva Semana Santa mientras continuamos peregrinando por este valle de lágrimas sin perder la alegría que caracteriza al rociero porque nosotros, seguramente de forma similar a la de Pedro en el Evangelio (Lc 9, 28b-36), tenemos la suerte de vivir cada primavera, cuando vamos a la aldea a celebrar Pentecostés, de tener experiencia de ese adelanto del Cielo en la tierra en el que vemos cambiarse los rostros y brillar los vestidos. 

¡Ya falta menos para esa nueva transfiguración! No dejemos de caminar de la mano de la Virgen confiados hacia el Encuentro con el Padre quien, desde la nube, nos pide que escuchemos a su Hijo, el Elegido.

¡Mantengámonos firmes en el amor de Dios! ¡Con Él, y en Él, venceremos y recibiremos la Salvación prometida! 

Totus Tuus María.

sábado, 12 de febrero de 2022

Nuestra indiferencia los condena al olvido pero ellos son los bienaventurados

Bienvenido a una nueva publicación de mi blog (ya que no puedo decirte que a la celebración de la Eucaristía). 

Los rocieros, unidos a la Iglesia, este mes no hemos dejado de celebrar. Comenzamos con la fiesta de la Presentación del Señor, que nosotros conocemos como Candelaria y cuya vigilia de la Luz puedes ver por aquí (https://www.youtube.com/watch?v=PZjfNwXWnQU); ayer nos sumamos a la jornada del enfermo en el día de Nuestra Señora de Lourdes; y este fin de semana, sin soltarnos de la mano de la Virgen, nos unimos a la campaña contra el hambre de Manos Unidas que tiene como lema "Nuestra indiferencia los condena al olvido".

Desde aquí quiero invitarte a colaborar en la medida de tus posibilidades en la construcción de ese mundo mejor, unido y en paz, que todos anhelamos. Esa misión podría dejar de ser una utopía si verdaderamente nos animásemos a vivir con intensidad el Evangelio, nos mostrásemos permeables al rocío de la gracia, y nuestro corazón, como el de Jesús, estuviera ardiendo de Amor. Para Dios nada hay imposible y, como nos recuerdan hoy las lecturas del VI Domingo de ordinario, la clave está en confiar en el Señor. 

¿Y cómo aprender a confiar? Pues habrá quien, insulsamente, te diga que confiando; pero esas palabras a mí me parecen demasiado vacías. Yo prefiero invitarte a mirar a la Madre de la Iglesia y te animo a que, haciendo un repaso de su vida, intentes imitarla. 

Ella ejemplifica a la perfección las palabras de Jeremías (Jer 15, 5-8). María, en la Anunciación, dio su sí no porque comprendiera lo que iba a pasar sino porque se fiaba de Dios. No buscó el apoyo de los hombres (ni siquiera el de José que podría haberla repudiado), sino que aceptó valientemente el plan que traería nuestra Salvación a pesar de no saber muy bien cómo se haría realidad. Y por eso hoy, tal como manifestó su prima Isabel cuando recibió su visita en Aim Karem, seguimos considerándola bendita entre las mujeres.

La Madre de Cristo tuvo que vencer sus miedos e incertidumbres y hoy es como ese árbol plantado junto al agua que no se inquieta ni deja de dar fruto porque sus raíces están afianzadas. Por eso se alegra su Espíritu en el Salvador y nosotros deberíamos hacer lo mismo... no temer, ser valientes, abrazarnos muy fuerte a la Virgen, aunque pueda convertirse en nuestra Cruz, y no dejar de caminar porque los rocieros sabemos bien hacia dónde nos llevan los senderos de arenales. Solamente tenemos que elegir cómo queremos recorrerlos y para ello el salmo 1 puede darnos mucha luz. Debemos evitar la senda del pecado porque el Señor protege el camino de los justos.

Y es verdad que el Camino no es fácil de seguir pero la fe todo lo puede y la esperanza en Cristo, muerto y resucitado, ha de ser nuestra motivación porque de lo contrario, como expresa san Pablo en su carta a los Corintios, seremos los hombres más desgraciados de toda la humanidad (Cf. 1Cor 15, 19).

Así que, dado que ninguno nos vamos a salvar del sufrimiento, porque para resucitar debemos pasar por nuestra propia muerte "de cruz", quisiera despedirme haciendo una parada en las Bienaventuranzas que se meditan en el Evangelio de hoy (Lc 6, 20-26): 

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. 

Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. 

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! 

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! 

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas. 

¿Qué te parecen? ¿Es lo que tú buscas en este mundo o es lo que tienes sin quererlo? ¿Saltas de gozo cuando te están fastidiado? Yo reconozco que no y si por algo me gusta la romería del Rocío es porque en ella se puede vivir, durante unos días, un adelanto en la tierra de lo que creo que será esa recompensa que nos espera en el cielo. Que esa experiencia que se nos regala nos ayude a crecer en la fe y en confianza para poder sobrellevar mejor la adversidad cotidiana (que a veces no es poca). 

¡Seamos bienaventurados y, si Dios quiere, nos vemos en marzo!

sábado, 8 de enero de 2022

Sabatinas en el corazón celebradas en oración

Dicen que año nuevo y vida nueva. ¿Tú crees que eso es así? ¡Anímate y déjame un comentario contándome si piensas igual o no! 

A mí me parece que hablar de una vida nueva es un poco exagerado aunque reconozco que, personalmente, he usado la expresión en incontables ocasiones. Y es que es innegable que el mes de enero con frecuencia nos anima al cambio, a recomenzar alguna cosa o a intentar adaptarnos a aquello que nos haya sobrevenido inesperadamente (tal vez sacándonos de nuestra zona de confort y trastocando nuestros planes). Y precisamente por ese motivo yo estoy hoy de vuelta por aquí.

Vengo con intención de publicar el segundo sábado de cada mes y mi objetivo con ello es poder seguir haciendo algo que, de alguna manera, a mí me estaba ayudando a vivir la fe y a sentirme más rociera. Hoy, dado que las sabatinas rocieras de San Pascual (Aranjuez), han pasado a celebrarse en el corazón, no podré invitarte a que te prepares para recibir la Eucaristía (no, salvo que al final tú te animes a realizar una comunión espiritual) pero sí quiero animarte a que te asomes al evangelio del Bautismo de Jesús y me digas si ves alguna huella rociera en él. 

El texto dice así:

Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». (Lc 3, 21-22)

¿No te parece que estos versículos pueden resonar un poco a prólogo de Pentecostés? Al leer "todo el pueblo [...], se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo [...]" ¿quién no piensa con estas palabras en lo que los rocieros vivimos cada romería del mes de mayo? 

Pero, sin embargo, yo hoy encontraba sentido rociero echando la vista atrás en el tiempo y haciendo una parada en el Camino para despedir la Navidad. Los rocieros nunca nos cansamos de mirar a la Virgen y contemplar en sus manos al Salvador recién nacido. Unos llegamos ante Ella como ovejas perdidas; otros, como los pastores, a ofrecer lo poco que tienen; y también muchos se postran cargados de regalos recordando a los Magos. En todos, al llegar ante su Inmaculada imagen, el denominador común que nos mueve y conmueve, es la Virgen, la Blanca Paloma, quien, como buena cantora de Dios, nos hace audible su voz potente y magnífica. (cf. Sal 29 (28), 4).

Desde las palabras de Isaías podría parecer que el Señor nos invitara igualmente a mirar a Jesús, su elegido, a quien prefiere y sobre el que ha puesto su Espíritu (Cf. Is 42, 1); pero quizá sería mejor que nos animáramos a reconocernos como tales ya que, por el sacramento del Bautismo, también descendió sobre nosotros el Espíritu Santo y nos convertimos en hijos adoptivos del mismo Creador para que, rociados de Gracia, y a imitación de Cristo, aprendamos a vivir haciendo el bien y no cesemos nunca de anunciar su Reino. ¡Los rocieros debemos ser unos evangelizadores comprometidos! ¿Tú participas ya en alguna misión de evangelización? Te animo a que si no lo haces y tienes la suerte de vivir al cobijo de una hermandad rociera propongas a la junta directiva trabajar en esa línea. Que nuestras obras, como si fueran rocío, fecunden la tierra de forma que aquellos que se crucen con nosotros en este valle de lágrimas se vean llenos de esperanza y de la alegría propia de nuestro carisma.

Que este año, que hace poco hemos comenzado, venga lleno de buenos momentos para poner en práctica las obras de misericordia. ¿Tú qué te has propuesto? ¡Compárteme alguno de tus propósitos, que me gustará conocerlos! 

¡Nos vemos, si Dios quiere, el 12 de febrero! 

¡No faltes a la cita! ¡Intentaré prepararla con mucho amor!

viernes, 24 de abril de 2020

Caminar hacia Pentecostés dando testimonio de una experiencia de fe rociera

Llevo tiempo sin escribir pero hoy, aprovechando que me apetecía venir a dar un poco de vida a este rincón, que tenía un buen motivo para ello y que era viernes (el día en el que tantas veces nos hemos encontrado por aquí) he querido sentarme a compartir contigo la ampliación del testimonio de una experiencia de fe intensa que viví de la mano de la Virgen.

¿Te acuerdas de la invitación que te hice a venir a visitar a la Reina de las Marismas junto a la diócesis de Getafe? Pues, gracias a Dios, al final pudimos realizarla. No habría sido así de haber tenido lugar una semana más tarde, porque fue cuando se inició lo que se ha convertido en esta enorme y terrible crisis causada por el coronavirus. Tuve el privilegio de poder colaborar en algunas tareas organizativas y de encabezar el grupo del Arciprestazgo de Aranjuez; vi hecho realidad el sueño de estar ante la Madre de Cristo y de la Iglesia con la gente de mi ciudad (aunque faltaron muchas personas que me hubiera gustado que me acompañaran); descubrí en primera persona cómo para Dios no hay nada imposible; y viví todo como un enorme regalo que me hacía la mismísima Virgen. 

Al regresar, por si no había tenido suficiente, me solicitaron un breve testimonio y escribí esto que se ve en la imagen:

Fuente: Publicación mensual de la Diócesis de Getafe "Padre de Todos". Número 279 marzo 2020

Pero como me parecía poco he querido aprovechar este tiempo de confinamiento, y que estamos en la recta final hacia un nuevo Pentecostés (fecha en la que cada año se celebra la romería de El Rocío), para compartir por aquí algunas impresiones más y hacer de esta manera un pequeño y simbólico camino para enriquecer con él la unión que siento con mi Madre del Cielo.

Para empezar quiero contarte que, desde el primer momento, intuía que acompañar a la diócesis de Getafe, para encomendar a la Virgen del Rocío la aplicación del nuevo Plan de Evangelización, escondía algo especial detrás. Sospechaba que nada de aquello estaba siendo fruto de la casualidad y con el pasar de los días parece que así lo voy confirmando. Ya en el autobús comenté que tanta cosa buena me asustaba un poco pero nunca imaginé que lo que encontraría sería esta dura prueba que tanto me está haciendo pensar (y creo que crecer). No sé cómo acabará esta historia. Sí tengo claro que para ver los frutos de esta peregrinación debo esperar, como no podía ser de otra manera. 

Yo no soy rociera por tradición y tardé 20 años en poder acudir a mi primera romería. Mis vivencias presenciales en las grandes celebraciones han sido muy pocas pero, en cambio, las espirituales (forzadas por la distancia física) no han dejado de crecer cada día, especialmente después de reencontrarme con la Iglesia. Quizá sí podría decir que soy rociera por devoción, aunque el ambiente en el que he crecido tampoco ha sido especialmente religioso. En cualquier caso... ¿qué más da? Lo que importa es que soy rociera y ya está. Y lo soy porque de la mano de la Hermandad de Torrejón de Ardoz tuve el Rocío más especial que jamás podía haber imaginado. La Virgen quiso que, de mano de sus hermanos, me enamorara aun más de esa imagen y todo el misterio que encierra y Jesús, que no niega nada de lo que su Madre le pide, me ha regalado lo más grande que tengo: a Ella. Ojalá pueda seguir cantando por mucho tiempo el estribillo de una sevillana que, desde mi adolescencia, tengo colgada en la habitación:

Gracias Dios mío 
por darme lo que he soñao,
que de herencia no he vivío,
tenerte siempre en mis labios 
¡Virgen Santa del Rocío!

Si hoy me preguntaran, como se planteaba en una de las catequesis del viaje, que si María tiene importancia en mi vida. La respuesta es un sí rotundo. No me canso de decir que es mi motor y guía. Confieso que, más allá del interés en conocerla y amarla, a veces me arde el corazón con fuertes deseos de querer parecerme un poco a Ella y me da pena ver la facilidad con la que choco contra mi enorme pobreza e ignorancia, confirmando así que nunca seré capaz de hacerlo por mis propios medios. Y, oye, que bendición es eso de no poder porque así estoy obligada a seguir teniéndola como modelo.

Creo que sí que estaría dispuesta a entregar mi vida por defender quién es María, siempre y cuando se me permita hacerlo desde el carisma rociero que es el que a mí me llena y el que yo quiero transmitir. Y en esa dirección han ido dirigidos mis pasos en los últimos años con el fin de intentar alcanzar varios objetivos. Cuando se nos permita regresar al templo iremos viendo qué sale de todo esto. 

Tan grande es el cariño que guardo a la imagen de la Blanca Paloma... tanto el alivio, el consuelo y la paz que me da contemplarla... que he llegado a cuestionarme si lo mío, algunas veces, no estará rozando la idolatría. De hecho le comentaba, unos días antes de la peregrinación, a una hermana Concepcionista Franciscana de Aranjuez que yo sé que lo que veo es una talla de madera pero que allí, hasta ahora, siempre he sentido que me estaba encontrando con la propia Virgen. Y ella, con enorme cariño, me explicaba que no debía angustiarme con esos pensamientos. Me decía que diera muchas gracias al Señor por el amor tan grande que ha puesto en mi corazón, que seguro que se alegraba mucho de ver todo lo que quiero a su Madre, y que no sufriera porque esa imagen está bendecida y, por tanto, es objeto para el encuentro de Dios con el hombre y el medio que yo utilizo para venerar a la Virgen. Y con esa catequesis quién no marchaba hasta Ella con una inyección de motivación extra.



Siento que fue muy poco el tiempo que tuve en Almonte para estar con su Patrona pero el suficiente para, con la perspectiva que se ve en la imagen (esta vez no hubo nadie que por detrás me robara una foto para sacarme agarraita a la reja almonteña), saludarle, darle las gracias, mirarle a la cara, sentir cómo me decía "¡Qué feliz estoy, hija!" y poder responder "Yo también, Madre". Le conté que quería regresar este año a la romería pero que tenía dudas (ahora ya no me queda ninguna porque, como era de esperar, se ha visto suspendida. Espero que al menos en su pueblo puedan disfrutarla, pronto, otra vez con el templo abierto) y tras despedirme fui al encuentro con su Hijo en la Eucaristía. ¿Qué más podía pedir? Si por un momento lo tuve todo y de allí me traje la fuerza que me ha sostienido hasta el momento en medio de este desierto.

La vigilia celebrada en la basílica de la Macarena, así como la misa en la catedral de Sevilla, no fueron para mí sino dos ocasiones más en las que poder dar gracias a Dios por todo lo vivido porque cada día me regala más a través de esta bella devoción, hasta el punto de que la expresión "todo es Gracia", que tantas veces he oído, yo la estoy convirtiendo, no sé si acertada o equivocadamente, en "todo es Rocío".

Madre bendita, cuídanos, protégenos y no ceses de mostrarnos a Jesús en la adversidad. Intercede para que el Pastor Divino no deje de iluminarnos con los dones de su Espíritu y nos lleve hacia esos tiempos tranquilos que ya vamos necesitando. Blanca Paloma, no dejes de cubrirnos con tus alas. Dulcísima María, llévanos bajo tu manto. Mujer vestida de sol y cubierta de estrellas ampáranos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Peregrinación Diocesana al Rocío. ¡Vente con la Diócesis de Getafe!

En la última publicación te invitaba a visitar Aranjuez para disfrutar de un fantástico paisaje otoñal, de unas buenas tapas y un bonito concierto. Después me despedía diciendo que tenía que buscar razones para volver por aquí porque no me encontraba muy motivada.

La semana pasada estuve escribiendo para el blog de mi parroquia (si te apetece puedes ver el texto aquí, en él te proponía salir a la calle a dar a conocer a Jesús) y mira tú por dónde que premeditando cerrar este espacio, porque siento que no saco ningún beneficio y me roba mucho tiempo, al final cambié de opinión.

Sigo sin saber qué haré con este espacio, lo tengo puesto en oración, pero no podía irme sin animarte antes a que te apuntes a esta peregrinación. ¡Vente a ver a la Reina de las Marismas con la diócesis de Getafe!

Fuente: https://www.diocesisgetafe.es/index.php/noticias/convocatorias/265-convocatorias-2019/5403-el-8-de-septiembre-se-abre-el-plazo-de-inscripcion-para-la-peregrinacion-diocesana-al-rociog

Quien me ha tratado un poco sabe la predilección que tengo por Andalucía. Sevilla, que será donde nos alojaremos, fue el primer sitio que conocí de aquella maravillosa tierra pero cuando me encontré con la Virgen del Rocío, gracias a Isabel Pantoja (y sin que ella tenga ni idea), su aldea y los alrededores se han ido convirtiendo para mí en el paraíso, en ese Tabor particular al que, siempre que puedo, me gusta ir a recargar las pilas para luego afrontar mejor los afanes de cada día.

Desde que la Blanca Paloma hizo su nido en mi corazón ha pasado ya más de media vida y sin embargo mi amor por Ella sigue en aumento, quizá gracias a las adversidades y baches que he encontrado por el camino y me han hecho abrazarla con más fuerza. Llegó a mí estando totalmente alejada de la iglesia y me llevó a festejar con Ella Pentecostés justo el año en el que comencé mi conversión. No creo que aquello fuera una casualidad. Si quieres leer la crónica de esa romería la publiqué por aquí: http://cosasdemago.blogspot.com/2016/05/romeria-del-rocio-2016-mi-primer-camino.html.

Después de esa experiencia las cosas han ido cogiendo un rumbo muy extraño, todo se me ha puesto patas y cuesta arriba pero el Señor, que es Sabio, no solamente me ha seguido enseñando a sentirme cerca de mi Madre Celestial de manera espitirual sino que me va regalando encuentros con esa imagen a la que tanto venero para que coja fuerzas y no termine de caer en el desánimo.


¿Y cuándo será el siguiente? No sé si podré ir antes (si por mí fuera estaría allí todos los días) pero es posible que la siguiente cita sea en la peregrinación que te recomiendo que no te pierdas.

Muchos me han preguntado que si yo iba a acudir y siempre he respondido que me siento en la obligación moral de hacerlo, luego Dios ya dispondrá y veré si ese era también su deseo. Y, es más, creo que todos los que en Aranjuez nos hacemos denominar rocieros, si es que de verdad lo somos, deberíamos hacer lo posible por tener presencia, acompañar a nuestro obispo y demostrar a nuestro arciprestazgo que no solamente nos gusta la fiesta sino que también somos personas de fe, comprometidas, y que la devoción por la Virgen del Rocío es el camino que usamos nosotros para llegar a Cristo.

Tampoco debería faltar nadie que sienta predilección mariana, que tenga devoción a María en cualquiera de sus advocaciones, y menos aún aquellos que siempre tienen la mirada puesta en Jesús, porque ellos precisamente se están perdiendo todo lo bueno que es capaz de dar al hombre su Bendita Madre. Ella para mí es el ideal de santidad, la causa de mi alegría, el templo del Espíritu Santo (que veo reflejado en la Virgen del Rocío de manera muy especial), la puerta del Cielo, la salud de los enfermos, el refugio de los pecadores, el consuelo de los afligidos... y podría seguir porque para mí es el motor que guía mi vida y a la que no ceso de pedirle que vuelva hacia mí su mirada misericordiosa porque junto a Ella mi destierro es más llevadero.

En definitiva, que si te quieres sumar al grupo que iremos desde Aranjuez acércate a hablar con cualquiera de los sacerdotes de la ciudad porque podrás inscribirte en sus parroquias. El precio de la peregrinación es de 200 euros e incluye el autobús, el alojamiento de ambas noches, las visitas a los lugares emblemáticos, la manutención completa del sábado, el desayuno y el almuerzo del domingo, el libro del peregrino y demás gastos de organización. 

Si tienes alguna duda o quieres más información déjame un comentario que a lo mejor puedo ayudarte y, sobre todo,... ¡No dejes pasar esta oportunidad, a mí me parece que va a ser una peregrinación muy especial! (No sé si porque tengo la esperanza de poder visitar la basílica de la Macarena a la que he intentado ver, sin éxito, por lo menos en 3 ocasiones).

Y, bueno, si al final no pudieras venir... no te pierdas al menos las actividades de preparación previas  a la peregrinación que queremos organizar. Deja, si los tienes, tus prejuicios a un lado y descubre la belleza que esconde la devoción rociera.

Ojalá que algún día, como dijo San Juan Pablo II en su visita a la aldea en Junio de 1993, "¡Qué todo el mundo sea rociero!"

viernes, 1 de septiembre de 2017

Ni recetas ni crónica de las vacaciones... hoy me rindo al Amor de los Amores

Terminaron el curso y las vacaciones. Arranca de nuevo septiembre, vuelvo a estar en el paro pero, como no hay mal que por bien no venga, ¡ya estoy aquí otra vez, no me lo creo! Vuelvo tras varios meses de silencio bloguero y vengo con un tema que tal vez no sea el que más te interese. Sé que, seguramente, este no va a ser el regreso que habías pensado pero no quiero seguir frenando el deseo que tengo de contarte algo. He decidido exponer públicamente, como el que sale del armario, que de un tiempo a esta parte siento que mi vida está cambiando.


Últimamente lo que más me preocupa es aprender a reconocer cuál es la voluntad de Dios y le pido con frecuencia que me dé la inteligencia y sabiduría necesarios para saberla descubrir, así como la valentía y la fuerza suficientes para aceptarla y cumplirla. ¡Quiero vivir el plan que tenga pensado para mí! Y no te alarmes que, dicho así, puedes pensar que de repente quiero meterme a monja; sin embargo no es eso, aunque sí que me gustaría que llegaran nuevas vocaciones y algunas fueran a parar al convento de San Pascual en Aranjuez.

Hace tiempo escribía que había empezado a abrir los brazos a Jesús, que tenía dudas pero que confiaba en Él y que sentía que hablando del Resucitado yo resucitaba también. Desde entonces, poco a poco, sin presión ninguna por parte de nadie (no vayas a pensar que he caído en los brazos de alguna secta) y simplemente buscando alimentar el hambre espiritual, la paz interior o la curiosidad (que ya sabes que es la misma que mató al gato), fui convirtiendo casi en un hábito algo que en mí parecía increíble no muchos años antes. ¿El qué? Esto:
  • Acudir a misa los domingos (bueno, yo suelo ir los sábados por la tarde aunque en verano rompa un poco la rutina) y días de precepto.
  • Dejarme caer un ratito los jueves, aunque sea in-extremis, a los pies del Santísimo.
  • Acercarme los lunes hasta el centro parroquial para disfrutar de un buen rato de oración en agradable compañía.
Y con estas nuevas rutinas, además de trabajando diariamente mi fe (con frecuencia bastante pequeña) o mareando con mil dudas e historias al sacerdote de mi parroquia y algunos feligreses con los que tengo más trato, llevo meses con la sensación de que mi forma de ver las cosas se está transformando progresivamente. Sí, sí, de verdad, sé que sigo en periodo de conversión, que tengo mis días, y que no siempre me resulta fácil ni agradabe; pero lo cierto es si me hubieran dicho hace dos años que acercándome a la Iglesia iba a estar así no me lo hubiera ni creído ni dado dos duros por ello. ¿Cómo estoy? Te lo cuento:
  • Rodeada de un montón de gente buena que me alegra el corazón.
  • Exactamente igual que siempre pero empezando a tomarme, de vez en cuando, las cosas de forma diferente.
  • Siempre buscando vivir esperanzada y queriendo confiar en que todo lo que me pasa, aunque no lo comprenda y a veces me llene de tristeza, es lo mejor para mí.
  • Urdiendo mi próxima publicación y esperando aquí un comentario tuyo en el que me cuentes si reconoces, o no, cuál es tu misión (yo, si te soy del todo sincera, con frecuencia no consigo determinar muy bien cuál es la mía y tal vez por eso he tenido la necesidad de redactar esta entrada).
  • Cantando lo que puedo con mi guitarra, escribiendo y dando gracias por las muchas cosas buenas que vivo cada día a pesar de los baches o miedos que esconde mi sendero.
  • Imaginando cómo esa música o mis palabras, en algún momento, podrían mover o conmover a alguien.
  • Temerosa por si no sé seguir la pista del "Loco" del camino, la verdad y la vida.
  • Alegre porque me consta que, si mi ignorancia y debilidad hacen que me equivoque, Él siempre volverá a por la oveja perdida de su rebaño y esperará paciente hasta que quiera abrirle nuevamente los brazos.
  • Dichosa de sentirme querida por el "Verdadero Amor". 
  • Afortunada porque me lo encuentro cada día en ese Pastor Divino que me ofrece, como un niño en brazos, mi querida Virgen Santa María del Rocío.

Y por eso, y por Ella que en mí despierta una devoción tan grande, quiero renovarme. Quiero ser mejor persona y soñar que vuelo como una Blanca Paloma; quiero vivir Señora siempre a tu estilo; quiero mantener viva la llama que en mi corazón Él, mejor que nadie, sabe que se ha encendido; quiero ir con vosotros, por los caminos o las duras arenas; quiero quereros y pedir que nunca me abandonéis porque moriría de pena. Reina de las Marismas, protege siempre a esta pobre alma rociera.

Amigo lector o amiga lectora, si no has huido espantado y has llegado hasta aquí, nos vemos la semana que viene (tal vez con una receta y seguro que con mucho amor). Vete feliz porque finalizando este post hice una pausa antes de publicarlo y recé por ti.

viernes, 15 de abril de 2016

¡Resucitó! Y yo resucito hablando del Resucitado... ¡Resucitada con Él!

El pasado mes de febrero, cuando compartí contigo algunas preguntas que había despertado en mí la película Incondicional, ya te avisé de que no era especialmente aficionada al cine. Sin embargo hoy regreso con las cavilaciones que me ha despertado una producción de reciente estreno: Resucitado

Cartel de la película (Fuente: Sony Pictures Releasing)
De origen américano, bajo el título original Risen, con un presupuesto de 20 millones de euros, y de la mano de Sony Pictures Releasing, este mes de marzo llegó a España el último trabajo del director Kevin Reynolds. Creo que no la hubiera visto jamás de no haber sido porque el sacerdote de mi parroquia me comentó que habían organizado un grupo para ir a verla y que, si me apetecía, podía apuntarme. Después de aceptar, reconozco que me he alegrado mucho de acompañarles. Sobra decir que el argumento es más que conocido pero, por si todavía no sabes cuál es la historia, te voy a hacer un pequeño resumen y voy a dejarte el trailer oficial de la película, por si quieres echarle un vistazo. 

La historia tiene lugar en Jerusalén, justo cuando Jesuscristo acaba de ser crucificado. Aborda el momento de su resurrección y la Pascua. El Mesías, supuestamente, está muerto pero su cuerpo ha desaparecido. En la ciudad todo el mundo habla de ello y, por miedo a que el pueblo se rebele, Poncio Pilato manda investigar lo ocurrido y recuperar el cadáver a un soldado romano llamado Clavius.


Y precisamente Clavius fue para mí el que consiguió atraparme haciendo que, no sé si con tristeza u orgullo, terminara casi sintiéndome identificada con él. 
(Creo que no pero, por si acaso, te pido disculpas por si con lo que voy a redactar a continuación te destripo alguna cosa). 

Evidentemente, yo no voy por ahí atravesando personas con una espada, no es ese mi camino; pero sí lo ha sido el ser un poco descreída durante un buen periodo de mi vida y... quizá ese sea el origen por el que me sentí un poco tribuno de la película. Yo misma me encargué de enterrar a Jesús, de cerrarle las puertas y seguir avanzando como me apetecía, haciendo una religión a mi medida e incluso, si hacía falta, pasando de ella. Y ahora soy la que, arrepentida, empiezo a abrirle nuevamente los brazos (y mi corazón). Imagino que las dudas son algo común, es difícil para mí aceptar algo sobrenatural y que mi mente no puede entender. Posiblemente se me mantengan vivas durante mucho tiempo pero, a día de hoy, reconozco que Confío en Él. Y, por ello, lo mínimo que puedo hacer es intentar cumplir las normas de su casa. Seguramente no me resulte sencillo pero estoy tranquila porque sé que la Virgen del Rocío, a la que me siento especialmente unida y de la que sí que nunca me he alejado, me dará fuerza. 

Ver cómo los apóstoles acogían a Clavius cuando caminaban a encontrarse con Jesús, como si fuera uno más de ellos, es ver la forma en la que yo me he sentido arropada por los feligreses de la parroquia de San Pascual en Aranjuez. La misma diligencia y prudencia que muestra su sacerdote (el Padre Guillermo) cuando habla conmigo, fue el reflejo de la solicitud de Jesús conversando con el romano para intentar aportarle confianza y esperanza. Y todo esto debo reconocer que a mí me ha llenado de paz. 

Por ello y porque, gracias a Dios, también fuera de la parroquia se interpusieron en mi camino una serie de personas que me han animado a recobrar la fe perdida de manera altruista, hoy quiero aprovechar este rincón para invitarte a dejar a un lado los prejuicios. Si crees en Dios, que no sea solamente un pensamiento, acércate a su Iglesia y camina con Él. A mí me está sirviendo para ver desde otra perspectiva mis propios problemas, para aprender a aceptarlos y para aliviar el hastío que me produce la sociedad que observo a mi alrededor. Vamos, que en tres palabras, me ha servido: PARA SENTIRME RESUCITADA. 

¿Te he convencido? ¿Crees que la religión puede alentar tu vida de esa manera? 
Únicamente lo sabrás (de forma justificable) si lo pruebas. ;)

¿Has visto la película? ¿Qué te ha parecido?