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sábado, 13 de enero de 2024

La Divina Pastora se llama Rocío

Los devotos de la Virgen sabemos que Ella es nuestra Reina, Pastora y Madre. Se dice en cientos de canciones rocieras y, de entre todas, hoy me apetecía compartir contigo esta sevillana, interpretada por Manuel Berraquero, que se titula Ella se llama Rocío

 

Musicalmente presenta un arreglo orquestal muy bello y solemne; pero si te apetece cantarla y solamente tienes una guitarra puedes hacerlo tocando la rueda de acordes de "la menor" (con cejilla en el 1)

En su letra alude a aspectos físicos de la Virgen como su cara morena, o el pelo rizado en tirabuzones (característicos de la imagen almonteña vestida de Pastora), pero también menciona otros rasgos más interiores como la piedad de su mirada o su perfil humilde y generoso (virtudes que, en la medida de nuestras capacidades, deberíamos intentar imitar). 

El estribillo recuerda que es la Madre de Dios pero también lo es tuya y mía. Y expresa que es Pastora de todos sus hijos. ¿Tú te atreves a poner la vida en sus manos? Siempre que tengas que tomar una decisión difícil, si puedes, pregúntate antes qué harían Ella y su Hijo (el Pastorcito Divino). Yo llevo intentándolo desde hace varios años y... ¿qué sería de mí sin la devoción que tengo por la Virgen en su advocación del Rocío? Te dejo un poco de mi testimonio. 

Al iniciar el 2024 escribí una entrada en este blog que titulé encuentro, desencuentros y reencuentro. En ella comentaba que desde el 2016 mi vida se había ido poniendo completamente patas arriba. Casi podría decir que lo perdí todo. Se me vinieron abajo los pilares del amor, de la salud y del trabajo. De hecho creo que si tuviera que hacer un resumen de estos años la mejor expresión sería la siguiente: ha sido un tiempo especialmente duro que no desearía ni al peor de mis enemigos.

En la publicación Principio y fin hablaba de cómo a veces la vida te exige una transformación que no siempre es fácil llevar a cabo. Señalaba que buscar culpables es algo que se nos da muy bien, de hecho creo que yo me he sacado un máster en los últimos años, pero que eso deja en manos de otros nuestras propias decisiones y, al final, los errores de los demás acaban pesando más que los de uno mismo.

Entre enero y septiembre de 2022 estuve publicando por aquí lo que denominé sabatinas rocieras y aquello, por mi parte, no fue sino un intento desesperado de poder mantener viva mi fe. Escribía el segundo sábado de cada mes pero dejé de hacerlo porque empecé a verme sobrepasada por las circunstancias y tuve claro que, al igual que los almonteños nunca han dudado en retirar la imagen de la Virgen o el paso cuando se han visto rotos o deteriorados, yo también necesitaba apartarme para ser restaurada. 

Mis heridas, y/o cicatrices todavía tiernas, son muchas y demasiado grandes. Para colmo las peores han llegado por parte de gente de la Iglesia, lo cual ha hecho todo más difícil. Pero si hay algo que ha aliviado el dolor tan grande, tanto físico como emocional, que he tenido que cargar, ha sido mi compromiso con la Virgen.

Si tú estás pasando por un mal momento deja que te diga que Ella es capaz de acompañar las mayores soledades, de sosegar los miedos más perturbadores y de hacer brotar la confianza en medio de la inseguridad más brutal.

¡Atrévete a confiar! ¡No te va a fallar! 

Y volviendo a las canciones en las que se alude a la Virgen del Rocío como pastora... 

¿Qué otras conoces tú? ¿Cuál es la más significativa para ti? ¡Déjame la respuesta en un comentario!

sábado, 10 de septiembre de 2022

Sabatina de despedida

Hay dos meses en el año que parece que llegan para invitarnos a recomenzar: septiembre, por el inicio del curso escolar, y enero, por el recibimiento del año nuevo. Sin embargo muchos sabemos que en realidad siempre es buen momento para volver a empezar y, sinceramente, ese es mi propósito en esta ocasión. Así que, por ese motivo y después de pensarlo mucho, hoy sí que vengo a despedirme.



Emprendo mi camino de vuelta, no sé si como el hijo pródigo del Evangelio o como el joven rico, y mi rumbo solo Dios lo sabe. Me voy cuando debería estar celebrando la Natividad de la Virgen, el Dulce nombre de María y dos años de sabatinas rocieras que, tristemente tuvieron que quedar en uno con misas de verdad en el templo y estos meses con mis palabras por este rincón personal. Marcho con los sentimientos encontrados, sin la alegría que caracteriza el carisma rociero pero con la tranquilidad de saber que Cristo vino para salvarme, que su bondad es infinita y que me ama a pesar de mis pecados. Por eso... Madre de Misericordia, obtén del Pastorcito Divino ese milagro que sabes que necesito. 

Desconozco si volveré por aquí, porque me gusta escribir, pero en estos momentos creo que es voluntad de Dios que me centre en mí y en otros proyectos que Él ha puesto en mi camino y me obligan a decir adiós. No como una forma fría de despedirme sino como la dirección hacia la cual nunca debemos dejar de caminar.

Y hablando de caminar... Yo, Rocío, si camino es por ti. 

sábado, 13 de agosto de 2022

Los rocieros tenemos que ser cristianos sin complejos

Hoy quiero comenzar esta publicación haciendo una confesión:

Cuando escribí en junio, sobre el camino de vuelta, lo que buscaba era dejar de venir por aquí el segundo sábado de cada mes. Redacté esa entrada a modo de despedida, como hice en el blog de la parroquia de San Pascual, pero llegó julio y sentí necesidad de regresar para dar gracias. Y este mes, con la cercanía de la Asunción de la Virgen, se puede decir que me ha pasado lo mismo. 

Meditaba las lecturas de este domingo, XX del tiempo ordinario, para preparar la publicación y pensaba... ¡qué cierto es eso de que Jesús no vino a traer paz sino división! Y luego he visto la facilidad con la que me volvían los reproches a la mente, y lo fácil que me hubiera resultado volver a volcar por aquí mi indignación pero... ¡no! ¡En esta ocasión no quiero caer en esa tentación! Prefiero intentar ser una cristiana sin rencores, buena persona, que quiere perdonar los abandonos, rechazos, humillaciones, traiciones e injusticias sufridas en los últimos años (que quien me conoce sabe que no han sido pocos los palos recibidos ni pequeños), y seguir adelante, intentado recomenzar mi vida, transmitiendo, desde donde se me deje, la alegría que llevo dentro por saberme hija de Dios y de la Virgen María.

Y esto último, que a veces se puede olvidar, es lo que a mí me recordaba el Evangelio de hoy (12,49-53). No sé si el bautismo al que se refería Jesús era un preanuncio de la Pasión que tendría que vivir y por eso sufre angustia. No sé si puede aludir a Pentecostés y la lluvia de lenguas de fuego; pero sí tengo claro que a mi me ha recordado al sacramento que todos los cristianos recibimos para convertirnos en nuevos hijos de Dios en la tierra, en otros Cristos andantes, y todo lo que eso significa. 

Nunca ha sido fácil ser cristiano, menos todavía si te declaras rociero, porque rápidamente te asocian con la fiesta y te censuran por ello, y precisamente por eso creo que es posible que tú también hayas podido sentirte verdaderamente quemado ante algún problema y/o dificultad y hayas terminado enfadándote con el mundo entero. Y yo me preguntaba... ¿es ese el tipo de fuego que se espera de nosotros? ¿Apostamos por el infernal o por el del Espíritu Santo y su energía transformadora? 

Tal vez la primera batalla que tengas que disputar para defender tu condición de cristiano sea en la misma Iglesia, porque sigue habiendo muchos fariseos y muchos seduceos, así como sacerdotes que en vez de mostrarte al Pastorcito Divino y llevarte hacia fuente tranquilas, parecen Caifás, Herodes o Poncio Pilato y te acaban llevando a la Cruz. La segunda quizá entre tu propia familia y tus amigos porque no te entenderán y puede ser grande el sentimiento de incomprensión. La tercera, te aseguro que te dará igual si superas las dos anteriores.

Si te condenan a muerte como Jeremías, porque tus palabras no gustan, habla a tu Rey como el salmista: "Señor, date prisa en socorrerme" y sigue adelante de la mano de la Virgen porque la verdadera romería del Rocío es Caminar con Ella día a día hacia Cristo. 

Dios nos motiva a ello desde su carta a los hebreos cuando nos dice "no os canséis ni perdáis el ánimo".

Y para terminar, seas rociero o no, joven o mayor, quiero recomendarte que te asomes a esta charla que yo estuve escuchando el otro día. Es del párroco de Almonte, la dio en el XXXII Encuentro de jóvenes rocieros, y habla sobre esa dificultad de ser cristianos y la necesidad de ser valientes y sin complejos.



¡Nos vemos en septiembre, si la Virgen quiere y gana esa gota de Rocío a su Divino Hijo!

¡Y disfruta en unos días del Rocío Chico!  

sábado, 9 de julio de 2022

Sabatina en el corazón más rociera que nunca

En la anterior publicación escribía que me iba a tomar un merecido descanso pero creo que la Virgen hoy no me quería callada. Así que al subir a casa, después de acudir a la Eucaristía en mi parroquia y haber tenido que celebrar una sabatina en el corazón, me puse a redactar estas palabras porque quería expresar mi enorme agradecimiento a la Hermandad Matriz de Almonte por volver a retransmitir las Eucaristías de los sábados.

Creo que puedo decir que con ese gesto a mí me han hecho vivir plenamente el Evangelio. Llevo meses sintiéndome como ese hombre de Jericó al que los bandidos desnudaron, molieron a palos y se marcharon. He visto dar un rodeo y pasar de largo a un sacerdote; y tampoco me han faltado levitas pero esta tarde, gracias a la Virgen, he podido sentir la mano amiga del samaritano y vivir una sabatina más rociera que nunca. ¿Por qué? Porque he podido conectar con la Eucaristía que se emitía desde el Santuario de la Virgen del Rocío.

Si tú también quieres verla puedes encontrarla por aquí:


Yo me llevo mucho para meditar y siento no estar en estos momentos para grandes disertaciones por aquí. Solo quiero pedirte que reces por mí para que la Virgen, en su advocación del Rocío, que es el motor y guía de mi vida, interceda ante su Divino Hijo y me conceda la gracia de poder ver a los prójimos que tanto daño me están haciendo como hermanos y no como enemigos. 

Madre de la Misericordia, quisiera responder no de la manera en la que se merecen conforme a sus obras sino de la misma manera en la que lo harías tú. ¡Ayúdame!

sábado, 11 de junio de 2022

El camino de vuelta

Tal día como hoy, hace 22 años, me encontraba pasando por primera vez al quirófano y me alegro de poder celebrarlo escribiendo en mi blog personal. Tras esa intervención se confirmó el diagnóstico de mi endometriosis, una enfermedad de la que he hablado varias veces por aquí, y que me está dando muchos dolores de cabeza; pero también me trajo un maravilloso regalo ese verano: mi primera visita a la aldea de El Rocío para dar gracias a la Virgen. 

Guardo muy grato recuerdo de aquel momento, como también lo tengo de todas las veces que he podido ir a verla, y ojalá me llegue pronto una nueva oportunidad de escaparme hasta tierras onubenses a contemplar su imagen "retirada" del mundo (y pido esto aprovechando que la Iglesia celebra ya las vísperas de la Jornada Pro Orantibus) porque yo también deseo ser lámpara desde la que el Pastorcito Divino pueda iluminar muchas vidas.

Estoy en fase de reconstrucción. Sigo un poco a la escucha, en proceso de conversión y buscando la comunión con Dios aunque confieso que todo esto me está costando últimamente. Regreso por aquí después de haber vivido un Pentecostés un tanto agridulce y un mes rumiado muchas cosas. 

Algo sobre lo que he estado reflexionando últimamente ha sido el camino de vuelta y me preguntaba: ¿cuál es en realidad el camino de vuelta?

Uno va a ver a la Virgen y regresa a su casa; pero cuando acude a reencontrarse de nuevo con Ella también es un camino de vuelta. 

Caminos de vuelta fueron el del joven rico, después de encontrarse con Jesús y ver que no podía seguirle, así como el del hijo pródigo de regreso a la casa de su padre. ¡Y qué diferentes caminos! ¡Igual que el que recorren cada uno de los romeros que van en peregrinación hasta El Rocío! 

A veces la dirección que llevamos puede hacernos sentir tristes porque sabemos que no estamos haciendo las cosas del todo bien y porque podemos intuir que con ese rumbo acabaremos añorando todo lo bueno que teníamos. El otro, aunque también pueda ser difícil y despertarnos ciertas dudas, nos llena de esperanza y gozo interno porque sabemos que vamos en la dirección correcta.

Venían a mi mente algunos versos desordenados, como quizá también lo estén siendo mis palabras, que seguro que te suenan:

"Bonito y triste el camino cuando se viene de vuelta".

"No sé si has cambiado por dentro lo mismo que estás por fuera".

"Todo se va terminando como un sueño que se aleja pero la Blanca Paloma en mi corazón se queda".

Y yo pensaba que, por encima de la belleza, la tristeza, los cambios o el paso del tiempo, lo más importante es que aprovechemos cada día para intentar conocer mejor a la Virgen, acercarnos a Dios y dejar que así anide en nuestro corazón la Blanca Paloma.

La vida no es fácil ni sencilla, como tampoco lo es cualquier procesión de la Virgen del Rocío. Y el lunes, al enterarme de la rotura del banco del paso de la Virgen y cómo sus hijos debían ir hasta su santuario a rezarle la Salve, volví a pensar en el camino de regreso y aprendí una cosa: la necesidad de refugiarnos en casa cuando estemos heridos o cansados para poder coger fuerzas o curar aquello que nos esté haciendo daño. Pero... ¿cómo refugiarse en la Iglesia cuando son los de dentro los que te han decepcionado?

A mí me está pasando pero, a pesar de todo, quiero intentarlo porque, como dice la letra de otra sevillana clásica, "todo el que ha visto alguna vez a la Virgen desde cerca, no puede volverse atrás aunque los tiempos se vuelvan". 

¡Ayúdame Madre mía del Rocío a seguir por el sendero! Quizá en estos momentos vaya siendo hora de sacudirme el polvo y continuar caminando. Ser rociero no es quedarse llorando a los pies de la Cruz sino seguir buscando marismas nuevas con alegría porque al final del Camino eres tú quien nos espera. Perdóname si ahora, que acabamos el curso, me voy a tomar un merecido descanso para poder orar las cosas en silencio e intentar encontrar ese camino de vuelta que me lleve de nuevo hacia ti.

Y a ti que te has animado a leer hasta aquí... ¿te animas a rezar por mí? Pide a Dios que, por intercesión de la Causa de mi alegría, me ilumine y me dé fuerza para que pueda discernir bien y obrar conforme a su voluntad.

Dios te bendiga y la Virgen de te lleve siempre de su mano.

sábado, 14 de mayo de 2022

Mes de mayo, mes de la Virgen y los rocieros nos preparamos para el reencuentro

¡Y ya estamos en mayo! ¡El mes de la Virgen! ¿Quién no está planificando una romería en estas fechas? Los rocieros ya soñamos con el encuentro de este año y todos sabemos que será especial, independientemente de dónde y cómo nos toque vivirlo.


Cartel anunciador de la Romería de 2022
Artista: José Cabrera
Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte

Los cultos ya han comenzado y puedes seguirlos por su redes sociales. Yo te animo a participar de ellos, aunque sea de manera virtual si, al igual que me ocurre a mí, no vas a poder hacerlo de manera real. Te dejo por aquí un enlace a la convocatoria: https://hermandadmatrizrocio.org/convocatoria-de-cultos-romeria-del-rocio-2022/

La semana que viene la Reina de las Marismas procesionará por las calles de Almonte y si en estos días uno se para a ver, sin prejuicios, el esmero con el que sus vecinos han engalanado el pueblo ¿quién duda del amor de los almonteños por la Virgen? Tal vez los ignorantes. 

Es una alegría saber que, si Dios quiere, pronto veremos a la Blanca Paloma volar de nuevo hacia su ermita para quedarse allí esperando a todos sus hijos y rociarnos de Espíritu Santo el día de Pentecostés. ¡Lástima que yo seguramente tenga que quedarme sola en mi ciudad, a más de 500km de distancia; atravesando un momento personal complicado y planteándome volver a alejarme de la Iglesia pero sin poder hacerlo porque sé que ya nada volvería a ser como antes! ¿Y por qué no? Pues por una razón muy sencilla: porque mi devoción idolátrica murió en 2016 cuando tuve, gracias a Dios, la suerte de acudir a mi primera romería y vivir una verdadera experiencia de fe. 

Este mes no quiero quejarme pero discúlpame porque tampoco tengo muchas palabras para compartir. Deja que me quede en silencio al amparo de Nuestra Madre mientras intento sanar bajo su protección todas las heridas que llevo (que no son pocas) y quédate meditando conmigo sobre el mandamiento nuevo que nos presenta el Evangelio en este V Domingo de Pascua: que os améis unos a otros como yo os he amado.

sábado, 9 de abril de 2022

Tiempo de Semana Santa. Momento de parar a coger fuerzas meditando el misterio de la Cruz

¡Segundo sábado del mes! Y aquí estoy porque es lo que me propuse al comenzar el año. Discúlpame si en esta ocasión vengo tarde y mal para dejarte más quejas egocéntricas que reflexiones.

Litúrgicamente estamos arrancando la Semana Santa y creo que, después de la intensa Cuaresma que he tenido que vivir, mi cuerpo y mi mente anhelan un encuentro intenso con el Señor. Me hace falta un tiempo de retiro y recogimiento para buscar la luz del Camino y seguramente lo notes en mis palabras. Quizá sea momento de hacer una parada en la noche oscura y aprovechar para coger fuerzas meditando el misterio de la Cruz, el yugo que nos une a todos los llamados por el Pastorcito Divino.


Los rocieros cuando contemplamos la imagen de la Virgen del Rocío sabemos, aunque a veces se nos olvide, que ese Niño, al que Ella mira con verdadero Amor, es el que tantos dolores le causó a lo largo de su vida y el que acabaría muriendo en la Cruz por nuestra Salvación. A muchos cristianos se nos llena la boca al hablar de la Pasión de Cristo. Y la historia queda muy bien si nos la leen, como en la solemnidad del Domingo de Ramos o el Viernes Santo; o cuando nos la sacan a las calles y podemos acercarnos a ella a través de los pasos que estos días harán sus recorridos procesionales por nuestras ciudades pero... ¿qué tal se te da a ti vivenciarla? A mí ya te aseguro que no me hace ninguna gracia. ¿Y evitársela a los demás? A mí me parece que también se me da fatal.

En 2017 escribía por este rincón que había caído rendida al Amor de los Amores y que me sentía resucitada. Actualmente creo que mantendría que siento que mi vida está cambiando y que sigo en periodo de conversión; pero también tendría que rectificar y manifestar que lo que me siento últimamente es crucificada o al menos abandonada como le ocurrió a Jesús cuando tuvo que enfrentar su subida al Gólgota. La percepción que tengo es que gente de la Iglesia en quien yo había puesto mi confianza me ha dado la espalda; el párroco que llegó en septiembre, sin conocerme, lejos de sanar mi alma o pastorearme, lo que ha hecho ha sido agrandar mis heridas y dejarme al margen del rebaño. Por no hablar de otras personas de mi pasado reciente que tampoco se han privado de regalarme buenas dosis de falta de caridad. Y, sinceramente, a mí todo eso me duele. Tanta decepción por todas partes me tiene el corazón cada vez más endurecido. 

No sé si acabaré viviendo esta Semana Santa como un nuevo Judas (la verdad es que lo hago con frecuencia porque peco mucho) o un Pedro (buscando caminos más fáciles, que es algo que también se me da de miedo). Ojalá que, mientras me quedo clamando como Jesús "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", la Blanca Paloma, a quien he tenido que volver a venerar en soledad y silencio, me saque como tantas otras veces en volandas. Espero poder perdonar y resucitar porque esta Pascua desearía poder emprender, bajo su alas, un nuevo vuelo hacia Pentecostés. 


¿Rezas por mí, para que, por intercesión de la Virgen, su Divino Hijo me colme de gracia, me ayude a no perder la esperanza, a perseverar en la fe con fidelidad y a volver por aquí con otra disposición el mes que viene? 

¡Qué la Reina del Rocío siga siendo siempre nuestro modelo!

sábado, 12 de marzo de 2022

Esta Cuaresma mira a la Virgen y espera en el Señor si quieres ver cambiar tu rostro

Sigue avanzando el año y el tiempo no se detiene, a pesar de que los rocieros muchas veces pidamos lo contrario cuando cantamos. Y en el caminar del año litúrgico me alegro de poder venir este mes de marzo, en las vísperas del II de Domingo de Cuaresma, a dar gracias nuevamente a la Blanca Paloma (aunque tenga que ser por aquí). 

Hoy hubiera sido tarde de una nueva sabatina rociera y por eso vengo, a la luz que emana del faro de la Madre de la Iglesia, a compartir contigo algunas reflexiones.  

Confieso que esta vez me siento un poco hipócrita porque ando un poco en crisis a nivel de fe. Me siento en medio del desierto, al que parece que el Señor también quería sacarme no sé si para hacer conmigo una alianza como la de Abrán, y aquí estoy comprobando en mis propias carnes que no es fácil aceptar la voluntad de Dios cuando todos tus planes, por todas partes, se vienen abajo continuamente y ves que lo que te queda en la vida son las cosas que siempre has intentado evitar. No sé qué haces tú cuando las circunstancias te superan, anímate a dejarme un comentario con algún buen consejo porque me gustará leerlo, pero yo he empezado a pensar que quizá intentar vivir las bienaventuranzas va a ser mejor opción y mi última esperanza para no terminar de perder la ilusión. 

Si eres un rociero, un cristiano o simplemente una persona que está atravesando un momento difícil me gustaría animarte, como estoy intentando yo, a buscar a Dios y encontrar en Él tu luz y salvación. Dile, como el salmista, y quizá como el mismo Cristo: "Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio" (Sal 27 (26) 8b-9abc).

La Cruz se hace pesada y un sinsentido cuando es la mismísima Virgen la que se ha convertido para mí en ella. Menos mal que, gracias a Dios, hay un pensamiento que últimamente me viene con frecuencia a la cabeza y me da fuerzas para soportar la adversidad: un buen rociero no debe encontrar mayor gozo en esta vida que morir colgado de los brazos de Aquella a la que ama porque así es como podremos sentirnos igual de abrazados y acogidos que el mismísimo Pastorcito Divino. Soportar esa carga es poder llevar su paso sin meterse dentro y recorrer el mundo intentando mostrar su imagen a través nuestro.

Cuando todo falla la espera en el Señor es lo que nos queda. En tiempos tan difíciles como los que, posiblemente, la mayoría estemos viviendo actualmente (cada uno con nuestras cosas en medio de un mundo que cada vez está más loco y muerto) creo que sería bueno que intentásemos dar vida a la Palabra, mantener el ánimo y ser valientes (Cf. Sal 27 (26) 14). ¿Cómo hacerlo? Pues tal vez con una valentía creativa y constructiva, como la que llevó a cabo san José, que huya de la guerra y la violencia. Imitemos el ejemplo del apóstol san Pablo una vez producido su encuentro con Cristo, como se nos exhorta en la carta a los filipenses (Flp 3,17-4,1), y aspiremos a inscribir nuestro nombre en el Cielo mejor que perseguir las cosas terrenas que al final son todas humo y vanidad. Miremos a la Virgen, que es refugio, consuelo y auxilio de los que la queremos, y al Pastorcito Divino del que Ella no aparta la vista. Hagámonos dóciles al Espíritu Santo para que se pueda obrar primero nuestra transformación personal y luego, quizá, la de la sociedad. 

Persigamos en las próximas semanas llevar una vida sencilla y de oración, pidamos por la paz, no dejemos de prepararnos para una nueva Semana Santa mientras continuamos peregrinando por este valle de lágrimas sin perder la alegría que caracteriza al rociero porque nosotros, seguramente de forma similar a la de Pedro en el Evangelio (Lc 9, 28b-36), tenemos la suerte de vivir cada primavera, cuando vamos a la aldea a celebrar Pentecostés, de tener experiencia de ese adelanto del Cielo en la tierra en el que vemos cambiarse los rostros y brillar los vestidos. 

¡Ya falta menos para esa nueva transfiguración! No dejemos de caminar de la mano de la Virgen confiados hacia el Encuentro con el Padre quien, desde la nube, nos pide que escuchemos a su Hijo, el Elegido.

¡Mantengámonos firmes en el amor de Dios! ¡Con Él, y en Él, venceremos y recibiremos la Salvación prometida! 

Totus Tuus María.

sábado, 12 de febrero de 2022

Nuestra indiferencia los condena al olvido pero ellos son los bienaventurados

Bienvenido a una nueva publicación de mi blog (ya que no puedo decirte que a la celebración de la Eucaristía). 

Los rocieros, unidos a la Iglesia, este mes no hemos dejado de celebrar. Comenzamos con la fiesta de la Presentación del Señor, que nosotros conocemos como Candelaria y cuya vigilia de la Luz puedes ver por aquí (https://www.youtube.com/watch?v=PZjfNwXWnQU); ayer nos sumamos a la jornada del enfermo en el día de Nuestra Señora de Lourdes; y este fin de semana, sin soltarnos de la mano de la Virgen, nos unimos a la campaña contra el hambre de Manos Unidas que tiene como lema "Nuestra indiferencia los condena al olvido".

Desde aquí quiero invitarte a colaborar en la medida de tus posibilidades en la construcción de ese mundo mejor, unido y en paz, que todos anhelamos. Esa misión podría dejar de ser una utopía si verdaderamente nos animásemos a vivir con intensidad el Evangelio, nos mostrásemos permeables al rocío de la gracia, y nuestro corazón, como el de Jesús, estuviera ardiendo de Amor. Para Dios nada hay imposible y, como nos recuerdan hoy las lecturas del VI Domingo de ordinario, la clave está en confiar en el Señor. 

¿Y cómo aprender a confiar? Pues habrá quien, insulsamente, te diga que confiando; pero esas palabras a mí me parecen demasiado vacías. Yo prefiero invitarte a mirar a la Madre de la Iglesia y te animo a que, haciendo un repaso de su vida, intentes imitarla. 

Ella ejemplifica a la perfección las palabras de Jeremías (Jer 15, 5-8). María, en la Anunciación, dio su sí no porque comprendiera lo que iba a pasar sino porque se fiaba de Dios. No buscó el apoyo de los hombres (ni siquiera el de José que podría haberla repudiado), sino que aceptó valientemente el plan que traería nuestra Salvación a pesar de no saber muy bien cómo se haría realidad. Y por eso hoy, tal como manifestó su prima Isabel cuando recibió su visita en Aim Karem, seguimos considerándola bendita entre las mujeres.

La Madre de Cristo tuvo que vencer sus miedos e incertidumbres y hoy es como ese árbol plantado junto al agua que no se inquieta ni deja de dar fruto porque sus raíces están afianzadas. Por eso se alegra su Espíritu en el Salvador y nosotros deberíamos hacer lo mismo... no temer, ser valientes, abrazarnos muy fuerte a la Virgen, aunque pueda convertirse en nuestra Cruz, y no dejar de caminar porque los rocieros sabemos bien hacia dónde nos llevan los senderos de arenales. Solamente tenemos que elegir cómo queremos recorrerlos y para ello el salmo 1 puede darnos mucha luz. Debemos evitar la senda del pecado porque el Señor protege el camino de los justos.

Y es verdad que el Camino no es fácil de seguir pero la fe todo lo puede y la esperanza en Cristo, muerto y resucitado, ha de ser nuestra motivación porque de lo contrario, como expresa san Pablo en su carta a los Corintios, seremos los hombres más desgraciados de toda la humanidad (Cf. 1Cor 15, 19).

Así que, dado que ninguno nos vamos a salvar del sufrimiento, porque para resucitar debemos pasar por nuestra propia muerte "de cruz", quisiera despedirme haciendo una parada en las Bienaventuranzas que se meditan en el Evangelio de hoy (Lc 6, 20-26): 

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. 

Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. 

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! 

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! 

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas. 

¿Qué te parecen? ¿Es lo que tú buscas en este mundo o es lo que tienes sin quererlo? ¿Saltas de gozo cuando te están fastidiado? Yo reconozco que no y si por algo me gusta la romería del Rocío es porque en ella se puede vivir, durante unos días, un adelanto en la tierra de lo que creo que será esa recompensa que nos espera en el cielo. Que esa experiencia que se nos regala nos ayude a crecer en la fe y en confianza para poder sobrellevar mejor la adversidad cotidiana (que a veces no es poca). 

¡Seamos bienaventurados y, si Dios quiere, nos vemos en marzo!

sábado, 8 de enero de 2022

Sabatinas en el corazón celebradas en oración

Dicen que año nuevo y vida nueva. ¿Tú crees que eso es así? ¡Anímate y déjame un comentario contándome si piensas igual o no! 

A mí me parece que hablar de una vida nueva es un poco exagerado aunque reconozco que, personalmente, he usado la expresión en incontables ocasiones. Y es que es innegable que el mes de enero con frecuencia nos anima al cambio, a recomenzar alguna cosa o a intentar adaptarnos a aquello que nos haya sobrevenido inesperadamente (tal vez sacándonos de nuestra zona de confort y trastocando nuestros planes). Y precisamente por ese motivo yo estoy hoy de vuelta por aquí.

Vengo con intención de publicar el segundo sábado de cada mes y mi objetivo con ello es poder seguir haciendo algo que, de alguna manera, a mí me estaba ayudando a vivir la fe y a sentirme más rociera. Hoy, dado que las sabatinas rocieras de San Pascual (Aranjuez), han pasado a celebrarse en el corazón, no podré invitarte a que te prepares para recibir la Eucaristía (no, salvo que al final tú te animes a realizar una comunión espiritual) pero sí quiero animarte a que te asomes al evangelio del Bautismo de Jesús y me digas si ves alguna huella rociera en él. 

El texto dice así:

Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». (Lc 3, 21-22)

¿No te parece que estos versículos pueden resonar un poco a prólogo de Pentecostés? Al leer "todo el pueblo [...], se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo [...]" ¿quién no piensa con estas palabras en lo que los rocieros vivimos cada romería del mes de mayo? 

Pero, sin embargo, yo hoy encontraba sentido rociero echando la vista atrás en el tiempo y haciendo una parada en el Camino para despedir la Navidad. Los rocieros nunca nos cansamos de mirar a la Virgen y contemplar en sus manos al Salvador recién nacido. Unos llegamos ante Ella como ovejas perdidas; otros, como los pastores, a ofrecer lo poco que tienen; y también muchos se postran cargados de regalos recordando a los Magos. En todos, al llegar ante su Inmaculada imagen, el denominador común que nos mueve y conmueve, es la Virgen, la Blanca Paloma, quien, como buena cantora de Dios, nos hace audible su voz potente y magnífica. (cf. Sal 29 (28), 4).

Desde las palabras de Isaías podría parecer que el Señor nos invitara igualmente a mirar a Jesús, su elegido, a quien prefiere y sobre el que ha puesto su Espíritu (Cf. Is 42, 1); pero quizá sería mejor que nos animáramos a reconocernos como tales ya que, por el sacramento del Bautismo, también descendió sobre nosotros el Espíritu Santo y nos convertimos en hijos adoptivos del mismo Creador para que, rociados de Gracia, y a imitación de Cristo, aprendamos a vivir haciendo el bien y no cesemos nunca de anunciar su Reino. ¡Los rocieros debemos ser unos evangelizadores comprometidos! ¿Tú participas ya en alguna misión de evangelización? Te animo a que si no lo haces y tienes la suerte de vivir al cobijo de una hermandad rociera propongas a la junta directiva trabajar en esa línea. Que nuestras obras, como si fueran rocío, fecunden la tierra de forma que aquellos que se crucen con nosotros en este valle de lágrimas se vean llenos de esperanza y de la alegría propia de nuestro carisma.

Que este año, que hace poco hemos comenzado, venga lleno de buenos momentos para poner en práctica las obras de misericordia. ¿Tú qué te has propuesto? ¡Compárteme alguno de tus propósitos, que me gustará conocerlos! 

¡Nos vemos, si Dios quiere, el 12 de febrero! 

¡No faltes a la cita! ¡Intentaré prepararla con mucho amor!

viernes, 24 de abril de 2020

Caminar hacia Pentecostés dando testimonio de una experiencia de fe rociera

Llevo tiempo sin escribir pero hoy, aprovechando que me apetecía venir a dar un poco de vida a este rincón, que tenía un buen motivo para ello y que era viernes (el día en el que tantas veces nos hemos encontrado por aquí) he querido sentarme a compartir contigo la ampliación del testimonio de una experiencia de fe intensa que viví de la mano de la Virgen.

¿Te acuerdas de la invitación que te hice a venir a visitar a la Reina de las Marismas junto a la diócesis de Getafe? Pues, gracias a Dios, al final pudimos realizarla. No habría sido así de haber tenido lugar una semana más tarde, porque fue cuando se inició lo que se ha convertido en esta enorme y terrible crisis causada por el coronavirus. Tuve el privilegio de poder colaborar en algunas tareas organizativas y de encabezar el grupo del Arciprestazgo de Aranjuez; vi hecho realidad el sueño de estar ante la Madre de Cristo y de la Iglesia con la gente de mi ciudad (aunque faltaron muchas personas que me hubiera gustado que me acompañaran); descubrí en primera persona cómo para Dios no hay nada imposible; y viví todo como un enorme regalo que me hacía la mismísima Virgen. 

Al regresar, por si no había tenido suficiente, me solicitaron un breve testimonio y escribí esto que se ve en la imagen:

Fuente: Publicación mensual de la Diócesis de Getafe "Padre de Todos". Número 279 marzo 2020

Pero como me parecía poco he querido aprovechar este tiempo de confinamiento, y que estamos en la recta final hacia un nuevo Pentecostés (fecha en la que cada año se celebra la romería de El Rocío), para compartir por aquí algunas impresiones más y hacer de esta manera un pequeño y simbólico camino para enriquecer con él la unión que siento con mi Madre del Cielo.

Para empezar quiero contarte que, desde el primer momento, intuía que acompañar a la diócesis de Getafe, para encomendar a la Virgen del Rocío la aplicación del nuevo Plan de Evangelización, escondía algo especial detrás. Sospechaba que nada de aquello estaba siendo fruto de la casualidad y con el pasar de los días parece que así lo voy confirmando. Ya en el autobús comenté que tanta cosa buena me asustaba un poco pero nunca imaginé que lo que encontraría sería esta dura prueba que tanto me está haciendo pensar (y creo que crecer). No sé cómo acabará esta historia. Sí tengo claro que para ver los frutos de esta peregrinación debo esperar, como no podía ser de otra manera. 

Yo no soy rociera por tradición y tardé 20 años en poder acudir a mi primera romería. Mis vivencias presenciales en las grandes celebraciones han sido muy pocas pero, en cambio, las espirituales (forzadas por la distancia física) no han dejado de crecer cada día, especialmente después de reencontrarme con la Iglesia. Quizá sí podría decir que soy rociera por devoción, aunque el ambiente en el que he crecido tampoco ha sido especialmente religioso. En cualquier caso... ¿qué más da? Lo que importa es que soy rociera y ya está. Y lo soy porque de la mano de la Hermandad de Torrejón de Ardoz tuve el Rocío más especial que jamás podía haber imaginado. La Virgen quiso que, de mano de sus hermanos, me enamorara aun más de esa imagen y todo el misterio que encierra y Jesús, que no niega nada de lo que su Madre le pide, me ha regalado lo más grande que tengo: a Ella. Ojalá pueda seguir cantando por mucho tiempo el estribillo de una sevillana que, desde mi adolescencia, tengo colgada en la habitación:

Gracias Dios mío 
por darme lo que he soñao,
que de herencia no he vivío,
tenerte siempre en mis labios 
¡Virgen Santa del Rocío!

Si hoy me preguntaran, como se planteaba en una de las catequesis del viaje, que si María tiene importancia en mi vida. La respuesta es un sí rotundo. No me canso de decir que es mi motor y guía. Confieso que, más allá del interés en conocerla y amarla, a veces me arde el corazón con fuertes deseos de querer parecerme un poco a Ella y me da pena ver la facilidad con la que choco contra mi enorme pobreza e ignorancia, confirmando así que nunca seré capaz de hacerlo por mis propios medios. Y, oye, que bendición es eso de no poder porque así estoy obligada a seguir teniéndola como modelo.

Creo que sí que estaría dispuesta a entregar mi vida por defender quién es María, siempre y cuando se me permita hacerlo desde el carisma rociero que es el que a mí me llena y el que yo quiero transmitir. Y en esa dirección han ido dirigidos mis pasos en los últimos años con el fin de intentar alcanzar varios objetivos. Cuando se nos permita regresar al templo iremos viendo qué sale de todo esto. 

Tan grande es el cariño que guardo a la imagen de la Blanca Paloma... tanto el alivio, el consuelo y la paz que me da contemplarla... que he llegado a cuestionarme si lo mío, algunas veces, no estará rozando la idolatría. De hecho le comentaba, unos días antes de la peregrinación, a una hermana Concepcionista Franciscana de Aranjuez que yo sé que lo que veo es una talla de madera pero que allí, hasta ahora, siempre he sentido que me estaba encontrando con la propia Virgen. Y ella, con enorme cariño, me explicaba que no debía angustiarme con esos pensamientos. Me decía que diera muchas gracias al Señor por el amor tan grande que ha puesto en mi corazón, que seguro que se alegraba mucho de ver todo lo que quiero a su Madre, y que no sufriera porque esa imagen está bendecida y, por tanto, es objeto para el encuentro de Dios con el hombre y el medio que yo utilizo para venerar a la Virgen. Y con esa catequesis quién no marchaba hasta Ella con una inyección de motivación extra.



Siento que fue muy poco el tiempo que tuve en Almonte para estar con su Patrona pero el suficiente para, con la perspectiva que se ve en la imagen (esta vez no hubo nadie que por detrás me robara una foto para sacarme agarraita a la reja almonteña), saludarle, darle las gracias, mirarle a la cara, sentir cómo me decía "¡Qué feliz estoy, hija!" y poder responder "Yo también, Madre". Le conté que quería regresar este año a la romería pero que tenía dudas (ahora ya no me queda ninguna porque, como era de esperar, se ha visto suspendida. Espero que al menos en su pueblo puedan disfrutarla, pronto, otra vez con el templo abierto) y tras despedirme fui al encuentro con su Hijo en la Eucaristía. ¿Qué más podía pedir? Si por un momento lo tuve todo y de allí me traje la fuerza que me ha sostienido hasta el momento en medio de este desierto.

La vigilia celebrada en la basílica de la Macarena, así como la misa en la catedral de Sevilla, no fueron para mí sino dos ocasiones más en las que poder dar gracias a Dios por todo lo vivido porque cada día me regala más a través de esta bella devoción, hasta el punto de que la expresión "todo es Gracia", que tantas veces he oído, yo la estoy convirtiendo, no sé si acertada o equivocadamente, en "todo es Rocío".

Madre bendita, cuídanos, protégenos y no ceses de mostrarnos a Jesús en la adversidad. Intercede para que el Pastor Divino no deje de iluminarnos con los dones de su Espíritu y nos lleve hacia esos tiempos tranquilos que ya vamos necesitando. Blanca Paloma, no dejes de cubrirnos con tus alas. Dulcísima María, llévanos bajo tu manto. Mujer vestida de sol y cubierta de estrellas ampáranos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Peregrinación Diocesana al Rocío. ¡Vente con la Diócesis de Getafe!

En la última publicación te invitaba a visitar Aranjuez para disfrutar de un fantástico paisaje otoñal, de unas buenas tapas y un bonito concierto. Después me despedía diciendo que tenía que buscar razones para volver por aquí porque no me encontraba muy motivada.

La semana pasada estuve escribiendo para el blog de mi parroquia (si te apetece puedes ver el texto aquí, en él te proponía salir a la calle a dar a conocer a Jesús) y mira tú por dónde que premeditando cerrar este espacio, porque siento que no saco ningún beneficio y me roba mucho tiempo, al final cambié de opinión.

Sigo sin saber qué haré con este espacio, lo tengo puesto en oración, pero no podía irme sin animarte antes a que te apuntes a esta peregrinación. ¡Vente a ver a la Reina de las Marismas con la diócesis de Getafe!

Fuente: https://www.diocesisgetafe.es/index.php/noticias/convocatorias/265-convocatorias-2019/5403-el-8-de-septiembre-se-abre-el-plazo-de-inscripcion-para-la-peregrinacion-diocesana-al-rociog

Quien me ha tratado un poco sabe la predilección que tengo por Andalucía. Sevilla, que será donde nos alojaremos, fue el primer sitio que conocí de aquella maravillosa tierra pero cuando me encontré con la Virgen del Rocío, gracias a Isabel Pantoja (y sin que ella tenga ni idea), su aldea y los alrededores se han ido convirtiendo para mí en el paraíso, en ese Tabor particular al que, siempre que puedo, me gusta ir a recargar las pilas para luego afrontar mejor los afanes de cada día.

Desde que la Blanca Paloma hizo su nido en mi corazón ha pasado ya más de media vida y sin embargo mi amor por Ella sigue en aumento, quizá gracias a las adversidades y baches que he encontrado por el camino y me han hecho abrazarla con más fuerza. Llegó a mí estando totalmente alejada de la iglesia y me llevó a festejar con Ella Pentecostés justo el año en el que comencé mi conversión. No creo que aquello fuera una casualidad. Si quieres leer la crónica de esa romería la publiqué por aquí: http://cosasdemago.blogspot.com/2016/05/romeria-del-rocio-2016-mi-primer-camino.html.

Después de esa experiencia las cosas han ido cogiendo un rumbo muy extraño, todo se me ha puesto patas y cuesta arriba pero el Señor, que es Sabio, no solamente me ha seguido enseñando a sentirme cerca de mi Madre Celestial de manera espitirual sino que me va regalando encuentros con esa imagen a la que tanto venero para que coja fuerzas y no termine de caer en el desánimo.


¿Y cuándo será el siguiente? No sé si podré ir antes (si por mí fuera estaría allí todos los días) pero es posible que la siguiente cita sea en la peregrinación que te recomiendo que no te pierdas.

Muchos me han preguntado que si yo iba a acudir y siempre he respondido que me siento en la obligación moral de hacerlo, luego Dios ya dispondrá y veré si ese era también su deseo. Y, es más, creo que todos los que en Aranjuez nos hacemos denominar rocieros, si es que de verdad lo somos, deberíamos hacer lo posible por tener presencia, acompañar a nuestro obispo y demostrar a nuestro arciprestazgo que no solamente nos gusta la fiesta sino que también somos personas de fe, comprometidas, y que la devoción por la Virgen del Rocío es el camino que usamos nosotros para llegar a Cristo.

Tampoco debería faltar nadie que sienta predilección mariana, que tenga devoción a María en cualquiera de sus advocaciones, y menos aún aquellos que siempre tienen la mirada puesta en Jesús, porque ellos precisamente se están perdiendo todo lo bueno que es capaz de dar al hombre su Bendita Madre. Ella para mí es el ideal de santidad, la causa de mi alegría, el templo del Espíritu Santo (que veo reflejado en la Virgen del Rocío de manera muy especial), la puerta del Cielo, la salud de los enfermos, el refugio de los pecadores, el consuelo de los afligidos... y podría seguir porque para mí es el motor que guía mi vida y a la que no ceso de pedirle que vuelva hacia mí su mirada misericordiosa porque junto a Ella mi destierro es más llevadero.

En definitiva, que si te quieres sumar al grupo que iremos desde Aranjuez acércate a hablar con cualquiera de los sacerdotes de la ciudad porque podrás inscribirte en sus parroquias. El precio de la peregrinación es de 200 euros e incluye el autobús, el alojamiento de ambas noches, las visitas a los lugares emblemáticos, la manutención completa del sábado, el desayuno y el almuerzo del domingo, el libro del peregrino y demás gastos de organización. 

Si tienes alguna duda o quieres más información déjame un comentario que a lo mejor puedo ayudarte y, sobre todo,... ¡No dejes pasar esta oportunidad, a mí me parece que va a ser una peregrinación muy especial! (No sé si porque tengo la esperanza de poder visitar la basílica de la Macarena a la que he intentado ver, sin éxito, por lo menos en 3 ocasiones).

Y, bueno, si al final no pudieras venir... no te pierdas al menos las actividades de preparación previas  a la peregrinación que queremos organizar. Deja, si los tienes, tus prejuicios a un lado y descubre la belleza que esconde la devoción rociera.

Ojalá que algún día, como dijo San Juan Pablo II en su visita a la aldea en Junio de 1993, "¡Qué todo el mundo sea rociero!"

viernes, 20 de mayo de 2016

Romería del Rocío 2016, mi primer camino

No sé si el viernes pasado te quedaste esperando mi publicación, si fue así quiero pedirte disculpas. También es posible que estés echando en falta alguna receta dulce pues desde febrero, mes en el que compartí mi bizcocho marmolado, no he vuelto con nada más de ese tipo. Te prometo que pronto llegará el postre pero hoy, si no te importa, deja que me quede hablándote de una experiencia que ha marcado un antes y un después en mi devoción a la Virgen del Rocío: mi primer camino. 

Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte
(http://www.hermandadmatrizrocio.org/source/2016/IMG_2904.JPG)
Si para algo me ha servido todo lo vivido es para darme cuenta de que el Señor, además de muy generoso, es caprichoso. Y cuando deseamos algo lo mejor es permanecer pacientes sin perder la esperanza porque Él, de alguna manera, nos gratificará. A veces es posible que queramos demasiado y, quizá, no todo llegue. Por eso lo mejor es disfrutar de lo que tengamos en el momento sin obsesionarnos por lo demás.

Desde que llegó a mi vida la Blanca Paloma, hace ya 20 años, todas las primaveras he deseado ir a celebrar con Ella su fiesta grande. Al principio me entristecía no poder estar allí y envidiaba a todos aquellos que la tenían cerca. Con el paso del tiempo, y tras mi primera visita a la aldea en 2001, descubrí que también me hacía sentir llena de Rocío acercarme hasta su ermita, en una fecha cualquiera, y rezarle con una tranquilidad complicada de encontrar en los días de romería. Cada mayo (y cada día), aún estando lejos físicamente, empecé a sentir a la Madre, causa de nuestra alegría, próxima a mi. ¿Por qué? Porque lo que importa es que la llevo en el corazón. Y me sentía feliz viendo sus actos por la televisión y diciéndole: "¡Qué guapa estás! ¡No dejes que se apague mi amor por ti! ¡Tú, Reina de las Marismas, eres para mí la más bonita! Aunque en esta ocasión no ha podido ser... ¡ojalá algún día pueda estar allí contigo!". 

Foto realizada por Marian Montero
Este año, que he empezado a resucitar y estar más cerca de la iglesia, mantenía la ilusión de poder estar por tierras onubenses pero, curiosamente, a la vez me comenzaba a dar un poco igual. Desde hace unos meses siento que no por estar lejos físicamente de la Virgen del Rocío la quiero menos, ni Ella a mí, y que lo que debe preocuparme es que mis actos reflejen ese amor que digo que siento. De esta manera estaremos siempre cerca y juntas iremos hacia su hijo. ¡Ese sí que es el verdadero camino! Un trayecto lleno de momentos dulces y adversidades que, con fuerza y ánimo, debemos superar aunque a veces nos resulte difícil. Sin embargo, también es verdad, que ha resultado todo un privilegio poder estar allí celebrando la llegada del Espíritu Santo.

A falta de una semana para Pentecostés, el día de la Ascensión del Señor, anunciaba por mi facebook la cercanía de la romería con estas palabras:

¡Qué poquito falta Señora para que tus caminos 
vuelvan a llenarse un año más de numerosos peregrinos!
¡Qué afortunados aquellos que dentro de una semana puedan estar por tu aldea! 
Y seremos dichosos también los que cada día, 
aunque nos encontremos lejos geográficamente, 
podemos ir a tu encuentro de manera espiritual.
Cogida de tu mano voy, dame fuerza y ayúdame a levantar, y seguir, cada vez que caiga.
Madre misericordiosa y Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.

Es evidente, nada me hacía imaginar que, después de una conversación el lunes por la tarde con mi profesor de guitarra flamenca, una llamada por la noche a otra buena amiga y la gran generosidad de la Hermandad de Torrejón de Ardoz (que me acogió a falta de un día para emprender el camino y a quien estaré eternamente agradecida), me harían cambiar de mensaje:

Porque Dios existe, porque los sueños a veces se cumplen, 
porque quien la sigue la consigue, porque el destino es caprichoso, o por lo que tú creas... 
el caso es que a veces, sin saber muy bien cómo, 
llegan a nuestra vida cosas con las que ya no contábamos.
Y esta claro, Señora, si tú me dices ven yo intento dejarlo todo.
Deseando peregrinar hacia tu ermita.  


Y eso hice. Ni la lluvia, ni la menstruación (que es una de las cosas que más teme una enferma de endometriosis que sufre y acepta lo que tiene encima), ni la alergia que me acompaña en estas fechas me frenaron. Allí estuve, disfruté, reí, lloré de alegría, fui feliz, confirmé que la gente es buena y generosa por naturaleza... y tener que mojarme, andar un poco más de lo previsto, quedarme sin hacer noche en el camino, o no poder ver guardarse a la Virgen son nimiedades que lo que me animan es a tener que volver. 

En estos días he descubierto que:
  • La romería del Rocío es fiesta pero mucho más sentimiento y devoción. 
  • Para algunos parece un escaparate y una ocasión de disfrutar del postureo pero, vivido en hermandad, se puede sentir con facilidad la alegría y la fe sencilla que existe en la mayoría de los rocieros. 
  • Aunque pueda parecer un evento descontrolado allí no hay lugar para la improvisación. 
  • El tumulto que rodea a la Virgen en la procesión es mucho menor de lo imaginado y consecuencia del acto de protección que los almonteños ofrecen a su patrona. 
  • Con cariño, respeto, educación y un poco de apreturas (eso también) el Rocío puede ser una experiencia inolvidable. Deseando repetir si el "Jefe" celestial, y su adorada Madre, quieren que así sea.

No hay palabras para expresar las emociones que recorrieron mi cuerpo en cada paso que di, en cada acto en el que participé, en cada momento junto a la carreta, en cada conversación mantenida con otros hermanos, en cada segundo compartido, en cada gesto percibido. Creo que nunca podré compensar la alegría reportada ni el amor regalado que allí he sentido. Y por todo ello doy gracias.
  • ¡Gracias a Dios por todo lo que para mí tenía planeado!
  • ¡Gracias a mis padres por haberme ayudado a mantener mi fe rociera aunque, en apariencia, no sea compartida!
  • ¡Gracias a mi marido por no sentirse abandonado estos días y haberme animado a vivir la experiencia!
  • ¡Gracias a Juan Camacho por impulsarme a hablar con Marian Montero y a ésta por mediar ante la Hermandad de Torrejón! ¡No solamente sois buenos guitarristas sino que también habéis demostrado ser bellas personas!
  • ¡Gracias al padre Ángel por sus sabias palabras y a todos los hermanos que me acogistéis! ¡Qué vuestros corazones no pierdan nunca la caridad y la generosidad demostrada! María, compañera de Faja Suite, ¿qué te voy a decir? Que siempre me unirá a ti un bonito recuerdo material lleno de volantes. ¡Ole tú! Y mil gracias por haberme permitido no solamente estrenar uno de tus trajes sino por ponerlo a mi disposición y dejar que me lo trajera a casa.
Rocier@, y ahora que todo ha terminado y tenemos un año de espera... ¿qué vas a hacer? ¿Me cuentas tus impresiones? Me gustaría conocerlas. ¿Me acompañas a gritar?

 ¡Viva la Virgen del Rocío!