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viernes, 5 de agosto de 2016

Hamburguesas de quinoa y judías pintas

En estos días, en los que el gazpacho o el salmorejo se han hecho más que habituales en muchas casas a la hora de comer, la cuestión a resolver es ¿qué hacer de segundo plato? Sé que valdría casi cualquier cosa y que lo más socorrido sería preparar algo de carne o pescado a la plancha pero... ¿y si te pasa como a mí que no quiero tanto de eso? Pues toca arriesgar con propuestas nuevas como la que hoy quiero compartir contigo.

Se trata de unas hamburguesas cuya receta me hizo llegar mi tía en el mes de marzo y que yo no he terminado de animarme a probarlas hasta ahora. Debo confesar que vivía acomodada con mi versión de burgers de avena, porque una vez probé unas de quinoa que no me terminaron de convencer, pero estas son otra cosa, la verdad es que quedan deliciosas. ¿No te parece, así a simple vista, que tienen una pinta estupenda?



Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1/2 vaso de quinoa
1/2 vaso de judias pintas
1 cebolla
1 diente de ajo
sal, pimienta, limón y cilantro

Preparación:
Se cuecen en agua salada, por separado, la quinoa y las judías pintas. Una vez listas se pican junto a la cebolla, el ajo, cilantro y un chorreón de zumo de limón.
Se da forma a las hamburguesas y se fríen en la sarten.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta, como he dicho, me la hizo llegar una tía mía pero es Javier Moreno quien tiene el vídeo original colgado en su página. Puedes verlo aquí: https://www.facebook.com/JavierMorenoIAnimal/videos/845233332265205/  
En su versión parece que la judía está cruda pero ya te aviso de que yo, inicialmente, intenté hacerlo así y no se picó bien ni me gustó mucho cómo quedaba. Él menciona judía negra pero con ellas me salieron hamburguesas moradas y por eso he preferido utilizar esta vez las pintas. No he podido echarle sésamo porque se me había gastado (ya lo he anotado en la lista de la compra) pero si tú tienes ponle una cucharada que seguro que enriquece.
Si ves que la consistencia es demasiado blanda puedes añadirle un poco de pan rallado para controlarla. Y ahora que ya tienes toda la información... ¿tienes claro lo que vas a cocinar? ¡Anímate y haz estas hamburguesas! 


domingo, 5 de enero de 2014

Roscón de Reyes

El año pasado no pudo ser y la primera receta que compartí con vosotros fue un flan de turrón, pero en esta ocasión no podía resistirme y he buscado un hueco para poder contaros cómo he preparado lo más típico en estos días: el roscón de reyes.




Es la primera vez que lo preparaba y no sabía cómo me iba a salir porque, fiel a mi costumbre, he utilizado un popurrí de recetas. Lo mejor es que he tenido suerte y al final lo peor ha sido la foto (para no variar) ya que ha salido riquísimo y, sobre todo, tierno, tanto que al sacarlo de la bandeja del horno se me ha partido un poco... La verdad es que estoy muy contenta porque sé que este año voy a comer un roscón los más libre posible de aditivos y porque ya ha pasado una de las pruebas de fuego (la valoración de la familia) con buena nota. ¡Os cuento mi versión, que no es sino una vuelta de tuerca al bizcocho del yogurt, por si queréis animaros a hacerlo!

Ingredientes:
800 g de harina de fuera 
25 g de levadura fresca
3 huevos
1 yogur natural 
100 g de mantequilla
150 g de azúcar
1 naranja
1 limón
almendra laminada
piñones
125 ml de agua
sal
1 sorpresa (dice mi padre que una muy buena sería un billete de 500€)

Preparación:
Se pone a calentar el agua y cuando esté tibia se disuelven 50ml de ésta con la levadura, se añade medio yogur y se deja reposar hasta que doble el volumen.
Del resto añadimos 25ml sobre 50g de azúcar que reservaremos para adornar al final el roscón y los otros 50ml los dejaremos hirviendo con la mitad de la cáscara de la naranja. 
Se mezclan la harina, dos de los huevos y la clara del tercero (reservando también la yema de este último para luego barnizar el roscón), el azúcar que ha sobrado, la pizca de sal, el resto del yogur, la ralladura de la cáscara del limón y la que nos ha quedado de la naranja.
Se bate la pulpa de la naranja, se pasa por el colador y se añade al agua con la cáscara de naranja. Se mezcla bien y se añade a la masa anterior. 
Por último incorporarmos también la mantequilla poco a poco y la mezcla de la levadura. Se trabaja hasta que se despegue de las manos. 
Se coloca la masa en un recipiente y se deja en un lugar templado hasta que aumente al doble su tamaño.
Se vuelve a amasar y dejamos nuevamente a reposar. Después se forma el roscón, escondemos la sorpresa, se pinta con la yema del huevo, se adorna con el azúcar humedecido que teníamos guardado, con las almendras laminadas y piñones. 
Finalmente  se mete al horno a 180º durante 30 minutos aproximadamente.

Curiosidades y consejos:
Si no tenéis calefacción y no sabéis en qué lugar templado poner la masa para que suba... yo opté por meterlo al horno a 30º simulando un ambiente algo más veraniego y parece que funcionó.


Si os gustan las frutas escarchadas podéis adornarlo con ellas, al igual que si lo preferís relleno de algo. En ese caso podéis abrirlo por la mitad y ponerle nata montada, crema pastelera, chocolate... o lo que os apetezca. A mí la verdad es que las frutas no me van nada, siempre las quito, y lo prefiero simplón para mojar con él en la leche o en un chocolate a media tarde. 

Así que, nada, ya tenéis una forma más de hacer roscones. Animaros que no es complicado y disfrutad de esta tarde de cabalgata. ¡Qué los reyes os traigan muchas cosas porque seguro que habéis sido buenos!

martes, 23 de abril de 2013

Copa de fresitas en gelatinada

Vamos que ya llega, vamos que está aquí... después de casi un mes vuelvo con otra receta y como veréis es de esas para endulzarse un poco la vida y aptas para veganos. Con ella voy a participar por segundo mes en la propuesta de Veganiza al chef cuya versión original venía en esta ocasión de manos de toda una eminencia en la cocina, Carme Ruscalleda (http://www.delicooks.com/es/recetas/recetas-de-carme-ruscalleda/copa-de-fresitas-en-gelatinada-). 

Yo no tenía fresitas arancetanas, que seguro son de las más ricas que podáis probar y hubieran sido ideales, pero espero que os guste igualmente.



Ingredientes (para 6 vasitos):
12  fresones
75g de almendras
1g de agar-agar en polvo
zumo medio limón
250 ml agua fría (1 vaso)
aceite de oliva
sirope de ágave
sal


Preparación:
Se lavan los fresones con cuidado porque ya sabéis que son de lo más delicado, se secan y se parten en cuartos (si son muy grandes podéis hacer algún trozo más). Se reparten la mitad en los vasitos y el resto se reserva.
Se pone el agua a calentar en un cazo guardando un poco de ésta para disuelto en ella el agar-agar. Una vez que lo tengamos diluido se añade, se lleva a ebullición y se deja hervir 2 minutos. Después cubrimos los fresones con esta mezcla.
Se trituran las almendras (que habremos tenido previamente en remojo no menos de 15 minutos), con un chorrito de aceite, un chorrito de agua, un chorrito de sirope de ágave, la mitad del zumo de limón y un poco de sal. De esta manera se obtiene un rico queso crudivegano con el que haremos la siguiente capa.
Por último, con el fresón que teníamos reservado, el resto del zumo de limón y otro chorro de sirope de ágave hacemos una confitura que pondremos para terminar el postre.
Se dejará enfriar y... ¡listo para degustar!

Curiosidades y consejos:
Mirando cómo preparar el queso crudivegano vi que en algunos sitios le ponían ajo y se aromatizaba con hierbas, yo preferí omitir estos ingredientes porque creo que no le van nada a la receta pero no perdáis de vista esa opción (cambiar el sirope por el ajo) para unos canapés salados que pueden salir muy ricos.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Bizcocho de limón

Después del exceso de publicaciones de finales de febrero puede daros la sensación, no poco acertada, de que el mes de marzo lo he empezado con cierta dejadez. La verdad es que el tiempo pasa muy deprisa y a veces veo que no doy a basto y se me quedan pendientes algunas cosas que me hubiera gustado sacar adelante. La semana pasada, por ejemplo, después de tener las dos propuestas preparadas, me quedé con las ganas de encontrar un rato en el que poder sentarme a redactar y participar en el concurso "Recetas con  limón" y "Recetas con Naranja" patrocinado por La fruta en casa. Había elegido para la ocasión una mermelada de naranja (estilo inglés), que viene en el libro 1080 Recetas de Cocina de Simone Ortega, y el sencillo bizcocho que hoy os dejo aquí.

Aunque yo le hago algunas modificaciones su receta es "vox populi" y seguro que muchos ya lo preparáis. Si no es así, ya sabéis... ¡esta versión no es nada complicada, no lo dudéis y animaros a hacer vuestro primer bizcocho!


Ingredientes:
1 limón
2 huevos
1 yogur de limón
3 medidas del yogur de harina
1 medida del yogur de azúcar
1/2 medida del yogur de aceite de oliva
1 cucharadita, de las de café, de bicarbonato
aceite de oliva (para engrasar el molde)
azúcar glass (para adornar)

Preparación:
Se ponen en un bol la ralladura y el zumo del limón junto al resto de los ingredientes. Se mezclan bien con las varillas. Engrasamos el molde con un poco de aceite, echamos la masa y se mete al horno durante 30' aproximadamente, a unos 180º. Una vez que lo tengamos se saca y se espolvorea con un poco de azúcar glass.

Curiosidades y consejos:
Nunca he tenido problemas con él pero si no os fiáis del bicarbonato podéis sustituirlo por un sobre de levadura.
En la mayoría de las versiones utilizan 3 huevos. Yo al principio lo hacía así hasta que un día eché únicamente 2, porque eran los que me quedaban, y casi me gustó más. Por eso, desde entonces, suelo usar esa cantidad.
Si eres goloso con 1 medida de azúcar puede quedarte soso, utiliza 2 que también suelen ser las que recomiendan.
En cuanto al aceite... también puedes usar el de girasol si crees que el de oliva te va a resultar un poco fuerte porque esto es como los colores: cuestión de gustos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Zumo de remolacha, manzana, zanahoria y limón

Esta semana estoy tirando la casa por la venta y aquí vengo con una tercera entrada. En esta ocasión me gustaría participar en el evento hemc#59 del blog hecho en mi cocina, que está dedicado a un ingrediente que yo había comido en muy pocas ocasiones y siempre formando parte de una ensalada cuando todavía vivía en casa de mis padres: la remolacha.


La verdad es que ante la falta de su uso me encontré también con la escasez de recetas a mano; sin embargo no necesité buscar mucho porque, casualidades de la vida, me llegó un mail-cadena que contaba cómo preparar una supuesta bebida milagrosa. Aquello me pareció sano y resultaba fácil de preparar así que opté por probarla y la verdad es que me ha parecido un zumo muy refrescante. Os cuento qué lleva y cómo lo preparé.


Ingredientes:
1/2 remolacha (la mía estaba cocida y envasada al vacío)
1 manzana
2 zanahorias
1 limón

Preparación:
Se ponen todos los ingredientes hechos trocitos en un vaso para la batidora, excepto el limón del que se echará su zumo. Se añade un poco de agua y se bate.

Curiosidades y consejos:
Con media remolacha sabe demasiado a la misma, si no te gusta mucho el sabor recomendaría reducir la cantidad y añadir otra manzana, por ejemplo. Si quieres endulzarlo más puedes echarle también unos dátiles o unas pasas (aunque debo confesar que yo no lo he probado así todavía). 
En el correo recomendaban beberlo en ayunas pero, en mi opinión, también puede estar bien como postre o merienda. 
Decían igualmente que debían tomarse dos vasos diarios y que, entre otras cosas, era bueno para todo lo siguiente (lo comparto pero sí señalo que yo desconozco su rigor científico): 

  1. Para prevenir el Cáncer.
  2. Para prevenir enfermedades del hígado, riñón, páncreas y la úlcera también.
  3. Para fortalecer el sistema inmunológico.
  4. Para eliminar el estreñimiento.
  5. Para disminuir el dolor menstrual.
Y si el zumo os ha sabido a poco y queréis probar otras opciones, aquí os dejo este enlace que fue el que tenía antes de recibir el famoso e-mail: 

domingo, 3 de febrero de 2013

Fetuccini de zanahoria

La verdad es que no sé si se podrá encontrar esta receta por algún sitio o no pero el caso es que, inspirada en la que vi en La Cocina Alternativa e improvisando un poco, este plato fue lo que me preparé para comer el viernes pasado cuando llegué del trabajo a casa. Se hace rápido, es fácil, sano y estaba, como diría Arguiñano, rico rico.


Ingredientes (para 1 persona):
3 zanahorias no muy grandes.
1 cebolla pequeña
8-10 nueces 
1 puñado de piñones
limón
aceite
albahaca
sal

Preparación:
Se lavan bien las zanahorias, se pelan y luego se van sacando finas láminas imitando la forma de los clásicos fetuccini de pasta. Cuando las tengamos las rociamos con un chorro de limón.
Se pica una cebolla en juliana y se pone a pochar a fuego bajo en una sartén con un poco de aceite y un poco de sal.
Pelamos las nueces y las hacemos trocitos. Mis piñones estaban pelados pero si los vuestros no sobra decir que también deberíais quitarlos la cáscara. ;)
Cuando la cebolla esté dorada se añadirán los fetuccinis de zanahoria, las nueces y los piñones, se saltearán un poco, se espolvorearán con albahaca y listos para comer.

Curiosidades y consejos:
Yo utilicé el pelador para hacer los fetuccini pero si tienes en casa un espiralizador te resultará más fácil hacerlos y seguro que quedan con mejor aspecto.
Si prefieres preparar el plato con los productos en su estado natural (sin pasar por el fuego) seguro que puedes hacerlo pero ten en cuenta que el sabor de la cebolla cruda es mucho más fuerte.
Por último si tienes albahaca fresca (no era mi caso) no lo dudes y haz uso de ella.