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sábado, 6 de enero de 2024

Principio y fin

Hay ocasiones en las que el propio devenir de la vida fuerza cambios y da igual que las formas hayan sido elegidas y justas o más bien impuestas y de mala manera. En ambos casos el resultado es el mismo: la exigencia de una transformación

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Tener que adaptarte, cuando algo te afecta en primera persona, y aceptar las nuevas circunstancias (aunque deba ser de manera resignada y dolorosa) puede dar como fruto la construcción o la destrucción del ser. Conseguir una cosa u otra depende, aparentemente, de uno mismo y eres tú, en tu individualidad, el principal responsable de este proceso de conversión. (Luego, si eres creyente, ya puedes meter en juego el tema de las voluntades humanas y las divinas).

Buscar culpables se nos da muy bien, y forma parte del tiempo de duelo que es inevitable pasar, pero quedarse en la queja acusadora constante o en la espera indeterminada no es la mejor solución porque dejar en manos de otros las riendas de lo que han de ser tus decisiones. Y, si me lo permites, por experiencia propia puedo decirte que cuando concedes a alguien la capacidad de dirigir tu vida acaban pesando mucho más los errores ajenos (aunque las intenciones fueran buenas) que los propios.  

Todo empieza y todo acaba, todo termina y vuelve a comenzar. Principio y fin de las cosas, de las personas, de las relaciones... 

Todo se pasa, que diría Santa Teresa de Jesús, y pasan, entre tantas cosas y como cantara Romero San Juan en su conocida sevillana, la vida, el cariño, la gloria o los años. ¿Quién no ha visto cómo se truncaba algún sueño o ilusión que llevaba en el corazón? ¿Quién no ha sufrido un desengaño amoroso? Nadie se libra de las decepciones. Y a la vez todo fracaso ofrece siempre una oportunidad para alcanzar el éxito.

Por eso, si has perdido el rumbo, te animo a que aproveches estos días para desconectar de todo y conectar contigo, para reencontrar tu esencia y para descubrir qué es eso que podría hacerte feliz. Una vez que lo tengas claro... ¡no temas! (Como le dijo el ángel Gabriel a la Virgen María en la Anunciación). 

Intenta disfrutar de cada experiencia, de cada momento y, por negativo que pueda ser lo que estés viviendo, no dejes de buscar algo bueno. ¡Ve a por ello! Y recuerda que siempre podrás volver a hacer cambios si las cosas no te agradan.

Mira de dónde vienes, abraza con mucho amor tu pasado y perdona todo lo doloroso que encuentres en él. Enfócate en la dirección hacia la que quieras ir y elabora una estrategia para intentar alcanzar lo que te hayas propuesto. ¡Persevera y, pase lo que pase, no te detengas! 

Y si necesitas un poco de ritmo en tu vida... ¡ponle música! ¡Escríbeme!

Por cierto, ¿puedo pedirte un favor? ¿Me ayudas a difundir esta publicación? 

¡Yo también estoy empezando a perseguir mis sueños! 

lunes, 1 de enero de 2024

Encuentro, desencuentros y reencuentro

No sé si podría decir que en 2016 tuve un encuentro con la Virgen, cuando acudí por primera vez a una romería del Rocío. Lo que viví aquellos días fue lo que me dio fuerzas para soportar el ingreso hospitalario que viviría unas semanas después.

Esas dos experiencias supusieron para mí un punto de inflexión grande tras el cual me comencé a replantear muchas cosas. Y desde entonces, no sé por qué y de forma nada deseada, mi vida se ha ido poniendo completamente patas arriba. Desencuentro tras desencuentro me vi forzada, finalmente, a tener que replegarme al cobijo de las alas de la Blanca Paloma para poder superar tanto duelo superpuesto (y en ese camino estoy).  

Por eso, aprovechando que hoy es un día especial, que seguimos en tiempo de Navidad, que comienza un año, un mes y una semana nuevos..., creo que es un momento ideal para compartir contigo este pequeño soneto:

Soneto a la Virgen por Navidad

Anochece en Belén, la luna brilla,
Muchos le cierran la puerta a María.
Ocaso amargo el tuyo, ¡Madre mía!
Reacción injusta para una chiquilla.
Virgen, Santa y Reina… ¡qué maravilla!
Instrumento de Dios, del mundo guía.
Diste a luz a Jesús: nuestra alegría.
Amaste mucho de forma sencilla.
Sagrario primigenio, elegida,
Obediente, leal, mujer bonita,
Lámpara del mundo, fuente de Vida.
Paloma mensajera, cenobita,
Arca de la alianza, malherida,
Zarandeada por el viento, bendita.

Lo redacté en la tarde de Nochebuena queriendo rendirle un pequeño homenaje estas fiestas. Sirva ahora también esta pequeña publicación para festejar, como cada uno de enero, la solemnidad de Santa María Madre de Dios, además de un nuevo año de vida de este blog (que siempre ha sido el medio por el que he podido desahogarme y compartir mi devoción mariana cuando la dureza de la soledad más me apretaba). 

Los que me conocen saben que llevo tiempo intentando evitar hablar de la Virgen (por aquí y en general); pero ya se sabe que la cabra siempre tira al monte (bueno, en verdad yo suelo tirar hacia Almonte cuando puedo y me dejan). Y con nostalgia, por no haber podido bajar en diciembre a pasar unos días de retiro por allí y a disfrutar de la vigilia de la Inmaculada Concepción, quisiera aprovechar este rincón para anunciar que estoy deseando reencontrarme con Ella porque es la única que no me ha fallado nunca.

Imagen generada mediante IA (DALL-3 de bing.com)

Los pastores corrieron a Belén para encontrarse con María, José y el Niño que descansaba en el pesebre (y al que yo quise describir de manera oculta en el poema con las palabras Amor, Vida, Sol y Paz). Acudamos nosotros también a ese encuentro y contemplemos al Pastorcito Divino en la Eucaristía y también al niño que todos llevamos en lo más profundo del corazón. Escuchemos qué nos dice, respondamos lo que espera y sigamos sus pasos como las buenas ovejas hacen con su pastor.  

Decía hoy el sacerdote que celebró la Eucaristía privada en la que tuve el privilegio de participar que deseemos un santo 2024 porque siendo santos seremos felices este año, en la vida y en la eternidad.

¡Deseo eso para ti y para mi! ¡Qué la Virgen nos ayude a seguir caminando! Espero regresar muy pronto por aquí y hasta entonces, si es posible, reza por mí que yo lo haré por ti. Unidos en la oración.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Ángeles y demonios: pares de opuestos y dualidad en el ser humano

Llevo meses sin venir por este rincón. En este tiempo me han venido a la mente muchas ideas y reflexiones que han terminado siendo ignoradas o cayendo en el olvido; pero también tengo varias publicaciones pendientes a las que, si nada lo impide, sí que espero ir dando a luz pronto. De momento, hoy (que es un día especial), voy a aprovechar para sentarme a redactar y compartir contigo algunos pensamientos. La ocasión es propicia y no sería bueno dejar que se pierda. ¿Bueno? Bueno, arranquemos desde esta dicotomía.

¿Cuántas veces los seres humanos no regimos nuestros actos por lo que es bueno y lo que es malo? Y aquello que yo considero bueno... ¿Lo es para mí? ¿Lo es para el otro? ¿Busca verdaderamente el bien común o únicamente el propio?

Imagen generada mediante IA (DALL-3 de bing.com)

¿Cuántas veces eso que a uno le parece bueno le resulta malo al de al lado y le provoca un daño terrible? Si te paras a pensar un momento verás que todos y cada uno de nosotros somos ángeles y demonios a la vez. Víctimas y verdugos. Ningún ser humano es perfecto y nadie posee la Sabiduría o la Verdad suprema. La única certeza que tenemos es que vamos a morir, cosa que se contrapone a estar vivo, y, por mucho que queramos evitarlo, somos seres duales que debemos esforzarnos por buscar el mayor equilibrio posible entre un montón de pares de opuestos: amor-odio, alegría-tristeza, paz-desasosiego, generosidad-egoísmo, lealtad-infidelidad, modestia-arrogancia... ¿se te ocurren más? ¡Compártelos en un comentario! ¡Hay un montón! Y en ellos es donde yo quería poner la atención.

En mi opinión, creo que cuanto más nos acerquemos al término medio entre uno y otro, más cerca estaremos de ser personas virtuosas (o santas, para aquellos que creemos en Dios y que, como una respuesta a su Amor, intentamos perfeccionar la imagen de Él que llevamos escondida). Hay un documento del Papa Francisco (concretamente una exhortación apostólica) que se titula Gaudete et Exultate (que significa alegraos y regocijaos) en la que habla sobre esa llamada a la santidad en el mundo actual (puedes leerla, si te apetece, de manera íntegra haciendo clic en su nombre). De ella saqué algunas frases para una publicación del blog de mi parroquia, que bien podría haber repetido por aquí pero voy a versionar para quitarle la religiosidad que a muchos os puede chirriar y os quedéis con lo que yo me quedaría si estuviera en vuestro lugar:

Actualmente lo mejor que podemos aportar a la sociedad es ser personas buenas (virtuosas). Para ello hemos de vivir con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra.

Debemos luchar por el bien común y, aunque duela, en muchas ocasiones eso significará renunciar a nuestros intereses personales. (Ojo, y esto es muy de cosecha propia, que no se confunda con permitir abusos de poder y superioridad porque en esos casos la persona da poco testimonio y así más vale amarse uno mismo que al de al lado. Es una cuestión de dignidad y no pasa nada por no querer ser bueno con quien, siendo un demonio, nos hiere. Basta con no hacerle mal.) 

Las tareas movidas por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no son virtuosas pero, y aquí también hago mi aportación personal, no te preocupes. Es posible que, hagas lo que hagas, te lleves la crítica de más de una persona así que si tienes claro que lo que tú persigues es bueno... ¡pasa de esa gente y ve a lo tuyo! 

No podemos plantearnos un ideal de persona virtuosa que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.

Preocúpate de ser una persona lo más justa posible y actúa con misericordia. Siembra paz a tu alrededor. No dejes de prestar atención a los pequeños detalles del amor e intenta crear comunidades donde los miembros se cuiden unos a otros. Y, para ir acabando, ten siempre presente que no todo lo que hacemos es auténtico o perfecto

Así que... vamos a ser humildes y a ponernos manos a la obra con esta utopía del virtuosismo. ¡No tengas miedo, haz hasta donde puedas y pide ayuda cuando la cosa te sobrepase! (Eso sí, no la esperes desinteresada y, tal vez, viendo el panorama que tenemos, casi te diría que tampoco interesada).

Dime, por favor, si todo esto te parecen palabras vacías o, por el contrario, te han llenado un poquito y, desde ahora, te vas animar a esforzarte por ser un ángel en la individualidad y en la colectividad, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza... 

Sea como sea, porque es bueno, ¡sé una persona bienaventurada!

 ¡Espero volver pronto!

sábado, 15 de abril de 2023

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Aunque prácticamente ya se haya ido toda la semana... ¡feliz Pascua de Resurrección!

¡Qué rápido pasa el tiempo (tanto que casi llego tarde)! Pero a la vez ¡qué lento va también!

Cuando vivimos buenos momentos se nos va volando y, en cambio, al tener que afrontar los malos parece que se detuviera el reloj. En enero me estaba planteando regresar por aquí y ahora veo que ya estamos a mediados de abril y no he dado señales de vida. ¡Madre mía! 

Hoy, gracias a Dios, vengo a compartir contigo dos viejas publicaciones que me ha gustado releer en estos días:

La primera lleva por título "Vuelve a Galilea". Se trata de unas palabras que fueron redactadas por un hermano de la Familia Misionera Verbum Dei. En ella habla de por qué es un lugar tan importante y qué significado tiene para Jesús y sus discípulos. Explica que cada uno de nosotros también tenemos nuestros "galileas particulares" en las experiencias fundantes de vida que nos acontecen (especialmente las que son de fe) . ¿Tú te has parado a pensar dónde están los tuyos? ¿Me cuentas alguna vivencia religiosa que te haya marcado?

Si no es la primera vez que me lees estoy segura de que vas a tener bastante fácil adivinar cuál es "mi Galilea"; pero si no lo sabes ya te lo digo yo que está en la devoción que tengo por la Virgen del Rocío. Y lo que puso en mí la semilla rociera fue, concretamente, este especial de Isabel Pantoja:


Reconozco que durante una gran parte de mi vida fui rociera de las de folclore (quizá por la distancia y porque el primer grupo al que me acerqué fue la casa de Andalucía de Aranjuez, donde dicho sea de paso me encontré gente que no me trató nada bien); pero, gracias a  Dios, la Virgen quiso que, justo unos meses después de reencontrarme con la Iglesia, y tras 20 años de espera, viviera mi primera romería de la mano de una hermandad (la de Torrejón de Ardoz, concretamente. Y con ellos he podido compartir también la peregrinación extraordinaria que realizaron esta Cuaresma). 

¿Tú dónde sostienes la fe? ¿Y dónde tienes puestos esos apoyos que tanto suelen hacernos sufrir? Y no me digas que solo Dios basta porque yo todavía no he conocido a nadie que no se sostenga en algo del mundo o en alguien. Somos imperfectos y no hay nada más humilde que reconocer que todos necesitamos y dependemos de los demás, que la autosuficiencia total no existe.

Si te paras a mirar la vida de Jesús, el mismo Dios hecho hombre, puedes ver que Él también buscó sentirse arropado por sus discípulos (aunque a la hora de la verdad le dejaran tirado) y más de 2.000 años después, no deja de llamarnos porque sigue requiriendo de nosotros para que se siga anunciando su Reino. Y si eso fue así... ¿por qué tachamos entonces de fanática, obsesiva o dependiente a una persona que tal vez solamente intenta ir al mundo entero a contar lo que ha visto, lo que ha oído, lo que ha vivido o, en definitiva, a anunciar el Evangelio bajo el carisma que le llena de alegría. ¿Acaso no es eso lo que se espera de un cristiano? ¡Basta ya de censuras y críticas, especialmente a los rocieros! 

El título de la segunda publicación que vengo a compartir es el camino de vuelta. Y este tema es algo sobre lo que no he dejado de reflexionar desde que escribí esas palabras. Gracias a aquella romería y a todo lo que me ha tocado vivir después, que me ha puesto la vida patas arriba, he podido tomar conciencia de que nuestro paso en la tierra no es sino una peregrinación de regreso a nuestro origen y por los caminos, que son duros senderos de arenales que debemos atravesar, nos puede parece que tenemos que ir eligiendo entre ser hijos del Rocío o del infierno. 

Sin embargo el pasado miércoles me daba cuenta de una cosa, que no sé si será acertada o no: la Pascua nos recuerda que la Gracia recibida con el bautismo hace que los cristianos estemos siempre en el camino de regreso del hijo pródigo, con dirección a la casa del Padre. Y la verdad es que puede dar mucha Paz recordar cómo fue recibido. ¡Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya! Y es Él quien trae nuestra salvación! Vale ya de querer actuar como Dioses, vivamos felices y abandonados. Somos suficientemente libres como para no tener que aceptar cosas que, viniendo impuestas por manos de nuestros prójimos, nos hagan sufrir. Si la imposibilidad o la incapacidad no te dejan responder a Dios como se merece, no te quedes muerto en vida, dándote golpes de pecho. Si los demás no tienen la humildad de reconocer sus errores no cargues tú con ellos. En tu debilidad, en la miseria, en esas caídas que tanto hieren tu orgullo, será donde Dios se haga más fuerte. ¡Todos pecamos y vivimos una fe incoherente! 

¡Qué la alegría de Jesús Resucitado te lleve hacia ese nuevo Pentecostés en el que, de la mano de su Madre, podrás cantar las misericordias del Señor! ¡Qué la Virgen sea siempre tu refugio! ¡Ella te llevará hacia ese encuentro amoroso con el que Dios sueña desde que te pensó!

Yo tal vez regrese pronto por aquí. Seguramente sea para compartir alguna ruta que he realizado esta Semana Santa. ¡Te espero!

domingo, 1 de enero de 2023

¡Feliz año nuevo!

Aproveché este espacio para redactar mi mensaje de Navidad y hoy, día en el que este blog cumple 10 años de andadura intermitente, también quiero utilizarlo para desearte un 2023 colmado de bendiciones

Deseo que, en los próximos 365 días que tienes por delante, puedas ver realizada (aunque sea en parte) alguna de las ilusiones que lleves en el corazón. Que reinen en ti la Paz y el fuego del Amor.

¿Qué metas te has marcado para este año? ¡Déjame un comentario y cuéntame alguna a ver si puede venirme bien!

Yo confieso que ayer me retiré a descansar un poco conmovida, por la muerte del Papa emérito Benedicto XVI (D.E.P.), y me acosté meditando sobre la importancia de dejar marchar la "noche vieja" de nuestra vida y dar paso, sin miedo, a lo nuevo y las cosas buenas que la Providencia pueda traer.

Es curioso porque no sentí especial simpatía en vida por este sucesor de Pedro y, sin embargo, a pesar de que el 31 de diciembre invita a lo contrario, tuve que pasar el día bastante recogida. El cuerpo me pedía contemplar su ejemplo de vida y el de algunas personas que aprecio y sé que lo veneraban. Hoy sigo un poco en esa línea y vuelvo a cuestionarme sobre el tema que se abordó en los últimos ejercicios espirituales a los que asistí: acoger a Jesús.

Y creo que eso mismo debería ser mi propósito para los meses venideros. ¿Te animarías a compartirlo conmigo y dejar que el Pastorcito Divino se encargue de transformar nuestras penas en alegrías? Ya veremos dónde llegamos (por lo menos yo) pero que la Madre de Dios nos ayude a perseverar en el Camino o nos lleve de nuevo al rebaño si nos extraviamos.

Por cierto, sé que este objetivo es mucho más banal pero, para terminar la publicación, quiero que sepas que me estoy planteando regresar por este canal. No puedo negar que me gusta escribir y es una realidad que al final, de una manera u otra, siempre acabo volviendo por aquí, así que... ¿a ti qué temas te podrían interesar? Si quieres aportar alguna idea puedes dejarme un comentario, me gustará leerte. 

Y hasta la próxima publicación, en la que te espero por este rincón... 

¡Feliz año nuevo!

sábado, 24 de diciembre de 2022

Esta noche será buena porque cuando amanezca el mundo estará cubierto de Rocío

Esta mañana me levanté algo desanimada de ver que la Navidad estaba a la vuelta de la esquina y, por circunstancias de la vida, me iba a pillar con el espíritu agonizante y un sentimiento de soledad grande (a pesar de tener gente a mi alrededor).

Me sentía hipócrita planteándome buscar tiempo para preparar una felicitación navideña cuando me siento más alejada de Dios que nunca y me tentaba la pereza para no hacer nada. Sin embargo me he dicho... ¿por qué no? Es verdad que no habré confesado en todo el Adviento, que llevo todo este mes sin acudir a la Eucaristía, que cada vez estoy rezando menos, que me siento muy decepcionada con la gente que se suponía que eran mi comunidad eclesial y sin fuerzas para perseverar pero... ¿por qué no voy a desear una feliz Navidad? Pues eso... que en esta ocasión quiero aprovechar estas palabras y este rincón para decirte:

¡Feliz navidad 2022! 


Esta noche, más allá de las emociones que podamos sentir, será buena porque cuando amanezca el mundo estará cubierto de Rocío. Entendiendo por Rocío la Gracia que el Espíritu Santo no cesa de derramar sobre cada uno de los miembros de su Iglesia y cuya fuente para mí está la imagen de la Virgen del Rocío. Siempre que contemplo a la Blanca Paloma con su Hijo tiene lugar una pequeña Navidad en mi corazón.

Y si hoy debemos estar alegres no es porque la vida nos vaya sonriendo y las cosas estén saliendo tal como teníamos previsto. El gozo de estas fiestas tampoco está en comprar y comprar sin control, ni en reunirse con la familia o quedar con los amigos para comer y beber sin más. Si esta noche es "Nochebuena" es porque el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros para manifestarnos la buena nueva de la salvación. 

Celebrar la Navidad es dejar que Dios nazca en tu corazón (y eso puede ocurrir cualquier día del año), es vivir permitiendo que la fuerza transformante del fuego del Espíritu Santo vaya obrando en ti de forma que puedas ir asemejándote al Niño de Belén. No pretendas grandezas que no están en tus manos alcanzar, vive tranquilo, vive con Paz, vive buscando la felicidad y aunque te sientas extraviado e incoherente nunca dejes de caminar ni de cantar las misericordias del Señor porque la Virgen y su Divino Hijo no te abandonan. Por eso sería bueno no dejar de decir: 

"Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor."

martes, 22 de octubre de 2019

¿Quieres disfrutar de un fin de semana de tapas, con buena música gratis y un bonito paisaje otoñal? ¡Visita Aranjuez!

¿Te quedaste esperando la publicación de la semana pasada? Si es así... lo siento. Y lo lamento doblemente porque en esta ocasión tampoco voy a venir dos veces para compensar.

La verdad es que tenía una idea clara de lo que quería compartir y me ha sorprendido ver cómo, casi sin darme cuenta, todo se fue "torciendo" hasta llegar a hoy y ver que se me han ido los días y no me ha dado tiempo a redactar nada. Será que no debía publicar aquello (al menos no en este momento). Y esta semana, que sigo liada, voy a aprovechar para hacerte una invitación. 

¡Visita Aranjuez este fin de semana! 

Te doy tres razones, entre otras muchas, por las que deberías animarte a preparar esa escapada:
  • Todavía puedes disfrutar del III Tapeando Aranjuez.
  • Se celebra el XXXI Festival de Música Plectro "Villa de Aranjuez" y eso significa la oportunidad de disfrutar de dos fantásticos conciertos gratuitos, que se celebrarán a las 19:00h, en el Auditorio Joaquín Rodrigo del Centro Cultural Isabel de Farnesio.

  • Estas fechas son ideales para pasear por los jardines y contemplar la cara más bonita del otoño.
Y mientras... yo voy a ver si busco (y encuentro) las razones por las que debería regresar por aquí (que no me veo muy motivada).

martes, 8 de octubre de 2019

Mi endometriosis y yo. Sufro y acepto. Capítulo 3.

Sé que esta publicación viene con algo de retraso pero, como no hay mal que por bien no venga, para compensar intentaré aparecer por aquí dos veces esta semana.

Hace más de tres años escribía el segundo capítulo dedicado a hablar de una enfermedad que me lleva acompañando media vida y hoy vuelvo con una nueva reflexión sobre mi endometriosis (puedes ver las otras en este enlace: http://cosasdemago.blogspot.com/search/label/endometriosis). Quien la padece sabe bien lo mucho que se puede sufrir aunque a mí siempre me ha gustado más intentar aceptar lo malo que me ha traído y tirar para adelante (y ojo que no me resulta fácil, hay que perseverar) que encerrarme en mí misma y lamentarme (algo que también hago a veces eh, que soy humana). 


El jueves pasado tuve mi última revisión y parece ser que todo sigue igual. Hubo un momento en la consulta en la que el médico, porque yo pedí dejar las pastillas que estoy tomando, me hablaba de la mala suerte que he tenido al tener que cargar con esta dura enfermedad llamada endometriosis, que él intentaba ofrecerme los recursos que conocen y que creen que pueden darme calidad de vida antes de tener que resignarme a dejar todo en manos de Dios y que fuera lo que Él quisiera. Yo le dije que ahora mismo estaba en ese punto, que quería abandonarme a la Providencia y que incluso había muchos días en los que, a pesar de todo, daba gracias por tener que padecer esta enfermedad. Y puede que tu cara ahora mismo tenga el mismo gesto de sorpresa que puso él. Su reacción, evidentemente, fue preguntarme que por qué decía eso y yo, brevemente, le respondí que porque también de lo malo uno tiene la oportunidad de aprender. ¿No crees tú lo mismo? ¿No intentas sacas aprendizajes buenos de las situaciones malas?

Así que, ahora, aprovechando que tengo este espacio, me gustaría profundidar un poco en todo eso por lo que doy gracias. Quiero compartirlo contigo por si puede ayudarte de alguna manera. Yo lo hago con mi endometriosis pero si a tí te ha tocado otra cosa (porque aquí hay para todos) también puede servirte.

Desde el punto de vista físico me siento agradecida a la enfermedad porque, aunque haya perdido una trompa y el ovario por el camino, lo que me quede esté en un estado lamentable, la estenosis siempre ande acechando, tenga náuseas casi a diario y a los dolores también les guste formar parte de mi vida..., soy plenamente consciente de que las dos intervenciones que he tenido han ido bien y ya es un regalazo, lo que podría empeorar se mantiene, no siempre suelo llegar a vomitar y el dolor es todavía soportable. Por todo ello, aunque a veces pueda parecer lo contrario, doy muchas gracias, de verdad. Aún así a veces también me rebelo como el otro día en la consulta. Prefiero tomar antiinflamatorios antes que anticonceptivos y acabar con una úlcera de estómago antes que con una depresión (u otras cosas).

Por supuesto, tomar este tipo de decisiones no es algo que yo decida al tran tran, de la noche a la mañana, no, no es así, lleva detrás muchas horas de meditación que en mi caso, desde hace años, la realizo a través de la oración cristiana. He descubierto cómo ponerme en manos de Dios no soluciona mis problemas pero sí que me ayuda a llevarlos mucho mejor.


Desde el punto de vista mental me siento agradecida porque a pesar de tantos y tantos años de sufrimiento, de tantas renuncias, de tanto desajuste hormonal, creo que todavía conservo la cabeza más o menos lúcida. Eso sí, cuando he visto que seguir se me hacía demasiado cuesta arriba, no me ha dado miedo ni vergüenza tener que acudir a buscar ayuda. La verdad es que también doy gracias por esa psicóloga que ha sabido acogerme cuando llegué a ella con los tres pilares básicos del ser humano tocados (salud, trabajo/dinero y amor). Confío en recuperar pronto la seguridad que muchos me han ido quitando aunque fuera sin darse cuenta. ¡Cuidado siempre con lo que se hace y lo que se dice! Lo comentaba por aquí el otro día: podemos pensar que estamos haciendo un bien a alguien y en realidad lo que hacemos es causar más daño. Es muy fácil juzgar cuando no se lleva el zapato del otro. Si no comprendes una situación lo mejor que se puede hacer es guardar silencio y ofrecer tu apoyo por si te necesitan en algún momento. 

Menos mal que también doy gracias porque las horas de oración y las conversaciones con sacerdotes me están alentando a la hora de tener que ir contracorriente y no dejarme llevar por el ritmo que la sociedad intenta imponer. ¡Bendita sea la Madre de Dios que, en su advocación de María Santísima del Rocío, es mi motor! 


Desde el punto de vista espiritual es desde el que más agradecida me siento. La enfermedad no ha sido sino el trampolín para querer abrazarme a los brazos de Aquel al que yo, en última instancia, le debo la Vida. Mi endometriosis y otras muchas piedras que acompañan mi camino me invitan a mirar a la Cruz en la que Cristo murió por salvarme a mí y yo, viéndole a Él, le digo... ¿de qué me voy quejar si mira cómo acabaste tú?

Vivir es ir renunciando a todo progresivamente y cuanto más intentemos aferrarnos a lo que tenemos, o a lo que nosotros queremos, más duele. Yo he llegado a un punto en el que muchos días pienso: "Mira Padre, si tengo que sentirme azotada por esta enfermedad, si eso me produce dolores de cabeza y de cuerpo entero, si siento que es como llevar ese lastre con el que voy a morir... ¡ayúdame! A mí a veces ya todo me pesa demasiado, no puedo más, a la endometriosis se le juntan otras cosas y tengo días en los que me desespero. Yo sé que, aunque no entienda tu plan, quiero confiar en Ti y responderte, como María ante el Ángel Gabriel (al dar su sí) o Jesús en Getsemaní (entregándose libremente por amor a Ti y al hombre), que se haga en mí según tu Palabra, que se cumpla tu voluntad y no la mía. Que sea como decía Santa Maravillas de Jesús: "lo que Dios quiera, como Dios quiera y cuando Dios quiera"

Lléname con la fuerza de tu Espíritu Santo, ten Piedad de mí y dame paciencia para soportar lo que me venga. Hazme sentirte ese Hijo que nunca tendré y guíame para que, a imagen y semejanza de la Virgen, siempre pueda responder como hace Ella.

Y por todo eso, y mucho más que sería largo y complejo de expresar, en general me siento agradecida con mi enfermedad aunque eso no me libra de sufrirla. ¿Y tú? ¿Te tienes desgraciada o agradecida? ¿Cómo sobrellevas la tuya? ¿Qué recursos utilizas para ello? ¡Anímate a dejarme un comentario!

sábado, 21 de septiembre de 2019

Enlaces de Marian Rojas-Estapé para reflexionar

Llevaba toda la semana pensando sobre qué escribir y no encontraba nada que me convenciera. La verdad es que se me hace raro esto de volver al blog y no poder traer recetas. Es como si mi cabeza estuviera procesando que me toca traer algo relacionado con la cocina pero, de momento, no tengo material para ello. 

También estuve mirando qué podía redactar de temática músical, por eso de cambiar de materia, pero tampoco me veía motivada y no ha llegado hasta mí algo que me hiciera decidirme.

Empezaba a plantearme si hablarte de mi viviencia en el traslado de la Virgen del Rocío pero... ayer estaba buscando información, sobre una mujer que me habían recomendado por la mañana, y dije: ¡aquí está el tema!

¿Conoces a Marian Rojas-Estapé? ¡Da igual! Yo no había oído hablar de ella pero cuando me asomé a su web saqué mucho sobre lo que pensar de lo poco que ví. Tengo que volver por ese rincón. Así que, como creí que igual a ti también te podía ocurrir lo mismo, hoy te dejo algunas de las publicaciones que yo me llevé para reflexionar:


  1. La realidad de que no es bueno que el hombre esté solo
    Dice Rojas que algo que lleva percibiendo en los últimos tiempos es que "la soledad es un mal que se está expandiendo silenciosamente". ¿Tú no te has sentido solo alguna vez? Yo te confieso que este año he tenido motivos de sobra para ello y más de un momento de bajeza pero, gracias a Dios, creo que hasta ahora no he caído en la peligrosa tentación de aislarme ante un momento de dificultad. No me faltan familiares y amigos que intentan animarme en las horas más bajas, y agradezco sus intenciones, pero reconozco que donde más apoyo he encontrado ha sido en la Iglesia y sobre todo, paradójicamente, en los ratos de intimidad con Jesús. Y es que la gente puede hablar mucho y dar consejos pero como te dejes llevar por unos y otros tienes asegurado el camino a la perdición. Si la vida te da un revés para mí lo que más soluciones me ha traído ha sido parar a hacer oración, silenciar todo lo que me llegaba de fuera y escuchar a mi corazón. Y cuando no he sabido por dónde tirar... mi camino ha sido acudir a un profesional. A veces podemos pensar que estamos ayudando a alguien y en realidad lo que hacemos es causar más daño.

    Me han gustado las sencillas ideas que da para superar la soledad así que, si no lo has hecho ya, te invito a que hagas click en el link del título de este punto y leas el artículo. También te animo a que reflexiones sobre las cuestiones que plantea al final y, sobre todo, eso de que:
    Cada uno de nosotros estamos en esta vida para hacer felices a los que nos rodean, para apoyar a los que tenemos cerca, sean familiares, amigos, compañeros, o simplemente personas que la providencia pone en nuestro camino. No permitamos que el egoísmo nos impida acercarnos a los demás; como bien dice el Génesis “no es bueno que el hombre esté solo”.
    Pero cuidado que hacer feliz al que tienes cerca no significa tratar de imponer lo que tú crees que necesita para conseguirlo. Sobre todo mucho respeto siempre por la libertad del otro.

  2. El valor de las cosas pequeñas.
    Mientras leía, al hilo de ese sentimiento de soledad que podamos tener en algún momento determinado y que (no sé a ti pero a mí sí que me pasa) se nos hace bola, meditaba una cosa: ¡qué importante es mantener la motivación de la que habla este segundo post!

    Me quedo con esa frase que dice: 
    "La disposición previa a cualquier circunstancia (examen, entrevista de trabajo, cita de pareja, reunión…) determina como respondemos a ella."
    Y es verdad, si yendo con buena predisposición al final, muchas veces, fracasamos. Ir con mala... puede convertir el asunto que nos traigamos entre manos en un auténtico calvario.

    Ante la pérdida de las ilusiones que tengamos toca buscar otras nuevas porque el camino sigue y es mejor discurrirlo con la mayor alegría posible.

  3. Ser feliz: cómo gestionar las emociones.
    Esta publicación no tiene desperdicio. Es para leerla con detenimiento y animarse a revisar y poner en práctica concienzudamente los siete puntos que hacen falta para gestionar correctamente las emociones. ¡Asómate, no lo dejes para más tarde! Eso sí, como práctica de meditación yo prefiero seguir recurriendo al sagrario. Te diría que es mano de santo pero... ¡es Santísimo! ¡Qué bien se está con Él! Para mí desde hace un tiempo (y cada día más) el mejor maestro y médico de las almas.
  4. Como llegar a ser completamente infeliz en 5 pasos.
    Este link es todavía mejor que el anterior. No sé tú, aunque si quieres puedes contármelo en un comentario y estaré encantada de leerlo, ¿no has tenido alguna vez la misma reacción que la mujer del avión?  ¡Yo sí! Y a veces con más frecuencia de la que me gustaría. ¡Qué peligrosos son esos pequeños detalles que abren la caja de Pandora y ojo lo difícil que resulta, a veces, cerrarla después!
En fin... como ves es una web que quizá pueda resultarte útil como recurso de autoayuda pero ten cuidado, si te falta la luz en el camino no lo dudes y, perdona que insista, acude también a un especialista.

Por último quiero contarte un pequeño secreto, ¿sabes por qué llegué a esa web? Porque una monja de clausura me la recomendó hoy. Sí, sí, de esas que para muchos no hacen nada y que creen que entran en el convento porque están desencantadas con la vida. Ya me gustaría a mí que quienes lo dicen tuvieran el mismo desencanto. Me despido muy agradecida porque cada una de las palabras que ayer recibí, de la Madre María, fue un auténtico regalo de Dios. Si podéis... ¡rezad por ella y por todas las hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción! ¡Yo espero volver pronto por aquí!

domingo, 15 de septiembre de 2019

El Camino de Santiago Francés. De Logroño a Burgos

El Camino de Santiago, como seguro que ya sabes, es una de las peregrinaciones más conocidas que podemos encontrar. Son muchos los recorridos que te llevan hasta la tumba del patrón de España, el apostol Santiago "el Mayor", y seguramente todos merezcan la pena.

En mi trayectoria peregrina lo que he podido observar es que los motivos que nos mueven a cada uno a ponernos en marcha son de lo más diversos. Es más, como tantas veces se comenta con la gente que te cruzas o con la que convives en los albergues, casi me atrevería a decir que hay tantos caminos como personas y que la experiencia es de las que siempre dejan huella.


En 2013, después de recorrer el Camino Portugués desde Valença do Minho, publiqué una entrada en la que te compartía varios motivos por los que recomendaba tener esta vivencia tan especial. Si quieres conocerla o recordarla puedes verla aquí: http://cosasdemago.blogspot.com/2013/08/el-camino-de-santiago-una-experiencia.html
Confieso que la motivación de este camino, el primero que hice, fue principalmente deportiva. Me eché a andar porque me parecía una forma barata de salir de vacaciones y un reto ver si era capaz de aguantar tantos días seguidos caminando con una mochila cargada a la espalda.

En 2017 volví a escribir dejando una pequeña crónica del primer tramo que hice del Camino Francés
En esta ocasión mi predisposición ya era otra. Había iniciado el año anterior un proceso de conversión, del que no me arrepiento en absoluto aunque muchos piensen que he perdido la cabeza, y me apetecía que tuviera algún sentido religioso. Preparé unas oraciones y unos comentarios que quería compartir con el grupo de amigos con los que iba (aunque todos ellos fueran cristianos alejados de la Iglesia), pero mis pequeñas arengas tuvieron que quedar interrumpidas al verme obligada a hacer la mitad del camino en autobús debido a unas ampollas.

El tercero, en 2018, fue, sin duda, el camino más duro y eso que ni siquiera pude salir de casa. De hecho fue tan triste todo lo que viví que prefiero no hablar de ello. Y el de este verano, que partía con una situación personal algo compleja, solamente aspiraba a tener un camino de encuentro con Dios y, hoy, doy muchas gracias porque siento que así fue. ¿Te animas a seguir leyendo y conocer cómo fue esa experiencia de fe que he vivido este año recorriendo el trayecto entre Logroño y Burgos?

Eso sí, antes de seguir... ¿sabes a qué me refiero con experiencia de fe? ¿sabes qué es la fe? Si no tienes ni idea de lo que te hablo hay una publicación, en el blog de mi parroquia, que igual te puede interesar. Se titula Creciendo con fe y en ella se habla de qué es, por qué se tiene y cómo se vive.

Resumiendo al máximo puedo decirte que para mí la fe es creer voluntariamente en Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), que se revela al hombre y que espera que cada uno de nosotros demos respuesta a su llamada. Y para ver si era capaz de aprender a contestar algo mejor y poner un poco más de luz a mi vida quise echarme a andar.

Iniciaba mi peregrinar, en coche hasta Burgos, después de asistir a misa en el Convento de San Pascual (Aranjuez). Desde allí partiría, con una amiga, hasta Logroño para volver caminando hasta la Ciudad del Cid. Realizamos un total de siete etapas porque dividimos alguna para que no fuera tan larga y el número ya me pareció perfecto. Siete son también los dones del Espíritu Santo, al que yo quería buscar en cada paso.

La primera etapa, hasta la localidad de Ventosa, coincidió con el día de la Transfiguración del Señor y la verdad es que, con el frescor de la mañana y la alegría de volver a estar en el Camino, yo también me sentía como en el mismo Tabor. No dejaba de decir, tal como expresaba el himno de laudes, "Transfigúrame, Señor, transfigúrame". 

Me llenó de alegría ver que la primera en saludarme fue la Virgen del Rocío, que estaba en la zona del embalse de la Grajera y la Barranca. Podría haber pensado que fue una casualidad pero sé que no. Ella, como buena Madre Celestial, sabía que lo que mi corazón más deseaba no era llegar a Burgos  sino continuar hasta su aldea, para acompañarla después en ese traslado que yo llevaba esperando desde hacía más de 20 años (quizá otro día hable de ello). Lo que yo sentí es que la Virgen misma estaba en ese altar deseándome un buen camino y recordándome que me esperaba en tierras onubenses.


El segundo día me hubiera gustado poder visitar el Monasterio de Santa María la Real pero, dado que nuestra prioridad era no pasar caminando muchas horas de calor, porque no había sombra en el recorrido, tuve que renunciar a ello (como a tantas otras cosas en la vida). Cambiamos la contemplación de obras arquitectónicas por paisajes naturales, llenos de viñedos, sobre los que meditar.

El tercer día, fue una etapa dura porque me había levantado con dolor de cabeza y hubo un momento en el que las piernas no querían ni subir los bordillos de lo cargadas que las tenía pero, a pesar de todo, llegamos a Santo Domingo de la Calzada y allí vi como todo ese sufrimiento era recompensado. Nos alojamos en el albergue de la abadía cisterciense y fue un auténtico regalo poder compartir con las hermanas las vísperas y el rosario; pero quizá me hizo más ilusión todavía que me acompañara una peregrina protestante y escucharla decir que le había gustado mucho la experiencia. Además tuve la oportunidad de participar en la celebración de la Misa y pasar por la Puerta del Perdón de la concatedral de allí, así como de ganar las indulgencias en la celebración del Año Jubilar Calceatense por el Milenario del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada. Por cierto... ¡qué extraña diosidencia que la misa que se celebró allí fuera dedicada a la Virgen!

En la cuarta etapa, que fue la más larga y encima tuvimos que realizarla con el viento en contra durante gran parte del recorrido, ¡cuántas gracias di por la tarde anterior! Y... ¡cómo empezó a tocarme el corazón Santo Domingo de la Calzada!


Me hizo especial ilusión pasar por Viloria de Rioja, el pueblo donde nació, y desde que he cruzado a pie su tierra vengo observando que se está despertando en mí una extraña simpatía por él, algo que hasta ahora solamente me había con Santa Beatriz de Silva.
 
La quinta etapa fue un paseo por el que disfruté caminando, rosario en mano, mientras ofrecía misterios y me dejaba sorprender por el ruido que hacía el trigo cuando le daba el viento. Ya estábamos en Villafranca Montes de Oca y allí quiso Dios hacerme otro regalo enorme. Presentía que me iba a quedar sin poder asistir a la misa dominical, porque me habían dicho que en Atapuerca no había, pero justo ese sábado por la tarde hubo una celebración excepcional organizada por un grupo de quintos del pueblo. Además, mira por dónde, volvió a ser una misa de acción de gracias a la Virgen.

La sexta etapa fue dura, casi sin dormir y con dolor hasta de alma, pero... allí quedaron 20km que fueron llenados con mucha oración y ofrecimiento. Por el camino, entre otras cosas, desgrané los 20 misterios del rosario y mientras los rezaba tuve varias "diosidencias" de esas curiosas y que te hacen pensar.


Durante los misterios dolorosos, que ofrecí por la gente que la India que estaban sufriendo unas importantes inundaciones, tuve que caminar bajo la lluvia y subiendo monte me di cuenta de que me marcaba la senda un camino de flores moradas a los laterales que hizo que denominara "caminito nazareno". Entre oración y oración me venía a la mente también este poema de José María Souvirón, que aparece en la liturgia de las horas:

Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía,
al compás de mi andar, de otro viajero.
 
No lo veo, pero está. Si voy ligero,
Él apresura el paso; se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro el compañero.
 
Al llegar a terreno solitario,
Él me presta valor para que siga,
y, si descanso, junto a mí reposa.
 
Y, cuando hay que subir monte (Calvario 
lo llama Él), siento en su mano amiga,
que me ayuda, una llaga dolorosa.

Con los misterios gloriosos se acabó la tormenta y justo con la Coronación de la Virgen, cuando pensaba en la advocación del Rocío por la que tanta devoción tengo, salió un sol espléndido. 

Durante los luminosos no puedo explicar todo lo que sentía, me venían muchas cosas a la cabeza, era como hacer una revisión de mi vida pero siempre llena de una paz enorme; sin embargo, cuando iba rezando el tercer misterio de los gozosos (el nacimiento de Jesús), sí que recuerdo que me llamó mucho la atención la cantidad de pequeños pinos de Navidad que había a los lados.

La última etapa me dejó, literalmente, helada. Pasé frío cruzando la sierra de Atapuerca pero el camino se acababa, todo había ido según lo previsto y ya en Burgos pudimos celebrar que habíamos llegado a la meta tomando un vermut casero.


Bueno, además de festejarlo en el bar, me gustó mucho más poder participar también en la misa del peregrino que se celebró en la catedral, nuevamente ofrecida a la Virgen. Y llegados a este punto tal vez puedas pensar que, más que con Dios, con quien me he encontrado yo en el Camino ha sido con María pero... ¿sabes qué? No importa porque Ella siempre te lleva a su Hijo. Y Jesús al Padre. Y al Padre, que es el Creador, lo he visto al amanecer, al atardecer, en cada obra de arte que podía contemplar, en toda ese gente que él ha querido cruzar en mi camino, que no han sido pocos y de algunos guardo muy buenos recuerdos con mucho cariño.

Y Él, que siempre me acompaña, fue quien me dejó muy claro que nuestra Madre Celestial también venía conmigo. ¡Qué alegría haber recibido la gracia de poder sentir que de la mano de María es mucho más sencillo caminar hacia Cristo! ¡Ojalá nunca se apague en mí el deseo de seguir peregrinando con Ella como referente!

Y si has llegado leyendo hasta aquí... ¡Dios te bendiga!

Por cierto, espero que no estuvieras pensando que igual me había arrepentido de volver al blog y esta semana ya no iba a escribir. Vengo en el mejor día, el domingo, el día del Señor. Rezo por ti y te animo a que, como estoy haciendo yo desde que he vuelto, intentes seguir peregrinando en el día a día, porque en lo rutinario de la vida es donde hacemos el verdadero camino y a Dios no hace falta irse lejos a buscarlo. Al final el mayor encuentro se tiene en las cosas más cotidianas y en la Eucaristía, esa a la que tanto me recordaban el trigo y las viñas.

¡Nos vemos pronto!

sábado, 16 de septiembre de 2017

El Camino de Santiago Francés. De St Jean Pied de Port a Logroño

¡Hola! El viernes ha pasado tan deprisa que no he podido terminar la entrada a tiempo. Mira las horas a las que llego pero lo que importa es que ¡ya estoy por aquí una semana más!

Si el otro día te traía la receta de una sencilla brandada de bacalao, hoy no te vayas que vengo con algo más fácil todavía. He cerrado la cocina porque quiero contarte mis sitios de tapas y de etapas de este verano. Dicho de otra forma, aunque viene a ser lo mismo, vengo a compartir contigo mi última experiencia en el Camino de Santiago. Y si todavía no lo has hecho te invito a leer este post, en el que te recomendaba realizar la famosa peregrinación, a coger la mochila y a arrancar la marcha.



En 2013 mi punto de salida fue la frontera con Portugal. Esta vez me fui al País Vasco francés, concretamente a la pequeña localidad de Saint Jean Pied de Port, para iniciar desde allí el primer tramo programado de esta nueva aventura. Y, por supuesto, ni viajé sola ni volvimos los que fuimos porque por el camino crecimos.

Tal vez estés pensando que esta entrada no es para ti porque no te interesa eso de tener que andar un montón de kilómetros diarios. No te vayas y sigue leyendo que tampoco es una obligación vivirlo así, puedes ir, de un sitio a otro, en coche o en bus como me tocó hacerlo a mí durante tres días. Esta vez mis pies no aguantaron y tuve que aceptar otro reto: no finalizar en Pamplona como me hubiera gustado, agachar las orejas y buscarme un transporte alternativo para recorrer, cada día, las distancias que correspondían y no quedar descolgada del grupo con el que iba. Ay... ¿qué hubiera hecho sin La Estellesa? Buscar y pagar un taxi.

Mis etapas fueron estas:
  1. St Jean Pied de Port - Roncesvalles.
  2. Roncesvalles - Zubiri
  3. Zubiri - Pamplona
  4. Pamplona - Puente de la Reina
  5. Puente de la Reina - Estella
  6. Estella - Torres del Río
  7. Torres del Río - Logroño.
Y te voy a ir contando poco a poco sobre cada uno de ellas. ¿Cómo fue? ¿Dónde dormí? ¿Dónde comí? Aquí te lo dejo:

St Jean Pied de Port - Roncesvalles 
Esta primera etapa la dividimos en dos. Llegamos a media mañana al punto de partida (en un autobús que salió desde Pamplona), estuvimos visitando, mochila incluida, la pequeña pero encantadora localidad y después de comer, en plan pic-nic, por una especie de parque, emprendimos la marcha hacia el Refugio Orisson en el que pasaríamos nuestra primera noche.

Creo que fue todo un acierto emprender el camino esa misma tarde porque nos quitamos unos 7km de la primera etapa y gran parte de la pendiente. Lo malo fue el calor que hacía pero, sinceramente, mereció la pena. El precio fueron 36€/persona (cena + alojamiento + desayuno). Las vistas muy bonitas, la comida sencilla pero rica, la habitación correcta aunque con humedad y el ambiente fenomenal. 

Nos acostamos pronto porque al día siguiente nos esperaba una buena caminata y unas vistas todavía mejores. La verdad es que del camino a Roncesvalles cruzando el Pirineo poco te puedo decir. ¡Si quieres verlo tienes que recorrerlo! (O echar un vistazo a este servicio que he encontrado mientras preparaba mi entrada. Podrá aliviarte algo el trayecto pero no te librará de hacer igualmente una buena ruta). En definitiva... ¿qué es lo malo? Que seguramente esta primera etapa tal vez sea la más dura de todas. ¿Y lo bueno? Que su belleza compensa con creces el esfuerzo porque de la satisfacción posterior ya ni hablamos. Te dejo solamente una foto pero no hay paisaje o animal en todo el trayecto que no merezcan la pena ser captado con la cámara.



Ya en nuestro destino nos alojamos en el albergue de Peregrinos (12€/persona). Tapeamos a mediodía en Casa Sabina porque llegamos tarde al menú que, dicho sea de paso, tenía muy buena pinta. Cenamos en La Posada el menú de peregrino que ofrecía el albergue (10€ sin mal no recuerdo) pero no lo recomiendo porque el trato fue poco amable, la sopa que yo elegí resultó bastante sosa (a mi marido, sentado en otra mesa, incluso le sentó mal) y la trucha estaba demasiado seca. Sin dudarlo, si vuelvo repetiría en Casa Sabina y tal vez probaría la cocina del restaurante de la Casa de los Beneficiados, donde tomamos algo justo antes de irnos a dormir.

Roncesvalles - Zubiri
Si a Roncesvalles llegamos cruzando un impresionante hayedo por el bosque del Alto de Don Simón, de allí salimos por una senda que parte junto al arcén derecho de la carretera y va, hacia Auritz/Burguete (pequeño pueblo también de gran encanto), por el robledal de Brujas o Bosque de Sorginaritzaga.

La etapa tampoco fue fácil, no tiene el desnivel de la primera pero sí que es también un poco rompepiernas. Encontramos un sube-baja constante, con un terreno a veces algo balastado, no especialmente agradable para los pies, que, en mi caso, empezó a dar cita a todas mis temidas ampollas. Tal vez por eso para mí fue más duro caminar.
Pasamos por los altos de Mezkiritz, el de Errebelu, el de Erro, y no sé si alguno más que se me pueda estar olvidando, y llegamos a Zubiri cruzando el puente de la Rabia sobre el río Arga.

En Zubiri nos alojamos en el Albergue Zaldiko (10€/persona), y allí empezamos a estrechar lazos con los nuevos peregrinos que habíamos conocido. Tarde en el río; show en la puerta del albergue, con una guitarra que había allí y nosotros cantando, incluido; cena en el restaurante Gau Txori. Buen ambiente en general y una bonita amistad que, tal vez, se empezaba a fraguar. El paso del tiempo ahora nos lo demostrará.

Zubiri - Pamplona
Ya con los pies en un estado bastante lamentable emprendí la tercera etapa que pensé no se acababa nunca. Se me hizo larguísima, sobre todo el tramo final.

 
Pasamos por Larrasoaña (en realidad el camino mandaba a la izquierda pero nos equivocamos y dimos una mini vuelta por allí), Akerreta, Zuriain e Irotz. Y una vez cruzado el puente románico de Iturgaiz fuimos siguiendo el paseo fluvial del Arga. Elegimos no desviarnos hacia Arre ni pasar por Zabaldika, dejamos también a un lado Villaba y Burlada. Yo solamente pensaba en terminar, sentía mis pies como si llevara la suela de la deportiva llena de chinchetas. Me quedé sola un tramo y fue entonces cuando, reflexionando sobre unas preguntas que había planteado al grupo al inicio de marcha, decicí que mi camino había terminado allí. Al rato fue cuando me encontré con mi marido, que se había detenido a esperarme en un banco. Por él, por mis amigos que al llegar me insistieron y por otros motivos que no comprendía supe que si estaba allí era por algo y debía quedarme aunque no fuera lo que yo deseara.

Menos mal que Iruña es una ciudad que acoge, que arropa y que alimenta el espíritu y el cuerpo. Ese día nos alojamos en el Albergue Pamplona (15€/persona, desayuno incluido) y disfrutamos e intentamos olvidar los dolores tapeando por la ciudad. Te recomiendo, entre otros, la Cafetería Estafeta (pinchos clásicos con buena relación calidad/precio), el Gaucho (ideal para degustar alguna de sus deliciosas y creativas miniaturas), el Bodegón Sarría (que no es el más barato pero los pinchos son grandes y están ricos. He leído que fue impulsor del Juevintxo pero, curiosamente, vimos esa oferta en otros establecimientos y no allí) o el Mesón Pirineo (local también con una variedad de pinchos de decente calidad en el que acabamos la velada canturreando y montando un mini saraete). En definitiva, muchas risas en el grupo de peregrinos sibaritas que intentan no ir a albergues públicos para no tener toque de queda y no quieren cocinar para saborear con más intensidad la vida de los lugares en los que paran.

Pamplona - Puente de la Reina - Estella - Torres del Río
Fueron las tres etapas que no pude caminar. Ya por la noche en Pamplona hasta me apretaba la sandalia. Una de las ampollas no me drenaba porque el líquido se estaba volviendo espeso y turbio. Por ello, antes de irme hacia Puente de la Reina, preferí parar en el ambulatorio a ver si me las podían echar un vistazo porque me daba miedo que pudiera estar infectada.

Ese día fue especialmente duro, me dolían no solamente los pies sino el cuerpo entero y también el orgullo. Para colmo me sentía extremadamente cansada y tenía nauseas. Luego supe que mucho debió ser poque me estaba bajando la regla y con la endometriosis todo eso acaba siendo algo normal. Bastante bien se portó la enfermedad.
Aproveché dos de las tres jornadas para pasar a algunas iglesias que encontré abiertas y compartir el tiempo de espera con mi buen Pastor. Lástima que justo el domingo no encontrara ninguna para poder participar de la misa.

En Puente de la Reina dormimos en el Albergue Santiago Apostol y descubrimos el buen comer del Bar Aloa (según me dijo mi marido se lo recomendó el párroco del pueblo y no falló. ¡Riquísima la cuajada quemada).

En Estella optamos por dormir en el impecable Hostel Ágora. Ese día comimos una exquisita hamburguesa de chuletón en el Bar el Rincón y cenamos, con menos éxito, en un bar de la Plaza de los Fueros.

En Torres del Río acabamos alojados en el albergue Casa Mariela. Cogimos la cena que ellos nos ofrecían en el Hostal San Andrés para así, también, poder usar su piscina y pasar la jornada de la forma más amena posible porque en esta pequeña localidad no había mucho más. 

Torres del Río - Logroño
Por fin llegaba la última etapa. No quise perdérmela, mis problemas parecían darme un respiro y, sin dudarlo, ese día me calzé las deportivas para compartir al menos una jornada peregrina con un buen amigo de mi anterior camino. Después de haber pasado por la muy Noble y Leal Ciudad de Viana (digna de ser visitada con calma) llegábamos juntos y triunfales a Logroño. 


El camino no fue fácil pero en la meta nos esperaba la concatedral de Santa María de La Redonda, para dar gracias por el nuevo tramo finalizado, nuestra última noche en litera en el hostel Entresueños, y la famosa calle Laurel llena de locales en los que disfrutar del tapeo riojano.

Si te animas a ir hasta allí... para descubrir qué pinchos quieres pedir y el local al que acudir puedes asomarte a su web. Nosotros, como no podía ser de otra manera, cerramos la noche en la Pulpería La Universidad y pensando en cómo y cuándo continuar la marcha. Pero no hacia la cama porque sobrevivimos a la ruta de los elefantes sino hacia Santiago de Compostela, donde el apóstol nos espera.

¿Y tú? ¿Harás tiempo por aquí hasta la semana que viene? ¡No te vayas que regreso, siempre estoy en el camino! ;)

¿Has visto la lista de tapas y establecimientos? Echa un vistazo y luego, si quieres, dime en un comentario cuál no te perderías.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Ni recetas ni crónica de las vacaciones... hoy me rindo al Amor de los Amores

Terminaron el curso y las vacaciones. Arranca de nuevo septiembre, vuelvo a estar en el paro pero, como no hay mal que por bien no venga, ¡ya estoy aquí otra vez, no me lo creo! Vuelvo tras varios meses de silencio bloguero y vengo con un tema que tal vez no sea el que más te interese. Sé que, seguramente, este no va a ser el regreso que habías pensado pero no quiero seguir frenando el deseo que tengo de contarte algo. He decidido exponer públicamente, como el que sale del armario, que de un tiempo a esta parte siento que mi vida está cambiando.


Últimamente lo que más me preocupa es aprender a reconocer cuál es la voluntad de Dios y le pido con frecuencia que me dé la inteligencia y sabiduría necesarios para saberla descubrir, así como la valentía y la fuerza suficientes para aceptarla y cumplirla. ¡Quiero vivir el plan que tenga pensado para mí! Y no te alarmes que, dicho así, puedes pensar que de repente quiero meterme a monja; sin embargo no es eso, aunque sí que me gustaría que llegaran nuevas vocaciones y algunas fueran a parar al convento de San Pascual en Aranjuez.

Hace tiempo escribía que había empezado a abrir los brazos a Jesús, que tenía dudas pero que confiaba en Él y que sentía que hablando del Resucitado yo resucitaba también. Desde entonces, poco a poco, sin presión ninguna por parte de nadie (no vayas a pensar que he caído en los brazos de alguna secta) y simplemente buscando alimentar el hambre espiritual, la paz interior o la curiosidad (que ya sabes que es la misma que mató al gato), fui convirtiendo casi en un hábito algo que en mí parecía increíble no muchos años antes. ¿El qué? Esto:
  • Acudir a misa los domingos (bueno, yo suelo ir los sábados por la tarde aunque en verano rompa un poco la rutina) y días de precepto.
  • Dejarme caer un ratito los jueves, aunque sea in-extremis, a los pies del Santísimo.
  • Acercarme los lunes hasta el centro parroquial para disfrutar de un buen rato de oración en agradable compañía.
Y con estas nuevas rutinas, además de trabajando diariamente mi fe (con frecuencia bastante pequeña) o mareando con mil dudas e historias al sacerdote de mi parroquia y algunos feligreses con los que tengo más trato, llevo meses con la sensación de que mi forma de ver las cosas se está transformando progresivamente. Sí, sí, de verdad, sé que sigo en periodo de conversión, que tengo mis días, y que no siempre me resulta fácil ni agradabe; pero lo cierto es si me hubieran dicho hace dos años que acercándome a la Iglesia iba a estar así no me lo hubiera ni creído ni dado dos duros por ello. ¿Cómo estoy? Te lo cuento:
  • Rodeada de un montón de gente buena que me alegra el corazón.
  • Exactamente igual que siempre pero empezando a tomarme, de vez en cuando, las cosas de forma diferente.
  • Siempre buscando vivir esperanzada y queriendo confiar en que todo lo que me pasa, aunque no lo comprenda y a veces me llene de tristeza, es lo mejor para mí.
  • Urdiendo mi próxima publicación y esperando aquí un comentario tuyo en el que me cuentes si reconoces, o no, cuál es tu misión (yo, si te soy del todo sincera, con frecuencia no consigo determinar muy bien cuál es la mía y tal vez por eso he tenido la necesidad de redactar esta entrada).
  • Cantando lo que puedo con mi guitarra, escribiendo y dando gracias por las muchas cosas buenas que vivo cada día a pesar de los baches o miedos que esconde mi sendero.
  • Imaginando cómo esa música o mis palabras, en algún momento, podrían mover o conmover a alguien.
  • Temerosa por si no sé seguir la pista del "Loco" del camino, la verdad y la vida.
  • Alegre porque me consta que, si mi ignorancia y debilidad hacen que me equivoque, Él siempre volverá a por la oveja perdida de su rebaño y esperará paciente hasta que quiera abrirle nuevamente los brazos.
  • Dichosa de sentirme querida por el "Verdadero Amor". 
  • Afortunada porque me lo encuentro cada día en ese Pastor Divino que me ofrece, como un niño en brazos, mi querida Virgen Santa María del Rocío.

Y por eso, y por Ella que en mí despierta una devoción tan grande, quiero renovarme. Quiero ser mejor persona y soñar que vuelo como una Blanca Paloma; quiero vivir Señora siempre a tu estilo; quiero mantener viva la llama que en mi corazón Él, mejor que nadie, sabe que se ha encendido; quiero ir con vosotros, por los caminos o las duras arenas; quiero quereros y pedir que nunca me abandonéis porque moriría de pena. Reina de las Marismas, protege siempre a esta pobre alma rociera.

Amigo lector o amiga lectora, si no has huido espantado y has llegado hasta aquí, nos vemos la semana que viene (tal vez con una receta y seguro que con mucho amor). Vete feliz porque finalizando este post hice una pausa antes de publicarlo y recé por ti.

martes, 6 de diciembre de 2016

Visitando el Reyno de Navarra. 4ª Parada "Estella/Lizarra"

Con unos días de retraso pero aprovechando que estamos de fiesta he querido venir a destiempo. He pensado que quizá te apetezca hacer una escapada de última hora y, ¿por qué no?, el destino de mi cuarta parada por tierras navarras puede ser el plan ideal para disfrutar del puente de la Inmaculada Concepción.

¿Conoces Estella? 

Pasé por dicha localidad en prácticamente todos los desplazamientos que hice estando por Navarra y no fue hasta el último día cuando aprovechamos, mi marido y yo, para dedicar unas horas a pasear por las calles de este encantador municipio. Su nombre en euskera es Lizarra. Su principal reclamo es su rico patrimonio histórico-monumental, además de que es ciudad de paso del camino de Santiago, o que está muy cerca de la sierra de Urbasa-Andía (donde puedes visitar el Nacedero del Urederra del que te hablaba en la anterior parada). Entre los lugares que nosotros visitamos se encuentran:
  • Puerta de Castilla. Puerta medieval de entrada a la ciudad. 
Puerta de Castilla
    • Palacio de los Reyes de Navarra. Único ejemplo de arquitectura civil románica que se puede encontrar en esta comunidad y en la actualidad alberga el museo Gustavo de Maetzu.
    • Antiguo Ayuntamiento. Edificio barroco que hoy los juzgados. 
    • Iglesia de San Pedro de la Rúa. Principal iglesia de la ciudad que, entre otras muchas bellezas, posee un fantástico claustro románico.
    Claustro Románico de San Pedro de la Rúa
    • Palacio de los San Cristóbal. Es un edificio de estilo plateresco que hoy acoge la Casa de la Cultura.
    • Palacio del Gobernador. Actual sede del Museo del Carlismo.
    • Puente de la Cárcel. También llamado puente picudo.
    • Iglesia de San Miguel
    • Casa de las Conchas
    Casa de las Conchas
    • Iglesia de San Juan
    • Edificio de la Estación. Que a día de hoy es la estación de autobuses y el lugar en el que se encuentra el Consorcio de Turismo.
    • Convento de Santa Clara
    • Paseo de los Llanos
    Te recomiendo que te hagas con uno de los planos que puedes conseguir en la web de Turismo de Tierra Estella y realices la ruta propuesta. No necesitarás mucho tiempo para llevarte una impresión general del lugar. Y si tienes tiempo acércate también a conocer los monasterios de Iratxe y de Irantzu.

    En Estella además de bonitos monumentos podrás disfrutar de una buena gastronomía. Nosotros así lo comprobamos en el restaurante Katxetas, en el que degustamos un rico menú con productos de la tierra que no nos defraudó.

    Puedes encontrar más información en las siguientes webs:
    Si te animas a ir no olvides contarme después qué te ha parecido. Me gustará saberlo.