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viernes, 12 de junio de 2020

Judías rojas con verduras

El sábado pasado compartí en algunos sitios un gif con unas judías que estaba preparando y comentaba que igual me animaba a publicar la receta para dar un poco de movimiento a este espacio. Así que, por si acaso la estabas esperando, aquí estoy. ¡Vamos a celebrar que durante el confinamiento he empezado a cocinar de nuevo (muy poco pero comparado con nada ya es mucho)!

¿Significa eso que volveré a estar por aquí con más frecuencia? Pues en principio no. Desde que empecé a escribir en este blog siempre he querido publicar un día a la semana pero como ya son muchas intermitencias prefiero no hablar de un posible retorno, dejo de enrollame ya y te dejo la receta. Dios sabrá cuándo regresaré (si es que lo hago porque ya sabemos que en un abrir y cerrar de ojos te puede cambiar la vida entera).

¡Qué disfrutes de este plato tanto como yo al hacerlo y al degustarlo!


Ingredientes (para 3 personas):
300 g de alubias rojas
1 zanahoria
1/2 cebolla
1/2 puerro
1/2 pimiento california verde
1/2 pimiento california rojo
1 calabacín pequeño
sal, aceite, laurel, ajo, tomate triturado, pimentón dulce, cilantro, cúrcuma y pimienta
Preparación:
Se pone agua salada a hervir y se cuecen las judías, con una hoja de laurel y un chorro de aceite.
En otra cacerola se sofríen la zanahoria, la cebolla, el puerro, los pimientos y el ajo picado. Cuando la cebolla esté transpartente añadimos el tomate triturado, el pimentón, la cúrcuma y la pimienta. Mezclamos bien y añadimos las judías con el caldo de la cocción. Cuando rompan a hervir esperamos unos 10-15 minutos y añadimos el calabacín (cortado en daditos "macédoine") y el cilantro. Una vez que esté a nuestro gusto lo apagamos y dejamos reposar.

Curiosidades y consejos:
Como ya te comentaba en la receta de las judías blancas con alcachofas, que publiqué haca ya unos cuantos años, puedes usar judías de bote o (y esta es mi opción) cocer muchas a la vez el día que las hagas y congelar las sobrantes en tarros. De esa forma las tendréis preparadas para otros días y el tiempo de preparación se verá bastante reducido.
Recuerda que antes de hacerlas necesitas poner las judías en remojo con agua la noche antes.
La receta en la que me basé llevaba muchas más cosas y también debe estar muy rica así que te dejo el enlace, por si también quieres echar un vistazo: https://burbujanatural.com/alubias-rojas-verduras-especias/

viernes, 8 de septiembre de 2017

Brandada de bacalao

Estuve dudando si venir hoy con una receta o hablarte del tramo del Camino de Santiago que hice este verano. Al final, recordando y siendo fiel a eso que tantas veces me han dicho en los exámenes... "si no lo tienes claro opta por lo primero que hayas pensado", voy a contarte cómo preparar una rica brandada de bacalao. Es típica en Cataluña, aunque no exclusiva, y la versión que te traigo es la que recoge el Corpus Culinari Catalá.

Se trata de un sencillo plato, muy fácil de preparar y que puedes servir como un fantástico aperitivo. Tal como se aprecia en la foto que te dejo es una especie de puré de bacalao. En su preparación más tradicional se elaboraba igual que el all i oli, emulsionando con el mortero, pero yo debo confesar que he optado por usar la batidora. Más rápida y cómoda. Te cuento cómo puedes preparar una igual.



Ingredientes (Para 2 personas):
300g de migas de bacalao
2 dientes de ajo
Aceite, leche y perejil.
Sal *

Preparación: 
Es muy, muy, similar a la del bacalao al pil pil.  
Se pone a calentar una sarten con un chorreón de aceite. Se laminan unos ajos, se fríen en él y se reservan. Se pone el bacalao a confitar y cuando esté listo se añade un chorreón de leche. Se mueve un poco y se pasa todo al vaso de la batidora. Se bate, se rectifica el punto de sal si fuera necesario y se pone en un cuenco adornado con un poco de perejil. Y ya está lista para degustar.

Curiosidades y consejos: 
En algunas versiones, para suavizar el sabor o ayudar a emulsionar, se añade nata a la preparación, patata o, incluso, gelatina. Yo personalmente la prefiero sin grandes artificios y me encanta así de sencilla.
Dicen que es un plato de invierno, supongo que porque es la estación que se ajusta a la temporada del bacalao, pero lo cierto es que se puede preparar en cualquier momento del año porque no es difícil encontrarlo congelado o en salazón.
Si el bacalao es fresco no tienes que hacer nada; si es congelado al punto de sal ya sabes que hay que descongelarlo antes; si lo has comprado en salazón, como fue mi caso en esta ocasión, te toca ponerlo en remojo entre 24 y 48 horas antes (cambiando el agua cada 8h aproximadamente). 
Si has usado lomos de bacalao en vez de migas y tiene piel, quítala antes de ponerlo en la batidora.
A mí me gusta comer la brandada templadita pero también puedes prepararla con antelación y servirla fría (eso sí, sácala un rato antes para que al menos atempere).
Te recomiendo que lo sirvas con unas tostaditas de pan y lo degustes como si fuera paté.

Y dicho esto me voy a ir a picar algo porque se me ha abierto el apetito. ¡Ah! Si quieres, mientras regreso, puedes dejarme un comentario. Te invito a contarme si ves asequible preparar este plato o si, por el contrario, te parece algo complejo. Admito también alguna sugerencia para mejorarla y, ¿por qué no?, acepto retos para probar con algo nuevo que quieras aprender a hacer. Por supuesto, si te ha gustado, puedes invitar a otros a que se asomen a mi humilde blog. ¡Espero estar de nuevo por aquí muy pronto!

sábado, 21 de enero de 2017

Porrusalda

¡Qué rápido pasa el tiempo! Creo que ya me iba tocando dar señales de vida... ¡feliz año! ¿Cómo te está tratando Enero? Espero que todavía no hayas abandonado ninguno de los propósitos que te marcaste, yo sigo con ellos. La verdad es que al final, después de pronunciarme en noviembre sobre la desilusión que a veces me genera la red (puedes releer la entrada aquí), he decidido no echar el cierre a este espacio. Ya son cuatro años por aquí y quiero pensar que alguien habrá al que pueda gustarle leer mis batallas o descubrir mis recetas. Parecía que se me iba a resistir encontrar el momento de continuar con la actividad bloguera pero hoy, por fin, he podido sentarme a redactar. Voy a intentar mantener el viernes como día de publicación (aunque llegue de madrugada) pero no descarto tampoco tener que modificarlo más adelante, depende de la cantidad de trabajo y tareas que tenga. Y dicho esto voy a ver qué puedo ofrecerte hoy. ¿Te apetece una porrusalda? 

Mi objetivo al cocinar es principalmente preparar platos con los que cuidarme y sentirme mejor (o cuidar y hacer sentir mejor a mis invitados, cuando los tengo). Por lo general no busco pasarme largas horas en la cocina ni que mi mérito sea hacer el plato más elaborado. Me gusta la cocina sencilla, de andar por casa, y preferiblemente rápida aunque no siempre lo consiga. No sé si alguna vez mis platos han podido parecerte sofisticados pero te aseguro que no lo son, especialmente este que traigo hoy.

La porrusalda es una receta típica de la cocina vasca, apta para economías humildes y que se elabora con dos habituales productos como son los puerros y las patatas. Además es ideal para el tiempo frío que esta semana nos está acompañando.


Ingredientes (Para 2 personas):
1 cebolla
2 puerros
2 patatas
1 ajo
Aceite, sal, pimienta y vino blanco

Preparación:
En una cacerola se pone a calentar aceite. Se trocea una cebolla y se pone a pochar. Se limpian los puerros, se trocean y se añaden. Mientras van sofriendo la cebolla y el puerro se pelan la patatas, se cachan y se añaden a la olla. Se añade un ajo machacado. Se salpimenta todo y se pone un chorrito de vino blanco. Pasados 5 minutos se cubre con agua, se rectifica el punto de sal y se deja que hierva hasta que esté tierna la patata.

Curiosidades y consejos:
El vino blanco que yo suelo utilizar es el fino o la manzanilla.
Si en lugar de agua tienes caldo de verduras puedes utilizarlo.
Si quieres puedes añadir igualmente alguna zanahoria o un trozo de calabaza. 
Si quieres darte vacaciones un día a la hora de cenar puedes hacer más cantidad y preparar una rica crema de puerro para otro día. 
Y, aunque no es necesario porque así solo está buenísimo, si no te importa que deje de ser vegano puedes poner bacalao que también venía como ingrediente en la receta que yo cogí como referencia. 

Espero que te animes a prepararla pronto y me cuentes qué te parece. Y, por supuesto, me interesaría saber si le pones o le quitas alguna cosa. ¿Cómo es tu versión preferida?

viernes, 5 de agosto de 2016

Hamburguesas de quinoa y judías pintas

En estos días, en los que el gazpacho o el salmorejo se han hecho más que habituales en muchas casas a la hora de comer, la cuestión a resolver es ¿qué hacer de segundo plato? Sé que valdría casi cualquier cosa y que lo más socorrido sería preparar algo de carne o pescado a la plancha pero... ¿y si te pasa como a mí que no quiero tanto de eso? Pues toca arriesgar con propuestas nuevas como la que hoy quiero compartir contigo.

Se trata de unas hamburguesas cuya receta me hizo llegar mi tía en el mes de marzo y que yo no he terminado de animarme a probarlas hasta ahora. Debo confesar que vivía acomodada con mi versión de burgers de avena, porque una vez probé unas de quinoa que no me terminaron de convencer, pero estas son otra cosa, la verdad es que quedan deliciosas. ¿No te parece, así a simple vista, que tienen una pinta estupenda?



Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1/2 vaso de quinoa
1/2 vaso de judias pintas
1 cebolla
1 diente de ajo
sal, pimienta, limón y cilantro

Preparación:
Se cuecen en agua salada, por separado, la quinoa y las judías pintas. Una vez listas se pican junto a la cebolla, el ajo, cilantro y un chorreón de zumo de limón.
Se da forma a las hamburguesas y se fríen en la sarten.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta, como he dicho, me la hizo llegar una tía mía pero es Javier Moreno quien tiene el vídeo original colgado en su página. Puedes verlo aquí: https://www.facebook.com/JavierMorenoIAnimal/videos/845233332265205/  
En su versión parece que la judía está cruda pero ya te aviso de que yo, inicialmente, intenté hacerlo así y no se picó bien ni me gustó mucho cómo quedaba. Él menciona judía negra pero con ellas me salieron hamburguesas moradas y por eso he preferido utilizar esta vez las pintas. No he podido echarle sésamo porque se me había gastado (ya lo he anotado en la lista de la compra) pero si tú tienes ponle una cucharada que seguro que enriquece.
Si ves que la consistencia es demasiado blanda puedes añadirle un poco de pan rallado para controlarla. Y ahora que ya tienes toda la información... ¿tienes claro lo que vas a cocinar? ¡Anímate y haz estas hamburguesas! 


viernes, 22 de julio de 2016

Rabo de toro (o ternera)

No sé si lo he dicho alguna vez, seguro que sí, pero aquellos que me conocen (no hace falta que sea mucho) saben que Andalucía es una tierra que me encanta. Me gusta su diversidad geográfica, su particular identidad cultural y el carácter tan genuino que la historia ha marcado en sus habitantes. Y esta semana, que ya tengo la cocina casi a pleno rendimiento (en verano me cuesta mucho encender el horno), me apetecía compartir algún plato típico de esa tierra que tanto me atrae. ¿Por qué? Porque así, al escribir sobre su rica gastronomía, recuerdo mis viajes por allí y, aunque esté en la distancia, me siento más cerca y feliz. Podría no haberme complicado y haber compartido un sencillo gazpacho o un salmorejo que me vuelven loca pero quería comprobar que estaba recuperada para poder cocinar como antes de la operación (ya he visto que puedo con el peso de la olla exprés) y finalmente me he decantado por publicar un riquísimo rabo de toro.
Es un plato que, como ocurre con otras preparaciones, tiene tantas versiones como personas se animen a cocinarlo. Sé que para mi endometriosis no será lo más sano pero una vez al año no hace daño y encima me recuerda el día de mi boda, (cosa que también me anima). ¡Espero que te guste!

Cosas de MaGo - Rabo de toro

Ingredientes (para 4 personas):
1 rabo de toro/ternera (troceado)
2 cebollas
1 zanahoria
250g de champiñon
3 dientes de ajo
aceite, sal, pimienta, vino blanco, vino tinto, agua y laurel

Preparación:
En una cacerola con aceite, y el fuego fuerte, se doran los trozos del rabo de toro que habremos salpimentado previamente. Una vez listos se reservarán.
Al terminar se rehogan las cebollas muy picaditas en ese mismo aceite y cuando empiecen a coger color se incorporan la carne apartada, la zanahoria hecha rodajas, el ajo, una hoja de laurel, un chorreón de vino blanco y uno de tinto.
Se deja reducir un poco y, posteriormente, se cubre con agua. Se rectifica el punto de sal y se deja cocer hasta que esté listo.
Por último, se añade el champiñón y se deja hacer cinco minutos más.

Curiosidades y consejos:
Si te gusta la carne melosa te gustará el rabo de toro. Está riquísmo y bien hecho resulta una carne muy tierna. El único incoveniente es que necesita mucho tiempo de cocción y, por ello, mi consejo es que prepares la receta en la olla exprés (unos 45 minutos, aproximadamente, a fuego suave). En este caso el champiñón se añade cuando esté todo listo y abras la olla. Y la zanahoria, si quieres, también puedes cocerla a parte y añadirla en este momento.Si te apetece puedes añadir a la salsa otros ingredientes como algún puerro, un pimiento rojo o verde e, incluso, alguna ramita de apio que da muy buen sabor. Eso sí, yo luego lo pasaría por la batidora y lo colaría todo para obtener una salsa más fina.
Si tienes invitados y quieres esmerarte en la presentación te recomiendo que no dejes de visitar la propuesta de Tía Alia.

¿Te animas a prepararlo? Sí es que sí ve comprando una barrita de pan que hoy seguro que alguien moja.

miércoles, 27 de abril de 2016

Zaalouk

Lo sé... el viernes pasado posiblemente me estuviste esperando y al final no llegué. Por eso voy a intentar compensarte y esta semana te voy a dejar doble publicación. Hoy, aprovechando que cada vez falta menos para el primer aniversario de WAZO, vengo a compartir contigo lo esencial de una riquísima receta marroquí que envié para colaborar en WAZO Magazine 6. ¡Espero que te guste! Y te animo a que te des una vuelta por su web y, ¿por qué no?, te inscribas también en el Simposio Internacional de Innovación, Comunicación y Cultura que han organizado y al que yo me voy a quedar con ganas de ir.


Ingredientes (para 2 personas):
1 berenjena grande
5 tomates
2 dientes de ajo
Aceite, perejil, cilantro, comino, pimentón dulce, limón, sal, pimienta negra.

Preparación:
Se lavan las berenjenas y se cortan en dados de un centímetro. Se ponen a cocer en agua hirviendo con sal durante 15 minutos. Cuando estén listas se sacan y se dejan escurrir.
Se trituran dos de los tomates y se reservan.
Mientras se cuece la berenjena se pone a calentar un poco de aceite en una sartén. Cuando empiece a humear se añaden tres tomates pelados y troceados, el ajo pelado y picado, el perejil y cilantro fresco, el comino en polvo, pimentón dulce, un chorro de zumo de limón, sal y pimienta negra.
Se sofríe durante cinco minutos, sin dejar de mover y se añaden después, a la sartén, la berenjena y el tomate triturado. Se rectifican la sal y las especias, si fuera necesario, y esperamos que se termine de hacer.

Curiosidades y consejos:
El Zaalouk, al parecer, también se llama caviar de berenjenas y, si quieres, puedes añadirle unas aceitunas negras. 
Es posible tomarlo tanto frío como caliente y quizá te recuerde bastante a nuestro pisto, seguramente porque estamos más cerca de esta cultura de lo que muchas veces imaginamos.
Suele presentarse como un acompañamiento y yo te recomendaría que lo fuera, por ejemplo, de unos ricos pinchos morunos. ¿Y de postre? Si tienes alguna propuesta déjame un comentario con ella e intento prepararla. ;)

viernes, 18 de marzo de 2016

Potaje de Semana Santa (con garbanzos, judías blancas, espinacas y bacalao)

¡Marchando una rica receta que ya me iba tocando cocinar algo! 
Avanza marzo, está a punto de comenzar la Semana Santa y celebramos el año internacional de las legumbres. ¿Todavía te extraña que haya elegido para hoy un típico potaje? ¡Venga, no disimules, seguro que lo estabas esperando! Jejeje... ;)

Potaje de Semana Santa

Este plato, como bien sabrás, tiene un montón de variantes pero hay algo que nunca deben faltar en él: las verduras y las legumbres. En mi caso, hoy, las elegidas serán las espinacas, los garbanzos y las judías blancas. Suele ser muy común, en estas fechas, preparar la versión que os traigo durante los viernes de Cuaresma. Y, sin entretenerme más, voy a contarte ya mismo cómo puedes preparar uno igual porque este fin de semana quiero hacer demasiadas cosas... ¡Ah! ¡Eso sí! Si quieres acompañarlo de un postre también común para estos días... ¡no olvides asomarte a la receta de mis torrijas!

Ingredientes (para 4 personas):
1 vaso de garbanzos
1 vaso de judías blancas
1 filete de bacalao 
500 gr de espinacas
2 tomates
1/2 pimiento rojo 
1/2 pimiento verde 
2 huevos 
1 cebolla
4 ajos
aceite, sal, laurel, pimentón, azafrán 

Preparación:
Se dejan en remojo, por separado, la noche anterior, los garbanzos y las judías.
Cuando se vayan a hacer se escurren los garbanzos y se echan en una olla, con litro y medio de agua limpia, junto a la cebolla, los pimientos, los tomates (previamente lavados, troceados y batidos), los ajos (machacados), el laurel, un chorreón de aceite y sal. 
Se espera a que el agua rompa a hervir y los garbanzos cuezan unos 30 minutos. Pasado ese tiempo se escurren y se añaden las judías blancas junto al pimentón y las hebras de azafrán. Se sacan la cebolla y los pimientos, que ya estarán tiernos, se baten y se incorporan nuevamente.
Cuando la legumbre esté casi tierna se añaden las espinacas y unos 15 minutos después se incorpora el bacalao desmigado. Pasados unos minutos se comprueba el punto de sal y se deja cociendo hasta que esté a nuestro gusto.
Se cuecen en un cuenco aparte los dos huevos y se añaden, picados, cuando el plato esté terminado. 

Curiosidades y consejos:
Para que la receta sea más rápida puedes hacer el plato en la olla express. Yo lo hago de forma un poco mixta. La media hora de cocción de los garbanzos la realizo en la olla rápida pero sin cerrar, una vez que he añadido las judías la cierro y dejo que se haga todo como otros treinta minutos. Después añado las espinacas y dejo que siga cociendo de forma tradicional hasta que termino el plato.
No te he dicho nada de desalar el bacalao porque yo en esta ocasión lo tenía fresco (bueno, más bien congelado al punto de sal, en menor cantidad de la que te indico y sabiendo que sería escaso). Si utilizas el seco y salado tendrás que desalarlo primero, para ello debes ponerlo en agua al menos 24 horas antes y cambiarla cada 6 horas.
Si no se te da bien, o te resulta tediosa, la cocción de las legumbres siempre puedes usarlas ya cocidas y el tiempo se reducirá considerablemente (y, en mi opinión, la calidad también).
Para el pimiento, en vez de gastar dos mitades yo añadí entero un pimiento italiano rojo de esos que están pintones (medio verdes, medio rojos).
Y el tomate, si no quieres andar troceando ni batiendo, ni líos de esos, también puedes sustituirlo por tomate triturado.
Yo usé espinaca fresca, porque me gusta más, pero si quieres también queda rico con las congeladas.
Y, bueno, creo que no se me olvida nada... ¿tú cómo lo preparas? ¿También con garbanzos y judías? ¿Añades más cosas o quitas algo de lo que yo he mencionado? ¡Me encantaría conocer tu versión!

viernes, 29 de enero de 2016

Potaje de garbanzos con cominos

Sé que lo prometido es deuda y, tal como había anunciado, ¡hoy comparto nueva receta! ¡Marchando va una de rico potaje!

Potaje de garbanzos con cominos

Siendo el año internacional de la legumbre no podía elegir otra cosa como ingrediente principal. :)

¿Conoces sus propiedades? Se trata de unos alimentos que, además de ser bastante económicos, están llenos de beneficios para la salud y el medio ambiente.

Las legumbres no solamente son ricas en nutrientes (tales como proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono de lenta absorción o fibra, entre otros), sino que también ayudan en el desarrollo de una agricultura sostenible puesto que, estas plantas, son capaces de fijar el nitrógeno al suelo aumentando así su fertilidad.

En el caso de los garbanzos, que son nuestros elegidos en esta ocasión, decirte que son una buena opción para reducir el colesterol y para prevenir el estreñimiento, así como para fortalecer el sistema nervioso. Son una fuente importante de vitamina antihemorrágica (K), ácido fólico (B9) y magnesio; además de ricos en potasio, hierro y zinc. ¿Te he convencido ya y estás deseando que te cuente cómo preparar este plato? Pues no me entretengo más y aquí te dejo, como es habitual, sus ingredientes, preparación y curiosidades.

Ingredientes (Para 2 personas):
250 g de garbanzos 
1 cebolla 
1 pimiento rojo 
1 pimiento verde 
4 tomates secos
1 patata
4 cucharadas soperas de tomate triturado
1 ajo
chorizo (opcional)
Agua, aceite, sal, laurel, cominos

Preparación:
Se echan los garbanzos en remojo la noche anterior (o al menos 8 horas antes) y llegado el momento de empezar a cocinar se escurren y se ponen a cocer en una olla con agua tibia.
Se trocean la cebolla, el pimiento rojo, el verde y los tomates secos. Se sofríen con un poco de aceite y se añaden, junto al ajo picado, el tomate triturado, el chorizo, la patata cachada, el laurel y unos cominos molidos, cuando los garbanzos estén casi tiernos. 
Se sala y se deja hervir hasta que todo esté en su punto.

Curiosidades y consejos:
Puedes preparar este plato con garbanzos ya cocidos. Y te recomiendo que, mejor que comprar un frasco que siempre traen algún aditivo, aproveches para hacerlos en casa. Yo, aunque veas que mi receta es para pocas personas, aprovecho y hago una olla entera de garbanzos. Luego los separo, los guardo en tarros de cristal con su caldo de cocción y los congelo para usarlos cuando me venga bien.
Como habrás visto tampoco re-hidrato el tomate seco y es que, para cosas así, me suelo saltar ese paso porque al fin y al cabo lo hará él solo mientras cuece.
El chorizo es totalmente prescindible, así que si no quieres no lo pongas y obtendrás una riquísima receta vegana. ¡De hecho yo casi te diría que me gusta más sin él! ;)
Y, por último, comentarte que esta receta está basada en el "Potaje de garbanzos con cominos" que se puede encontrar en el libro PANTOJA, Isabel: Isabel Pantoja. Recetas con Arte. Toledo: Plaza Janés, 2003, p.70.

Espero que lo disfrutes, que si te gusta lo compartas con tus amigos, y que no dudes en escribirme un comentario si quieres darme tu opinión o hacerme alguna sugerencia.

sábado, 24 de enero de 2015

Hamburguesas de avena, zanahoria y champiñón

Casi se ha pasado el mes de enero, ¡madre mía! 

Me da hasta vergüenza decir feliz año... y también me da mucha pena porque ha sido el segundo cumpleblog y ni siquiera he sido capaz de buscar un hueco para celebrarlo, aunque hubiera sido compartiendo una receta. Si he empezado así de mal supongo que tengo muchas probabilidades de terminar el 2015 mejor. 

De momento voy a ir superando esta época de vacas flacas con unas hamburguesas que no necesitan carne así que... voy al grano. ¡Meli, aquí tienes la receta ahora solamente necesitas animarte a prepararlas! ;)


Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1 vaso de copos de avena
1/2 vaso de agua
1 diente de ajo
1 zanahoria
100g champiñón
1/4 cebolla
pan rallado (opcional)
salsa de soja, comino, perejil y pimienta negra

Preparación:
Se pican el ajo, la zanahoria, el champiñón y la cebolla. Se pone todo en un bol junto a los copos de avena. Se añade un poco de comino en polvo, pimienta molida, perejil muy picadito, un chorrito de salsa de soja
y el medio vaso de agua. 
Se mezcla bien toda la masa y mientras se calienta el aceite en la sartén en la que vamos a freír las hamburguesas las vamos damos forma. 

Curiosidades y consejos: 
Esta receta la saqué de la página vegetarianismo.net (concretamente se encuentra en el siguiente link: http://www.vegetarianismo.net/recetas/hamburguesa-avena.html)  
Hasta ahora sólo he podido prepararlas una vez (mi pareja dice que si le hago hamburguesas que mejor sean de ternera, que son las que le gustan aunque sean menos sanas), y por la textura que adquieren opté por no aplastarlas demasiado con la mano y lo hice cuando ya las tenía en la sartén. En un principio creí que se desmoronarían pero, no, salieron perfectas.
El pan rallado se utiliza para controlar la consistencia de la masa. Yo añadí como un par de cucharadas pero si ves que desde el primer momento han quedado suficientemente consistentes seguro que puedes suprimirlo.
La receta no lleva sal porque la salsa de soja lo compensa.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Arroz caldoso con frutos del mar

Llegué en septiembre con muchos propósitos pero es evidente que igual que aparecí me volví a ir. Lo malo no es que haya estado más de dos meses sin publicar nada por aquí sino que casi ni he encontrado tiempo (y cuando lo he tenido me han faltado las ganas) para meterme en la cocina a "cacharrear". ¿Y lo peor? Que no ha sido lo único que he descuidado.  :(

En fin... que espero que esto haya sido un error de organización, una mala racha, o llámese como se quiera, y hoy que estoy por aquí no me enrollaré más y voy a aprovechar para compartir con vosotros este delicioso arroz caldoso que, dicho sea de paso, además de estar convirtiéndose en una de mis especialidades es un plato antiresfriados creo que muy acertado para la época en la que nos encontramos. ¡Espero que os guste!


Ingredientes (para 6 personas):
6 tacitas (de las de café) de arroz
1 kg de sepia
1 kg de langostinos crudos
1 kg de mejillones
1 vaso de tomate triturado
1 cebolla grande
2 dientes de ajo
1 chorreón de vino blanco
aceite, pimienta negra y azafrán.

Preparación:
Se limpian los mejillones, se hacen al vapor (podéis ver la receta aquí) y se reservan. 
Se limpian los langostinos y con las cabezas y las cáscaras se prepara un fumet. 
Se pica la cebolla, se añade un poco de pimienta negra molida y se pone a sofreír junto con el ajo picado. 
Se trocea la sepia en tiras y se agrega. Se saltea un poco y se incorporan unas hebras de azafrán y el arroz que tostaremos un poco. Se riega todo con un chorreón de vino blanco y se deja evaporar. 
Se pone el vaso de tomate triturado y cuando se haya absorbido se vierte (midiéndolo con la tacita de café del arroz) el fumet junto con el caldo de cocer los mejillones. Si hiciera falta completaríamos con agua hasta alcanzar el doble y un poco más de cantidad de líquido que de arroz. 
Se deja cocer y cuando esté casi en su punto se añaden los langostinos y los mejillones. 
Se aparta del fuego y se deja reposar un par de minutos antes de servirlo. 

Curiosidades y consejos:
La sepia puede sustituirse por unos calamares, anillas o tiras de pota, es cuestión de gustos. Eso sí, que esté todo bien limpio antes de usarse.
El fumet que yo preparo debo confesar que es bastante pobre porque únicamente lo hago con los langostinos pero sale rico. No obstante, si queréis algo con más sustancia podéis preparar uno con restos y espinas de algún otro pescado (como merluza) y alguna verdura. Si no... también podéis añadir caldo preparado o una pastilla de concentrado (yo es que no utilizo ese tipo de productos, prefiero mi fumet pobre).
La cocción de arroz dependerá del tipo que utilicéis, yo uso el intregral y necesita como unos 25 -30 minutos.
Esta receta también puede prepararse con el arroz seco y "blanco" (sustituyendo el azafrán por perejil) acercándonos así más a la versión original que puede localizarse formando parte de un menú antiresfriados publicado en la revista Cocina Fácil, nº 48 (2001), p.61 y del que ya compartí en otra ocasión la Ensalada de aguacate y cangrejo.

martes, 18 de marzo de 2014

Pollo a la Pantoja

Ya estoy aquí, a la carrera y hoy más que nunca... ¿por qué? Porque ha comenzado la cuenta atrás para que en correycocina hagamos nuestro debut en una media maratón. ¡Ay esos nervios! Si queréis ver el entrenamiento que hemos seguido os lo hemos dejado aquí. Han sido dos meses de gran esfuerzo pero creo que han merecido la pena, hemos sufrido pero también disfrutado mucho. Lo peor es que no sé si yo, a cinco días para la carrera, me habré lesionado de la manera más tonta al emprender mi vuelta a casa del trabajo. No quería perder el tren y mientras subía corriendo la escalera de la estación para llegar al andén me ha dado un pinchazo en el glúteo... veremos cómo evoluciona la cosa porque ahora mismo todavía me duele. ¡No puedo romperme después de tanto trabajo bien hecho!

En fin... que mientras me relajo un poco, no me voy a enrollar más con las carreras, vengo a traeros una nueva receta. Tal como veis en el título se trata de una de las versiones de pollo más famosas y por la que casi todo el mundo me pregunta cuando se enteran de que yo soy fan de dicha artista. Sí, sí, lo reconozco, me encanta Isabel Pantoja y no me importa lo que haga con su vida privada mientras en el escenario siga derrochando tanto arte como hasta ahora. Así que, nada, para que todos podáis preparar este rico plato os voy a contar en qué consiste (ya informo también de que ha habido gente que ha comenzado con bromitas y han terminado chupándose los dedos). ;)



Ingredientes (para 2 personas):
6-8 jamoncitos de pollo 
1/2 cebolla 
1 tomate
1 pimiento verde pequeño
1 vaso de agua
1 vaso de cerveza
1 ajo
1 hoja de laurel
Aceite, sal, pimienta, tomillo, romero, cayena

Preparación:
Se salpimenta el pollo y se rehoga en una cazuela con aceite. Cuanto esté dorado se saca y se reserva.
En ese mismo aceite ponemos la cebolla picadita, el ajo, el pimiento y el tomate. Cuando esté pochado se añaden el pollo con la cerveza y se deja unos mintuos. Después añadimos el agua, el tomillo, el romero, el laurel y la cayena. 
Se deja hervir hasta que el pollo esté tierno.

Curiosidades y consejos:
Una vez listo yo muchas veces lo que hago también es sacar la salsa, batirla y colarla para no encontrar tropezones. Quedará mucho más fina y mejor ligada. 
Si no os gusta la comida con cierto regustillo picante omitir la cayena porque quedará igual de rico.
Si en vez de usar un tomate natural echáis unas cucharada de tomate triturado también servirá, no pasa nada.
Y también da igual si usáis una lata de cerveza y la echáis entera porque no os apetezca tomaros el resto. 
Vamos, que en realidad es un plato muy fácil de hacer y muy agradecido. ¡Probarlo porque está de vicio!
La receta original la podéis encontrar en PANTOJA, Isabel: Isabel Pantoja. Recetas con Arte. Toledo: Plaza Janés, 2003, p.104.

martes, 18 de febrero de 2014

Risotto de remolacha

La semana pasada la red se llenó de recetas que ofrecían múltiples propuestas para sorprender a la pareja por San Valentín. Yo no suelo celebrarlo aunque sí es cierto que preparar en casa una romántica y rica comida, o cena, es una de las opciones que más me atraen. Lo que sí que hago es aprovechar las fechas para darme una vuelta y buscar cosas originales con las que sorprender unos días después, en nuestro aniversario, a mi media naranja (a veces limón). Y creo que el plato que hoy os traigo, un rico risotto de remolacha, es de esos que llaman la atención y no dejan indiferente a nadie. ¡Os cuento cómo lo he preparado y dónde lo encontré!


Ingredientes (para 2 personas):
1/2 vaso de arroz integral
1/2 remolacha roja cocida
1 puerro
1 diente de ajo
1 puñado de anacardos crudos
1 cucharada de café de sésamo
1 vaso de agua
1 chorreón de vino blanco
Queso Grana Padano
aceite, sal, pimienta negra, jengibre y cilantro en grano 

Preparación:
Se pela y se pica el puerro bien fino y se pone a dorar en una sartén con un poco de aceite.
Se incorporan los anacardos, el sésamo y la remolacha hecha trocitos. Por último se añaden el arroz, las especias molidas y se sala.
Regamos con un chorreón de vino blanco y cuando éste se haya consumido se incorpora el vaso de agua.
Cuando el arroz esté en su punto, incorporarmos el queso reallado, se mezcla bien, se apaga el fuego y se deja reposar unos minutos. Pasado el tiempo... ya está listo para comer

Curiosidades y consejos:
La receta la encontré publicada por VelSid en Gastronomia&Cía.
Si en vez de agua podéis echar, como se propone en la versión que tomé de referencia, un poco de caldo de pollo o de verduras seguramente quedará mejor.
Si no estáis acostumbrados a las especias tened cuidado con el jenjibre no sea que se os vaya la mano y luego no os guste mucho su sabor. Y lo mismo con el vino blanco... ¡no os paséis o sólo sabrá a eso! 

lunes, 3 de febrero de 2014

Espinacas a la catalana

Después de un fin de semana intenso, en el que siento que he comido más de lo que debía, no encontraba mejor forma de comenzar la semana que con un plato ligero y sano. ¿Las elegidas? ¡Las espinacas! Que, además de ser muy ricas en clorofila y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio, el fósforo, el potasio, el sodio  o el zinc, y de poseer una generosa cantidad de vitaminas  (A, B, C, y E, que las convierten en un excelente antioxidante), de ácido fólico y un bajo aporte calórico, son uno de mis alimentos preferidos. Me gustan prácticamente de cualquier forma y puedo comerlas ya sean crudas, cocidas, en forma de crema, en tortilla, gratinadas con bechamel, dentro de un buen potaje, etc.... Vamos, que tenía múltiples opciones por las que decantarme pero en esta ocasión, como veréis, he optado por hacerlas de forma muy sencilla. ¿Os animáis a probarlas?



Ingredientes (para 2 personas):
500g de espinacas 
1 puñadito de uvas pasas
1 puñadito de piñones
1 diente de ajo 
aceite, sal, pimienta negra

Preparación:
Se limpian las espinacas, se trocean, y se cuecen, durante 10 minutos, en una olla con un poco de agua salada. Cuando estén listas se escurren y se reservan.
Se pica el ajo y se sofríe. Se añaden las espinacas, los piñones y las pasas. Salpimentamos todo, le damos un par de vueltas y listo para servir y comer.  

Curiosidades y consejos:
Si queréis saber más sobre las propiedades nutricionales de las espinacas podéis echar un vistazo a esta página: http://fitonutricion.wordpress.com/articulos/espinacas. Y para este plato podéis usarlas congeladas si no tenéis frescas y también quedará bueno.
Si veis que las pasas están un poco duras podéis ponerlas un rato en remojo con agua templada.
En la receta que yo seguí (la de la revista Cocina Fácil, nº 48 (2001), p.23), traía también filetes de anchoa entre los ingredientes pero preferí no echarlos y así obtuve un estupendo plato que encima es apto para veganos.

martes, 15 de octubre de 2013

Judías blancas con alcachofas

No me echéis de menos que ya estoy aquí de nuevo y esta vez no vengo sola sino acompañada de un estupendo constipado que creo que he cogido gracias a Renfe cercanías de Madrid. De verdad, no lo entiendo ni lo entenderé, ¿no se dan cuenta de que ya no hace tiempo de aire acondicionado y menos por la mañana temprano? No es normal que me ponga tres mangas largas y llegue congelada a mi destino y agradeciendo salir a la calle, no me extraña que al final haya caído mala.
En fin... pues que para cuidarme me he preparado uno de esos platos de cuchara calentitos que tanto entonan el cuerpo y voy a aprovechar para compartir con vosotros la receta. Espero que os guste.
Ingredientes (para 2 personas):
125 g de alubias blancas
200 g de corazones de alcachofas
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
Laurel, perejil, azafrán, aceite y sal
Preparación:
Se pone agua salada a hervir y se cuecen las judías, con una hoja de laurel y un chorro de aceite, hasta que estén casi hechas.
En otra cacerola se sofríen la cebolla y el ajo picado, a los que añadiremos las alcachofas partidas por la mitad y el perejil. Saltearemos un poco y agregaremos las judías con el caldo de la cocción. Pondremos una hebra de azafrán y dejaremos que cueza todo junto hasta que las judías estén tiernas.
Curiosidades y consejos:
Yo utilicé alcachofas de bote pero también podéis utilizar corazones de alcachofas frescas.
En el caso de la judías ocurre lo contrario, si os apetece podéis usarlas de bote o... mejor aún, que es lo que yo hago, cuando vayáis a cocerlas echar más cantidad de la que he puesto y congelar las sobrantes en tarros. De esa forma las tendréis preparadas para otros días y el tiempo de preparación se verá bastante reducido.
La receta original la encontré en la página de Consumer:

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ensalada de lentejas y calabacín

Me encantan las legumbres y me gusta comerlas durante todo el año aunque, desde que me vine a vivir con mi pareja, tengo que aprovechar a estar sola para poder tomarlas en verano porque no son bien recibidas si se salen de los tradicionales platos de cuchara y a mí de esa forma como que no me apetecen mucho cuando aprieta el calor. Prefiero buscar otras alternativas más frescas y esta riquísima ensalada creo que lo es. La preparé por primera vez estas vacaciones, tomando como base la receta que encontré por mis-recetas.org, pero ya estoy deseando encontrar un día en el que pueda repetirla. ¡Probarla porque no os arrepentiréis!

Ingredientes (para 1 persona):
100gr lentejas (que vienen a ser dos puñados o medio vaso, aproximadamente)
1 cebolla pequeña
1 puerro
1 calabacín
1 zanahoria
1 ajo
agua, sal, aceite, perejil, pimienta y mostaza.

Preparación:
Primeramente se ponen las lentejas en una olla, se cubren de agua salada y se cuecen a fuego lento.
Después se trocea la cebolla, el puerro y el calabacín y se saltean en una sartén con aceite junto a la zanahoria rallada y el ajo picado. Salpimentamos y cuando esté casi listo se añade un poco de mostaza, se mezcla y al plato.
Encima del salteado se pondrán las lentejas y se adornará con un poco de perejil.

Curiosidades y consejos:
En realidad si el plato se come nada más prepararlo (a mí me motiva más así que frío) resultará una ensalada templada que puede servir también, además de para el verano, para otras épocas de menos calor.
Podéis preparar algo más que 100g de lentejas (yo hago una olla entera), dejarlas caldositas y congelarlas después en tarros. De esa manera ya las tendréis listas para otras veces y sólo tendréis que sacarlas la noche antes. Otra opción es usar un frasco pequeño de lentejas ya cocidas de las que venden en el súper, eso va a gusto del personal.
Para cocer las lentejas no hace falta que las echéis antes en remojo, por lo menos yo últimamente no lo hago y me quedan casi mejor que antes que salían desechas.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Mejillones "a la suegra"

Aún sigo recordando mis días por Galicia y lo bien que se comía por allí. Debo reconocer que con frecuencia me da nostalgia, lo pasé tan bien esa semana... y supongo que si hoy, a pesar de que hace poco os conté cómo preparaba mejillones al vapor, os traigo otra sencilla y rica forma de comerlos no os resultará extraño. Esta versión es la que más le gusta a mi chico porque así es como los hace su madre (de ahí el título de esta entrada). ¡Os cuento!
Ingredientes:
1kg de mejillones
agua
vino blanco
pimienta blanca
laurel
ajo
100g aprox. tomate frito
1 cebolla

Preparación:
Por un lado limpiamos los mejillones y los echamos en una cacerola con un chorrito de agua, un pelín de vino blanco, unas bolitas de pimienta, una hoja de laurel y un ajo. Se tapa y se pone a fuego bajo durante unos 5-10 minutos hasta que veamos que se han abierto.
Por otro picamos una cebolla, la sofreímos y añadimos el tomate frito y un poco del caldo de cocer los mejillones. Dejamos que reduzca un rato y una vez que tenemos todo listo se quita una de las dos conchas de los mejillones, se les pone un poco de la salsa y se van colocando en un plato. Cuando terminemos de ponerlos estarán ¡LISTOS PARA COMER!

Curiosidades y consejos:
Si algún mejillón no se abre al cocinarlo desecharlo.
Podéis usar tomate frito casero (aunque en esta ocasión no fue mi caso) porque quedarán mucho mejor, si no sabéis cómo hacerlo en el blog Ca Geles encontraréis una receta estupenda.
Este plato se puede comer tanto recién hecho como frío al día siguiente, de cualquiera de las dos maneras estará rico.

miércoles, 12 de junio de 2013

Mejillones al vapor

¡Madre mía! Ya es miércoles y todavía no he publicado a pesar de que mi propósito era hacer una entrada semanal... menos mal que esta vez, a pesar de que Junio se me ha presentado casi igual de ajetreado que el mes pasado, no quiero desaparecer. Así que, nada, no me enrollo y voy al grano. Hoy, con vuestro permiso, tiraré de archivo para rescatar un plato que ya publiqué como una nota en mi facebook antes de empezar esta andadura bloguera y, como veréis, además de ser ligero es muy sencillo de preparar. Se trata de los típicos mejillones al vapor y, seguramente, lo que menos os guste (sin tener en cuenta la foto que acompaña este post), será limpiar los bivalvos, jejeje.



Ingredientes:
1kg de mejillones
agua
vino blanco
pimienta blanca
laurel
ajo
limón

Preparación:
Limpiamos los mejillones y los echamos en una cacerola con un chorrito de agua, un pelín de vino blanco (si es medio decente mejor porque así luego podéis usarlo para acompañar el plato), unas bolitas de pimienta blanca, una hoja de laurel y un ajo. Se tapa y se pone a fuego bajo durante unos 5-10 minutos hasta que veamos que se han abierto.Una vez que están listos se quita una de las dos conchas y se van colocando en un plato. Los regamos con un poquito del caldo que tenemos (el resto puede congelarse para preparar alguna otra cosa), exprimimos por encima un poco de limón y... ¡LISTOS PARA COMER!

Curiosidades y consejos:
Si algún mejillón sigue cerrado una vez cocinado no lo intentéis abrir, tirarlo directamente que por algo se habrá quedado así.
El ajo puede sustituirse por ajo granulado o en polvo que se echará cuando los mejillones estén en el plato.
En vez de limón se puede usar aderezo aunque es posible que no quede tan rico, esos productos siempre tienen un sabor un tanto artificial.

martes, 19 de febrero de 2013

Arroz con coliflor y curry

Sé que ayer escribí, que mi idea es publicar semanalmente y que prometí traer una entrada de temática musical sobre una joven compositora cuyo nombre todavía es una sorpresa pero... mientras trabajo en ella quería compartir con vosotros esta receta con la que me gustaría participar en el III Concurso de Recetas Saludables de la web Mis Recetas Anticáncer.



Una de las condiciones que debía cumplir era que el plato resultante fuera vegano, sin harinas refinadas, azúcares o margarinas y creo que en este caso se cumplen. Es sencillo de preparar y está buenísimo. Lo recomiendo hasta incluso para aquellos a los que pueda no gustaros demasiado la coliflor ya que el sabor del curry prácticamente lo camufla.



Ingredientes (para 2 personas):
3 puñados de arroz (el mío era un mezcla de largo, rojo y salvaje)
1/2 coliflor pequeña
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
aceite de oliva
sal y curry

Preparación:
Por un lado se pone a hervir una cacerola con agua y se cuece en ella el arroz hasta que veamos que está a nuestro gusto.
Por otro se separa la coliflor en ramilletes, se lava y se cuece también en otra olla con agua hirviendo durante 15 minutos aproximadamente. Cuando la tengamos, se escurrirá y guardará un poco del agua de la cocción.
Para terminar, bien en una sartén o en cualquiera de las cacerolas utilizadas siempre que luego vaya a caber todo, se doran con aceite la cebolla picada y el ajo. Después se incorporan la coliflor y el arroz, se añade el curry y un poco del caldo reservado. Se mueve bien y se deja al fuego unos minutos más para que tome sabor.

Curiosidades y consejos:
Esta receta seguro que también debe quedar muy rica si la dejamos más caldosita y le añadimos unos garbanzos cocidos y champiñón. Yo no los he puesto porque he querido seguir de la manera más fiel posible la versión que encontré en la revista Cocina Fácil, nº 48 (2001), p.58, pero sí que os animo a probarlo.
Por cierto, como dato curioso, allí indican que el plato tiene unas 325 calorías por persona.

¡Buen provecho y hasta el fin de semana!