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lunes, 3 de febrero de 2014

Espinacas a la catalana

Después de un fin de semana intenso, en el que siento que he comido más de lo que debía, no encontraba mejor forma de comenzar la semana que con un plato ligero y sano. ¿Las elegidas? ¡Las espinacas! Que, además de ser muy ricas en clorofila y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio, el fósforo, el potasio, el sodio  o el zinc, y de poseer una generosa cantidad de vitaminas  (A, B, C, y E, que las convierten en un excelente antioxidante), de ácido fólico y un bajo aporte calórico, son uno de mis alimentos preferidos. Me gustan prácticamente de cualquier forma y puedo comerlas ya sean crudas, cocidas, en forma de crema, en tortilla, gratinadas con bechamel, dentro de un buen potaje, etc.... Vamos, que tenía múltiples opciones por las que decantarme pero en esta ocasión, como veréis, he optado por hacerlas de forma muy sencilla. ¿Os animáis a probarlas?



Ingredientes (para 2 personas):
500g de espinacas 
1 puñadito de uvas pasas
1 puñadito de piñones
1 diente de ajo 
aceite, sal, pimienta negra

Preparación:
Se limpian las espinacas, se trocean, y se cuecen, durante 10 minutos, en una olla con un poco de agua salada. Cuando estén listas se escurren y se reservan.
Se pica el ajo y se sofríe. Se añaden las espinacas, los piñones y las pasas. Salpimentamos todo, le damos un par de vueltas y listo para servir y comer.  

Curiosidades y consejos:
Si queréis saber más sobre las propiedades nutricionales de las espinacas podéis echar un vistazo a esta página: http://fitonutricion.wordpress.com/articulos/espinacas. Y para este plato podéis usarlas congeladas si no tenéis frescas y también quedará bueno.
Si veis que las pasas están un poco duras podéis ponerlas un rato en remojo con agua templada.
En la receta que yo seguí (la de la revista Cocina Fácil, nº 48 (2001), p.23), traía también filetes de anchoa entre los ingredientes pero preferí no echarlos y así obtuve un estupendo plato que encima es apto para veganos.

domingo, 5 de enero de 2014

Roscón de Reyes

El año pasado no pudo ser y la primera receta que compartí con vosotros fue un flan de turrón, pero en esta ocasión no podía resistirme y he buscado un hueco para poder contaros cómo he preparado lo más típico en estos días: el roscón de reyes.




Es la primera vez que lo preparaba y no sabía cómo me iba a salir porque, fiel a mi costumbre, he utilizado un popurrí de recetas. Lo mejor es que he tenido suerte y al final lo peor ha sido la foto (para no variar) ya que ha salido riquísimo y, sobre todo, tierno, tanto que al sacarlo de la bandeja del horno se me ha partido un poco... La verdad es que estoy muy contenta porque sé que este año voy a comer un roscón los más libre posible de aditivos y porque ya ha pasado una de las pruebas de fuego (la valoración de la familia) con buena nota. ¡Os cuento mi versión, que no es sino una vuelta de tuerca al bizcocho del yogurt, por si queréis animaros a hacerlo!

Ingredientes:
800 g de harina de fuera 
25 g de levadura fresca
3 huevos
1 yogur natural 
100 g de mantequilla
150 g de azúcar
1 naranja
1 limón
almendra laminada
piñones
125 ml de agua
sal
1 sorpresa (dice mi padre que una muy buena sería un billete de 500€)

Preparación:
Se pone a calentar el agua y cuando esté tibia se disuelven 50ml de ésta con la levadura, se añade medio yogur y se deja reposar hasta que doble el volumen.
Del resto añadimos 25ml sobre 50g de azúcar que reservaremos para adornar al final el roscón y los otros 50ml los dejaremos hirviendo con la mitad de la cáscara de la naranja. 
Se mezclan la harina, dos de los huevos y la clara del tercero (reservando también la yema de este último para luego barnizar el roscón), el azúcar que ha sobrado, la pizca de sal, el resto del yogur, la ralladura de la cáscara del limón y la que nos ha quedado de la naranja.
Se bate la pulpa de la naranja, se pasa por el colador y se añade al agua con la cáscara de naranja. Se mezcla bien y se añade a la masa anterior. 
Por último incorporarmos también la mantequilla poco a poco y la mezcla de la levadura. Se trabaja hasta que se despegue de las manos. 
Se coloca la masa en un recipiente y se deja en un lugar templado hasta que aumente al doble su tamaño.
Se vuelve a amasar y dejamos nuevamente a reposar. Después se forma el roscón, escondemos la sorpresa, se pinta con la yema del huevo, se adorna con el azúcar humedecido que teníamos guardado, con las almendras laminadas y piñones. 
Finalmente  se mete al horno a 180º durante 30 minutos aproximadamente.

Curiosidades y consejos:
Si no tenéis calefacción y no sabéis en qué lugar templado poner la masa para que suba... yo opté por meterlo al horno a 30º simulando un ambiente algo más veraniego y parece que funcionó.


Si os gustan las frutas escarchadas podéis adornarlo con ellas, al igual que si lo preferís relleno de algo. En ese caso podéis abrirlo por la mitad y ponerle nata montada, crema pastelera, chocolate... o lo que os apetezca. A mí la verdad es que las frutas no me van nada, siempre las quito, y lo prefiero simplón para mojar con él en la leche o en un chocolate a media tarde. 

Así que, nada, ya tenéis una forma más de hacer roscones. Animaros que no es complicado y disfrutad de esta tarde de cabalgata. ¡Qué los reyes os traigan muchas cosas porque seguro que habéis sido buenos!

domingo, 3 de febrero de 2013

Fetuccini de zanahoria

La verdad es que no sé si se podrá encontrar esta receta por algún sitio o no pero el caso es que, inspirada en la que vi en La Cocina Alternativa e improvisando un poco, este plato fue lo que me preparé para comer el viernes pasado cuando llegué del trabajo a casa. Se hace rápido, es fácil, sano y estaba, como diría Arguiñano, rico rico.


Ingredientes (para 1 persona):
3 zanahorias no muy grandes.
1 cebolla pequeña
8-10 nueces 
1 puñado de piñones
limón
aceite
albahaca
sal

Preparación:
Se lavan bien las zanahorias, se pelan y luego se van sacando finas láminas imitando la forma de los clásicos fetuccini de pasta. Cuando las tengamos las rociamos con un chorro de limón.
Se pica una cebolla en juliana y se pone a pochar a fuego bajo en una sartén con un poco de aceite y un poco de sal.
Pelamos las nueces y las hacemos trocitos. Mis piñones estaban pelados pero si los vuestros no sobra decir que también deberíais quitarlos la cáscara. ;)
Cuando la cebolla esté dorada se añadirán los fetuccinis de zanahoria, las nueces y los piñones, se saltearán un poco, se espolvorearán con albahaca y listos para comer.

Curiosidades y consejos:
Yo utilicé el pelador para hacer los fetuccini pero si tienes en casa un espiralizador te resultará más fácil hacerlos y seguro que quedan con mejor aspecto.
Si prefieres preparar el plato con los productos en su estado natural (sin pasar por el fuego) seguro que puedes hacerlo pero ten en cuenta que el sabor de la cebolla cruda es mucho más fuerte.
Por último si tienes albahaca fresca (no era mi caso) no lo dudes y haz uso de ella.