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viernes, 24 de abril de 2020

Caminar hacia Pentecostés dando testimonio de una experiencia de fe rociera

Llevo tiempo sin escribir pero hoy, aprovechando que me apetecía venir a dar un poco de vida a este rincón, que tenía un buen motivo para ello y que era viernes (el día en el que tantas veces nos hemos encontrado por aquí) he querido sentarme a compartir contigo la ampliación del testimonio de una experiencia de fe intensa que viví de la mano de la Virgen.

¿Te acuerdas de la invitación que te hice a venir a visitar a la Reina de las Marismas junto a la diócesis de Getafe? Pues, gracias a Dios, al final pudimos realizarla. No habría sido así de haber tenido lugar una semana más tarde, porque fue cuando se inició lo que se ha convertido en esta enorme y terrible crisis causada por el coronavirus. Tuve el privilegio de poder colaborar en algunas tareas organizativas y de encabezar el grupo del Arciprestazgo de Aranjuez; vi hecho realidad el sueño de estar ante la Madre de Cristo y de la Iglesia con la gente de mi ciudad (aunque faltaron muchas personas que me hubiera gustado que me acompañaran); descubrí en primera persona cómo para Dios no hay nada imposible; y viví todo como un enorme regalo que me hacía la mismísima Virgen. 

Al regresar, por si no había tenido suficiente, me solicitaron un breve testimonio y escribí esto que se ve en la imagen:

Fuente: Publicación mensual de la Diócesis de Getafe "Padre de Todos". Número 279 marzo 2020

Pero como me parecía poco he querido aprovechar este tiempo de confinamiento, y que estamos en la recta final hacia un nuevo Pentecostés (fecha en la que cada año se celebra la romería de El Rocío), para compartir por aquí algunas impresiones más y hacer de esta manera un pequeño y simbólico camino para enriquecer con él la unión que siento con mi Madre del Cielo.

Para empezar quiero contarte que, desde el primer momento, intuía que acompañar a la diócesis de Getafe, para encomendar a la Virgen del Rocío la aplicación del nuevo Plan de Evangelización, escondía algo especial detrás. Sospechaba que nada de aquello estaba siendo fruto de la casualidad y con el pasar de los días parece que así lo voy confirmando. Ya en el autobús comenté que tanta cosa buena me asustaba un poco pero nunca imaginé que lo que encontraría sería esta dura prueba que tanto me está haciendo pensar (y creo que crecer). No sé cómo acabará esta historia. Sí tengo claro que para ver los frutos de esta peregrinación debo esperar, como no podía ser de otra manera. 

Yo no soy rociera por tradición y tardé 20 años en poder acudir a mi primera romería. Mis vivencias presenciales en las grandes celebraciones han sido muy pocas pero, en cambio, las espirituales (forzadas por la distancia física) no han dejado de crecer cada día, especialmente después de reencontrarme con la Iglesia. Quizá sí podría decir que soy rociera por devoción, aunque el ambiente en el que he crecido tampoco ha sido especialmente religioso. En cualquier caso... ¿qué más da? Lo que importa es que soy rociera y ya está. Y lo soy porque de la mano de la Hermandad de Torrejón de Ardoz tuve el Rocío más especial que jamás podía haber imaginado. La Virgen quiso que, de mano de sus hermanos, me enamorara aun más de esa imagen y todo el misterio que encierra y Jesús, que no niega nada de lo que su Madre le pide, me ha regalado lo más grande que tengo: a Ella. Ojalá pueda seguir cantando por mucho tiempo el estribillo de una sevillana que, desde mi adolescencia, tengo colgada en la habitación:

Gracias Dios mío 
por darme lo que he soñao,
que de herencia no he vivío,
tenerte siempre en mis labios 
¡Virgen Santa del Rocío!

Si hoy me preguntaran, como se planteaba en una de las catequesis del viaje, que si María tiene importancia en mi vida. La respuesta es un sí rotundo. No me canso de decir que es mi motor y guía. Confieso que, más allá del interés en conocerla y amarla, a veces me arde el corazón con fuertes deseos de querer parecerme un poco a Ella y me da pena ver la facilidad con la que choco contra mi enorme pobreza e ignorancia, confirmando así que nunca seré capaz de hacerlo por mis propios medios. Y, oye, que bendición es eso de no poder porque así estoy obligada a seguir teniéndola como modelo.

Creo que sí que estaría dispuesta a entregar mi vida por defender quién es María, siempre y cuando se me permita hacerlo desde el carisma rociero que es el que a mí me llena y el que yo quiero transmitir. Y en esa dirección han ido dirigidos mis pasos en los últimos años con el fin de intentar alcanzar varios objetivos. Cuando se nos permita regresar al templo iremos viendo qué sale de todo esto. 

Tan grande es el cariño que guardo a la imagen de la Blanca Paloma... tanto el alivio, el consuelo y la paz que me da contemplarla... que he llegado a cuestionarme si lo mío, algunas veces, no estará rozando la idolatría. De hecho le comentaba, unos días antes de la peregrinación, a una hermana Concepcionista Franciscana de Aranjuez que yo sé que lo que veo es una talla de madera pero que allí, hasta ahora, siempre he sentido que me estaba encontrando con la propia Virgen. Y ella, con enorme cariño, me explicaba que no debía angustiarme con esos pensamientos. Me decía que diera muchas gracias al Señor por el amor tan grande que ha puesto en mi corazón, que seguro que se alegraba mucho de ver todo lo que quiero a su Madre, y que no sufriera porque esa imagen está bendecida y, por tanto, es objeto para el encuentro de Dios con el hombre y el medio que yo utilizo para venerar a la Virgen. Y con esa catequesis quién no marchaba hasta Ella con una inyección de motivación extra.



Siento que fue muy poco el tiempo que tuve en Almonte para estar con su Patrona pero el suficiente para, con la perspectiva que se ve en la imagen (esta vez no hubo nadie que por detrás me robara una foto para sacarme agarraita a la reja almonteña), saludarle, darle las gracias, mirarle a la cara, sentir cómo me decía "¡Qué feliz estoy, hija!" y poder responder "Yo también, Madre". Le conté que quería regresar este año a la romería pero que tenía dudas (ahora ya no me queda ninguna porque, como era de esperar, se ha visto suspendida. Espero que al menos en su pueblo puedan disfrutarla, pronto, otra vez con el templo abierto) y tras despedirme fui al encuentro con su Hijo en la Eucaristía. ¿Qué más podía pedir? Si por un momento lo tuve todo y de allí me traje la fuerza que me ha sostienido hasta el momento en medio de este desierto.

La vigilia celebrada en la basílica de la Macarena, así como la misa en la catedral de Sevilla, no fueron para mí sino dos ocasiones más en las que poder dar gracias a Dios por todo lo vivido porque cada día me regala más a través de esta bella devoción, hasta el punto de que la expresión "todo es Gracia", que tantas veces he oído, yo la estoy convirtiendo, no sé si acertada o equivocadamente, en "todo es Rocío".

Madre bendita, cuídanos, protégenos y no ceses de mostrarnos a Jesús en la adversidad. Intercede para que el Pastor Divino no deje de iluminarnos con los dones de su Espíritu y nos lleve hacia esos tiempos tranquilos que ya vamos necesitando. Blanca Paloma, no dejes de cubrirnos con tus alas. Dulcísima María, llévanos bajo tu manto. Mujer vestida de sol y cubierta de estrellas ampáranos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Peregrinación Diocesana al Rocío. ¡Vente con la Diócesis de Getafe!

En la última publicación te invitaba a visitar Aranjuez para disfrutar de un fantástico paisaje otoñal, de unas buenas tapas y un bonito concierto. Después me despedía diciendo que tenía que buscar razones para volver por aquí porque no me encontraba muy motivada.

La semana pasada estuve escribiendo para el blog de mi parroquia (si te apetece puedes ver el texto aquí, en él te proponía salir a la calle a dar a conocer a Jesús) y mira tú por dónde que premeditando cerrar este espacio, porque siento que no saco ningún beneficio y me roba mucho tiempo, al final cambié de opinión.

Sigo sin saber qué haré con este espacio, lo tengo puesto en oración, pero no podía irme sin animarte antes a que te apuntes a esta peregrinación. ¡Vente a ver a la Reina de las Marismas con la diócesis de Getafe!

Fuente: https://www.diocesisgetafe.es/index.php/noticias/convocatorias/265-convocatorias-2019/5403-el-8-de-septiembre-se-abre-el-plazo-de-inscripcion-para-la-peregrinacion-diocesana-al-rociog

Quien me ha tratado un poco sabe la predilección que tengo por Andalucía. Sevilla, que será donde nos alojaremos, fue el primer sitio que conocí de aquella maravillosa tierra pero cuando me encontré con la Virgen del Rocío, gracias a Isabel Pantoja (y sin que ella tenga ni idea), su aldea y los alrededores se han ido convirtiendo para mí en el paraíso, en ese Tabor particular al que, siempre que puedo, me gusta ir a recargar las pilas para luego afrontar mejor los afanes de cada día.

Desde que la Blanca Paloma hizo su nido en mi corazón ha pasado ya más de media vida y sin embargo mi amor por Ella sigue en aumento, quizá gracias a las adversidades y baches que he encontrado por el camino y me han hecho abrazarla con más fuerza. Llegó a mí estando totalmente alejada de la iglesia y me llevó a festejar con Ella Pentecostés justo el año en el que comencé mi conversión. No creo que aquello fuera una casualidad. Si quieres leer la crónica de esa romería la publiqué por aquí: http://cosasdemago.blogspot.com/2016/05/romeria-del-rocio-2016-mi-primer-camino.html.

Después de esa experiencia las cosas han ido cogiendo un rumbo muy extraño, todo se me ha puesto patas y cuesta arriba pero el Señor, que es Sabio, no solamente me ha seguido enseñando a sentirme cerca de mi Madre Celestial de manera espitirual sino que me va regalando encuentros con esa imagen a la que tanto venero para que coja fuerzas y no termine de caer en el desánimo.


¿Y cuándo será el siguiente? No sé si podré ir antes (si por mí fuera estaría allí todos los días) pero es posible que la siguiente cita sea en la peregrinación que te recomiendo que no te pierdas.

Muchos me han preguntado que si yo iba a acudir y siempre he respondido que me siento en la obligación moral de hacerlo, luego Dios ya dispondrá y veré si ese era también su deseo. Y, es más, creo que todos los que en Aranjuez nos hacemos denominar rocieros, si es que de verdad lo somos, deberíamos hacer lo posible por tener presencia, acompañar a nuestro obispo y demostrar a nuestro arciprestazgo que no solamente nos gusta la fiesta sino que también somos personas de fe, comprometidas, y que la devoción por la Virgen del Rocío es el camino que usamos nosotros para llegar a Cristo.

Tampoco debería faltar nadie que sienta predilección mariana, que tenga devoción a María en cualquiera de sus advocaciones, y menos aún aquellos que siempre tienen la mirada puesta en Jesús, porque ellos precisamente se están perdiendo todo lo bueno que es capaz de dar al hombre su Bendita Madre. Ella para mí es el ideal de santidad, la causa de mi alegría, el templo del Espíritu Santo (que veo reflejado en la Virgen del Rocío de manera muy especial), la puerta del Cielo, la salud de los enfermos, el refugio de los pecadores, el consuelo de los afligidos... y podría seguir porque para mí es el motor que guía mi vida y a la que no ceso de pedirle que vuelva hacia mí su mirada misericordiosa porque junto a Ella mi destierro es más llevadero.

En definitiva, que si te quieres sumar al grupo que iremos desde Aranjuez acércate a hablar con cualquiera de los sacerdotes de la ciudad porque podrás inscribirte en sus parroquias. El precio de la peregrinación es de 200 euros e incluye el autobús, el alojamiento de ambas noches, las visitas a los lugares emblemáticos, la manutención completa del sábado, el desayuno y el almuerzo del domingo, el libro del peregrino y demás gastos de organización. 

Si tienes alguna duda o quieres más información déjame un comentario que a lo mejor puedo ayudarte y, sobre todo,... ¡No dejes pasar esta oportunidad, a mí me parece que va a ser una peregrinación muy especial! (No sé si porque tengo la esperanza de poder visitar la basílica de la Macarena a la que he intentado ver, sin éxito, por lo menos en 3 ocasiones).

Y, bueno, si al final no pudieras venir... no te pierdas al menos las actividades de preparación previas  a la peregrinación que queremos organizar. Deja, si los tienes, tus prejuicios a un lado y descubre la belleza que esconde la devoción rociera.

Ojalá que algún día, como dijo San Juan Pablo II en su visita a la aldea en Junio de 1993, "¡Qué todo el mundo sea rociero!"

viernes, 20 de mayo de 2016

Romería del Rocío 2016, mi primer camino

No sé si el viernes pasado te quedaste esperando mi publicación, si fue así quiero pedirte disculpas. También es posible que estés echando en falta alguna receta dulce pues desde febrero, mes en el que compartí mi bizcocho marmolado, no he vuelto con nada más de ese tipo. Te prometo que pronto llegará el postre pero hoy, si no te importa, deja que me quede hablándote de una experiencia que ha marcado un antes y un después en mi devoción a la Virgen del Rocío: mi primer camino. 

Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte
(http://www.hermandadmatrizrocio.org/source/2016/IMG_2904.JPG)
Si para algo me ha servido todo lo vivido es para darme cuenta de que el Señor, además de muy generoso, es caprichoso. Y cuando deseamos algo lo mejor es permanecer pacientes sin perder la esperanza porque Él, de alguna manera, nos gratificará. A veces es posible que queramos demasiado y, quizá, no todo llegue. Por eso lo mejor es disfrutar de lo que tengamos en el momento sin obsesionarnos por lo demás.

Desde que llegó a mi vida la Blanca Paloma, hace ya 20 años, todas las primaveras he deseado ir a celebrar con Ella su fiesta grande. Al principio me entristecía no poder estar allí y envidiaba a todos aquellos que la tenían cerca. Con el paso del tiempo, y tras mi primera visita a la aldea en 2001, descubrí que también me hacía sentir llena de Rocío acercarme hasta su ermita, en una fecha cualquiera, y rezarle con una tranquilidad complicada de encontrar en los días de romería. Cada mayo (y cada día), aún estando lejos físicamente, empecé a sentir a la Madre, causa de nuestra alegría, próxima a mi. ¿Por qué? Porque lo que importa es que la llevo en el corazón. Y me sentía feliz viendo sus actos por la televisión y diciéndole: "¡Qué guapa estás! ¡No dejes que se apague mi amor por ti! ¡Tú, Reina de las Marismas, eres para mí la más bonita! Aunque en esta ocasión no ha podido ser... ¡ojalá algún día pueda estar allí contigo!". 

Foto realizada por Marian Montero
Este año, que he empezado a resucitar y estar más cerca de la iglesia, mantenía la ilusión de poder estar por tierras onubenses pero, curiosamente, a la vez me comenzaba a dar un poco igual. Desde hace unos meses siento que no por estar lejos físicamente de la Virgen del Rocío la quiero menos, ni Ella a mí, y que lo que debe preocuparme es que mis actos reflejen ese amor que digo que siento. De esta manera estaremos siempre cerca y juntas iremos hacia su hijo. ¡Ese sí que es el verdadero camino! Un trayecto lleno de momentos dulces y adversidades que, con fuerza y ánimo, debemos superar aunque a veces nos resulte difícil. Sin embargo, también es verdad, que ha resultado todo un privilegio poder estar allí celebrando la llegada del Espíritu Santo.

A falta de una semana para Pentecostés, el día de la Ascensión del Señor, anunciaba por mi facebook la cercanía de la romería con estas palabras:

¡Qué poquito falta Señora para que tus caminos 
vuelvan a llenarse un año más de numerosos peregrinos!
¡Qué afortunados aquellos que dentro de una semana puedan estar por tu aldea! 
Y seremos dichosos también los que cada día, 
aunque nos encontremos lejos geográficamente, 
podemos ir a tu encuentro de manera espiritual.
Cogida de tu mano voy, dame fuerza y ayúdame a levantar, y seguir, cada vez que caiga.
Madre misericordiosa y Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.

Es evidente, nada me hacía imaginar que, después de una conversación el lunes por la tarde con mi profesor de guitarra flamenca, una llamada por la noche a otra buena amiga y la gran generosidad de la Hermandad de Torrejón de Ardoz (que me acogió a falta de un día para emprender el camino y a quien estaré eternamente agradecida), me harían cambiar de mensaje:

Porque Dios existe, porque los sueños a veces se cumplen, 
porque quien la sigue la consigue, porque el destino es caprichoso, o por lo que tú creas... 
el caso es que a veces, sin saber muy bien cómo, 
llegan a nuestra vida cosas con las que ya no contábamos.
Y esta claro, Señora, si tú me dices ven yo intento dejarlo todo.
Deseando peregrinar hacia tu ermita.  


Y eso hice. Ni la lluvia, ni la menstruación (que es una de las cosas que más teme una enferma de endometriosis que sufre y acepta lo que tiene encima), ni la alergia que me acompaña en estas fechas me frenaron. Allí estuve, disfruté, reí, lloré de alegría, fui feliz, confirmé que la gente es buena y generosa por naturaleza... y tener que mojarme, andar un poco más de lo previsto, quedarme sin hacer noche en el camino, o no poder ver guardarse a la Virgen son nimiedades que lo que me animan es a tener que volver. 

En estos días he descubierto que:
  • La romería del Rocío es fiesta pero mucho más sentimiento y devoción. 
  • Para algunos parece un escaparate y una ocasión de disfrutar del postureo pero, vivido en hermandad, se puede sentir con facilidad la alegría y la fe sencilla que existe en la mayoría de los rocieros. 
  • Aunque pueda parecer un evento descontrolado allí no hay lugar para la improvisación. 
  • El tumulto que rodea a la Virgen en la procesión es mucho menor de lo imaginado y consecuencia del acto de protección que los almonteños ofrecen a su patrona. 
  • Con cariño, respeto, educación y un poco de apreturas (eso también) el Rocío puede ser una experiencia inolvidable. Deseando repetir si el "Jefe" celestial, y su adorada Madre, quieren que así sea.

No hay palabras para expresar las emociones que recorrieron mi cuerpo en cada paso que di, en cada acto en el que participé, en cada momento junto a la carreta, en cada conversación mantenida con otros hermanos, en cada segundo compartido, en cada gesto percibido. Creo que nunca podré compensar la alegría reportada ni el amor regalado que allí he sentido. Y por todo ello doy gracias.
  • ¡Gracias a Dios por todo lo que para mí tenía planeado!
  • ¡Gracias a mis padres por haberme ayudado a mantener mi fe rociera aunque, en apariencia, no sea compartida!
  • ¡Gracias a mi marido por no sentirse abandonado estos días y haberme animado a vivir la experiencia!
  • ¡Gracias a Juan Camacho por impulsarme a hablar con Marian Montero y a ésta por mediar ante la Hermandad de Torrejón! ¡No solamente sois buenos guitarristas sino que también habéis demostrado ser bellas personas!
  • ¡Gracias al padre Ángel por sus sabias palabras y a todos los hermanos que me acogistéis! ¡Qué vuestros corazones no pierdan nunca la caridad y la generosidad demostrada! María, compañera de Faja Suite, ¿qué te voy a decir? Que siempre me unirá a ti un bonito recuerdo material lleno de volantes. ¡Ole tú! Y mil gracias por haberme permitido no solamente estrenar uno de tus trajes sino por ponerlo a mi disposición y dejar que me lo trajera a casa.
Rocier@, y ahora que todo ha terminado y tenemos un año de espera... ¿qué vas a hacer? ¿Me cuentas tus impresiones? Me gustaría conocerlas. ¿Me acompañas a gritar?

 ¡Viva la Virgen del Rocío!