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viernes, 12 de junio de 2020

Judías rojas con verduras

El sábado pasado compartí en algunos sitios un gif con unas judías que estaba preparando y comentaba que igual me animaba a publicar la receta para dar un poco de movimiento a este espacio. Así que, por si acaso la estabas esperando, aquí estoy. ¡Vamos a celebrar que durante el confinamiento he empezado a cocinar de nuevo (muy poco pero comparado con nada ya es mucho)!

¿Significa eso que volveré a estar por aquí con más frecuencia? Pues en principio no. Desde que empecé a escribir en este blog siempre he querido publicar un día a la semana pero como ya son muchas intermitencias prefiero no hablar de un posible retorno, dejo de enrollame ya y te dejo la receta. Dios sabrá cuándo regresaré (si es que lo hago porque ya sabemos que en un abrir y cerrar de ojos te puede cambiar la vida entera).

¡Qué disfrutes de este plato tanto como yo al hacerlo y al degustarlo!


Ingredientes (para 3 personas):
300 g de alubias rojas
1 zanahoria
1/2 cebolla
1/2 puerro
1/2 pimiento california verde
1/2 pimiento california rojo
1 calabacín pequeño
sal, aceite, laurel, ajo, tomate triturado, pimentón dulce, cilantro, cúrcuma y pimienta
Preparación:
Se pone agua salada a hervir y se cuecen las judías, con una hoja de laurel y un chorro de aceite.
En otra cacerola se sofríen la zanahoria, la cebolla, el puerro, los pimientos y el ajo picado. Cuando la cebolla esté transpartente añadimos el tomate triturado, el pimentón, la cúrcuma y la pimienta. Mezclamos bien y añadimos las judías con el caldo de la cocción. Cuando rompan a hervir esperamos unos 10-15 minutos y añadimos el calabacín (cortado en daditos "macédoine") y el cilantro. Una vez que esté a nuestro gusto lo apagamos y dejamos reposar.

Curiosidades y consejos:
Como ya te comentaba en la receta de las judías blancas con alcachofas, que publiqué haca ya unos cuantos años, puedes usar judías de bote o (y esta es mi opción) cocer muchas a la vez el día que las hagas y congelar las sobrantes en tarros. De esa forma las tendréis preparadas para otros días y el tiempo de preparación se verá bastante reducido.
Recuerda que antes de hacerlas necesitas poner las judías en remojo con agua la noche antes.
La receta en la que me basé llevaba muchas más cosas y también debe estar muy rica así que te dejo el enlace, por si también quieres echar un vistazo: https://burbujanatural.com/alubias-rojas-verduras-especias/

viernes, 29 de septiembre de 2017

Pimientos del piquillo rellenos de quinoa y chutney de mango

¡Feliz viernes! Ya estoy aquí. Disculpa mi ausencia la semana pasada, cambié el ordenador por una agradable excursión, con la Parroquia de San Pascual, a la exposición de las Edades del Hombre en Cuéllar. Y en un principio me daba pena irme y saber que seguramente no tendría tiempo para publicar; pero, sin embargo, se me fue rápido ese sabor agridulce porque la visita estuvo genial. ¡Te animo a que organices una escapada y, si vas antes del 12 de noviembre, te acerques a visitar Reconciliare y el pueblo!

Ay... la reconciliación y el perdón... creo que este septiembre ha sido el tema del que más me han hablado y sobre el que más he reflexionado (y sigo pensando en ello). Escribía sobre este asunto para otro blog (puedes ver aquí la entrada) y para octubre creo que voy a retomarlo abordándolo desde otra perspectiva. Mientras, hoy, me voy a quedar por aquí compartiendo alguna nueva receta. 

¿Qué? ¿Te empezaba a oler esto a nueva entrada "mística" (como la publicación de principios de mes),  y estabas pensando ya dejar la lectura? ¡Tú verás! Aquí hoy a lo que más olerá será a especias y si no sigues ¡te vas a perder estos ricos pimientos del piquillo rellenos! (Se ve que todavía mantengo vivo el recuerdo de mi camino de Santiago por tierras navarras y sigo buscando productos de la tierra).


Ingredientes (Para 2 personas):
8 Pimientos del piquillo
1/2 vaso de quinoa
1 cebolla
1 mango
sal, vino blanco, vinagre balsámico, azúcar moreno, jengibre, pimienta, canela, cardamomo y clavo, coco rallado *.

Preparación:
Lo primero que debes hacer es poner una olla con agua y sal a calentar para cocer la quinoa. Se hace igual que si fueras a cocer pasta o arroz pero lavándola bien antes.
El tiemplo de cocción suele ser unos 15 minutos así que mientras tanto aprovecha para trocear la cebolla y ponerla a pochar en una sartén.
Y ahora que ya está todo en marcha vamos a por el chutney de mango, ese del que asusta más el nombre que otra cosa. No te agobies que no deja de ser una mermelada especiada.
Pon al fuego un cazo con un chorrito de agua, uno de vino blanco, uno de vinagre balsámico, azúcar moreno, jenjibre, pimienta, canela, cardamomo y clavo. Pela el mango, córtalo en daditos y añádelo. Deja que hiervan hasta que vaya espesando.
Cuanto tengas todo listo mézclalo y rellena con ello los pimientos.
Finaliza el plato poniendo un poco de balsámico y coco rallado para decorar.
 
Curiosidades y consejos:
Para el relleno, si quieres, puedes usar arroz o cous-cous pero yo te recomiendo la quinoa por varias razones. La primera porque es un alimento muy rico en proteínas (contiene los 8 aminoácidos esenciales que se necesitan para su formación); después, porque también es buena fuente de fibra, hierro y magnesio; eademás porque no contiene glutén y eso también lo hace apto para celiacos; y, finalmente, porque tiene un sabor y una textura muy agradables. ¡Pruébala! 
Para cocinarla antes debes lavarla bien con un colador, de forma que el agua pueda correr y llevarse la saponina (una sustancia que recubre la semilla, le proporciona un sabor amargo y puede ser tóxica).
Para el chutney prefiero no darte medidas de azúcar ni especias. Ponlas tú a tu aire y acentúa el sabor de aquello que te guste más. Y si alguna de las especias que yo he utilizado no te gustan, o no las tienes en casa, prueba a sustituirla por otra cosa y luego me cuentas.
Mi pimienta fue una mezcla de blanca, negra, verde y rosa. 
El vino blanco que suelo usar es fino.
El balsámico, si te apetece, puedes utilizarlo de frambuesa (aunque sea para decorar nada más).
El coco rallado es algo opcional y perfectamente puedes omitirlo. Yo solamente lo utilicé al final pero puedes poner otras cosas como, por ejemplo, unos daditos de mango que hayas reservado previamente.
Y ahora, dime, ¿te atreves con estos pimientos? ¡Cuéntame después qué te parecen! Yo me despido por hoy y espero volver pronto.

sábado, 21 de enero de 2017

Porrusalda

¡Qué rápido pasa el tiempo! Creo que ya me iba tocando dar señales de vida... ¡feliz año! ¿Cómo te está tratando Enero? Espero que todavía no hayas abandonado ninguno de los propósitos que te marcaste, yo sigo con ellos. La verdad es que al final, después de pronunciarme en noviembre sobre la desilusión que a veces me genera la red (puedes releer la entrada aquí), he decidido no echar el cierre a este espacio. Ya son cuatro años por aquí y quiero pensar que alguien habrá al que pueda gustarle leer mis batallas o descubrir mis recetas. Parecía que se me iba a resistir encontrar el momento de continuar con la actividad bloguera pero hoy, por fin, he podido sentarme a redactar. Voy a intentar mantener el viernes como día de publicación (aunque llegue de madrugada) pero no descarto tampoco tener que modificarlo más adelante, depende de la cantidad de trabajo y tareas que tenga. Y dicho esto voy a ver qué puedo ofrecerte hoy. ¿Te apetece una porrusalda? 

Mi objetivo al cocinar es principalmente preparar platos con los que cuidarme y sentirme mejor (o cuidar y hacer sentir mejor a mis invitados, cuando los tengo). Por lo general no busco pasarme largas horas en la cocina ni que mi mérito sea hacer el plato más elaborado. Me gusta la cocina sencilla, de andar por casa, y preferiblemente rápida aunque no siempre lo consiga. No sé si alguna vez mis platos han podido parecerte sofisticados pero te aseguro que no lo son, especialmente este que traigo hoy.

La porrusalda es una receta típica de la cocina vasca, apta para economías humildes y que se elabora con dos habituales productos como son los puerros y las patatas. Además es ideal para el tiempo frío que esta semana nos está acompañando.


Ingredientes (Para 2 personas):
1 cebolla
2 puerros
2 patatas
1 ajo
Aceite, sal, pimienta y vino blanco

Preparación:
En una cacerola se pone a calentar aceite. Se trocea una cebolla y se pone a pochar. Se limpian los puerros, se trocean y se añaden. Mientras van sofriendo la cebolla y el puerro se pelan la patatas, se cachan y se añaden a la olla. Se añade un ajo machacado. Se salpimenta todo y se pone un chorrito de vino blanco. Pasados 5 minutos se cubre con agua, se rectifica el punto de sal y se deja que hierva hasta que esté tierna la patata.

Curiosidades y consejos:
El vino blanco que yo suelo utilizar es el fino o la manzanilla.
Si en lugar de agua tienes caldo de verduras puedes utilizarlo.
Si quieres puedes añadir igualmente alguna zanahoria o un trozo de calabaza. 
Si quieres darte vacaciones un día a la hora de cenar puedes hacer más cantidad y preparar una rica crema de puerro para otro día. 
Y, aunque no es necesario porque así solo está buenísimo, si no te importa que deje de ser vegano puedes poner bacalao que también venía como ingrediente en la receta que yo cogí como referencia. 

Espero que te animes a prepararla pronto y me cuentes qué te parece. Y, por supuesto, me interesaría saber si le pones o le quitas alguna cosa. ¿Cómo es tu versión preferida?

viernes, 28 de octubre de 2016

Spaghetti con setas y brócoli

Desde que cambié mi alimentación (puedes leer aquí cuáles son mis hábitos alimenticios) los platos que preparo son algo distintos. Si antes lo habitual para mí era cocinar la pasta con chorizo, jamón, bacon o carne picada; ahora suelo hacerla muchas más veces con verduras. De hecho no llevan carne ni el Käsespätzle, ni los canelones, ni las espirales con quinoa que hasta ahora he publicado. Y me temo que si eres un ávido carnívoro/a esta vez tampoco te va a gustar la propuesta que traigo. Pues que sepas que, si ese es tu caso, me entristece porque te vas a perder una maravillosa receta llena de vitamina C, fibra y con muchas propiedades antiinflamatorias y anticáncer. ¿Ni siquiera eso te va a animar a probarlos?



Ingredientes (para 2 personas):
200g de spaghetti
1 cebolla
brócoli 
250g de setas 
tomate triturado
Aceite, vino blanco, pimienta negra y sal

Preparación:
Se pone a calentar agua salada en una olla mientras se lava y trocea el brócoli. Cuando empiece a hervir se añade y se cuece.
Una vez listo se saca y se reserva. En ese mismo agua pondremos a continuación a cocer la pasta.
Cuando la pasta esté en su punto se saca, se quita el agua, se pone un poco de aceite en la cacerola y pone a dorar la cebolla troceada. Se limpian, se laminan  las setas y se incorporan también.
Se añade el brócoli reservado y un chorrito de vino blanco, dejamos que rehogue todo un par de minutos y volvemos a echar los spaghetti junto a unas cucharadas de tomate triturado. 
Cuando esté a nuestro gusto, servimos con un poco de pimienta negra molida y a disfrutar con un sencillo y sano plato. Ideal para salir esa tarde a dar un paseo o echar una carrerita.

Curiosidades y consejos:
Como siempre que te traiga una receta de pasta el tipo a utilizar se puede cambiar por otros que te gusten más. ¿Eres de macarrones? Pues cuece macarrones, ¿prefieres tallarines? ¡También valen! Solamente ten cuidado sin eliges una con sabores a otras cosas porque entonces no sé cómo puede quedar la mezcla. No siempre el resultado es bueno, te lo digo por experiencia.
Sé que comienza la temporada de setas y que tenía muchas donde elegir pero esta vez me he quedado con unas cultivadas típicas. Si tú prefieres cambiar mira que no tengan un sabor muy fuerte, no sé cómo van a combinar con el brócoli que tampoco es suave que se diga. Los níscalos quizá le vayan bien pero, por ejemplo, dudaría de los boletus o shitake. Si en vez de setas utilizas champiñón no pasa nada. 
El vino blanco que suelo poner a mis platos es la manzanilla o el fino.
El tomate puedes usarlo natural, batido y colado en el momento para quitarle las pieles y pepitas; de lata; o frito si es el que más te gusta y usas habitualmente. El resultado varía entre una opción u otra pero todas son válidas.
Y volviendo al brócoli... decirte que no he puesto cantidades porque imagino que igual aprovechas y cueces todo lo que tengas. Luego, para este plato en cuestión, selecciona una cabeza pequeña. ¡Y no te olvides de guardar el caldo donde lo prepares, puedes reutilizarlo en otras recetas! Por supuesto que también sirve ese brócoli que te ha sobrado de otro día y con el que ya no sabes qué hacer. En este caso cuece la pasta directamente y engánchate a la receta en el momento de dorar la cebolla. Y si te gusta la verdura durita, mi consejo es que no lo cuezas, mejor saca mini cogollitos y los pones a rehogar con la cebolla directamente. ¡Queda ríquísimo y mantiene mejor sus propiedades! Y a mí, en realidad, así es como más me gusta. 

¿Me cuentas cómo los prefieres tú y qué te parece mi propuesta?

viernes, 16 de septiembre de 2016

Tortitas Americanas Veganas

Aquí estoy una semana más y... ¿qué crees que traigo hoy? Pues seguramente nada de lo que podrías esperar. No vengo con una valoración de las fiestas de Aranjuez en las que te invitaba a participar a la vuelta de mi descanso (eso lo dejo mejor para los políticos); no vas a poder descubrir todavía la segunda parada de mis vacaciones por tierras Navarras (aunque te prometo que llegará pronto y te doy una pista del siguiente destino: sus encierros son muy famosos); no he preparado una receta salada (que es lo que correspondería después de la macedonia que compartí en agosto) pero sí he estado cocinando, con todo mi amor, una buenísima propuesta dulce.

¿Te imaginas poder disfrutar con unas ricas tortitas americanas sin harina, sin huevo y sin leche? Si no lo ves posible sigue leyendo que igual te interesa mi publicación de hoy. ¡Mira qué delicia! Y te voy a contar ahora mismo cómo puedes hacer unas iguales en casa.

tortitas americanas sin huevo, leche ni harina

Ingredientes (para dos personas):
1 vaso de copos de avena
1 vaso de agua
2 plátanos
2 cucharadas de cacao en polvo *
aceite de coco, canela y azúcar (o sirope de ágave)

Preparación:
Se ponen los copos de avena, el agua, los plátanos, el cacao, la canela y el azúcar (o sirope de ágave)  en el vaso de la batidora. Se bate todo hasta obtener una masa que no debería ser ni excesivamente espesa ni demasiado líquida.
Una vez listo se pone a calentar un poco de aceite de coco en la sartén y, cuando esté humeando, se añade la cantidad necesaria de mezcla como para forma una tortita de medio centímetro de ancha. Se dora por las dos caras y se pasa a hacer lo mismo con las siguientes.
Cuando tengas todas puedes degustarlas.
 
Curiosidades y consejos:
El cacao en polvo es opcional, puedes no ponerlo. Yo te lo recomiendo si te gusta el chocolate.
No te digo cantidades de canela y azúcar porque prefiero que lo añadas a tu gusto. ¿Por qué? Porque dependerá de tu versión. Si usas cacao y es puro deberías poner más que si lo utilizas con azúcar añadido. Si no te gustan las cosas muy dulces y no has puesto cacao puedes, incluso, hacerlas sin azúcar porque el plátano ya endulza (yo las hago así).
Si te apetece puedes poner un poco de azúcar vainillado por encima, como hice yo en las de la foto y que me parecieron ideales para desayunar junto a una buena raja de melón y un zumo de naranja.
¡Ahh! Y si lo del aceite de coco te parece demasiado exótico y no tienes a mano puedes sustuirlo por aceite de oliva o girasol si el anterior te parece muy fuerte.

Si las pruebas igual casi te van a gustar más que las convencionales. Solamente sea porque te van a engordar menos. :)

Y ahora... dime, ¿cuántas tortitas americanas veganas te vas a preparar?

viernes, 12 de agosto de 2016

Macedonia de frutas

Sé que cada año se nota un poco menos pero se puede seguir diciendo que en agosto se paraliza todo. Sales a la calle y los negocios que no han cerrado por la crisis lo están por vacaciones. Llamas a los amigos y tienes a la mitad fuera disfrutando de unos días de descanso de mar o montaña, en España, en la otra punta del mundo o, los más afortunados, en plan Willy Fog. ¿Y sabes qué? Que yo también tengo ganas de desconectar y por eso hoy vengo a dos cosas: la primera de ellas a compartir una sencilla y sana receta; y la segunda a avisaros de que voy a echar el cierre a este invento durante unas semanas pero que tengo intención de regresar en septiembre. Voy a ver qué puedo hacer, intentaré descubrir algún lugar exótico para contaros la experiencia a la vuelta y si veo que la cosa no cuaja me quedaré disfrutando del verano arancetano porque en casa vagueando también se está muy bien.

Y dicho esto, voy al grano. ¿No tienes ganas de merendar? ¡Mira que rica propuesta!


Ingredientes (para 2 personas):

3 Naranjas
1 Kiwi
Piña
Fresón
Papaya
Preparación:

Se saca el zumo de las naranjas.
Se trocea la fruta. 
Se mezcla todo
Se disfruta.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta puedes personalizarla con cualquier fruta que tengas a mano y podríamos decir que es una versión de primavera/verano. En invierno yo suelo poner plátano, pera, mandarina... añade lo que te apetezca, esto es un todo vale.
De algunas cosas no pongo cantidades porque echar todo sería demasiado. Mi consejo es que las pongas a ojo porque nadie mejor que tú controla cuánto puedes comer.
Si no tienes naranja puedes añadir un poco de zumo de naranja de brik, yo suelo tener por casa de los que pone que son de naranjas exprimidas y no empeora mucho.
Si la piña es de lata puedes añadir un poco del caldo. Y en mi caso la compro de la que es sin azúcares añadidos, solamente la piña y su jugo.

Y ahora que ya sabes cómo preparar una sana merienda prepara un tupper y compártelo con la gente que tengas cerca allí donde quiera que estés. ¡Nos vemos muy pronto!

viernes, 5 de agosto de 2016

Hamburguesas de quinoa y judías pintas

En estos días, en los que el gazpacho o el salmorejo se han hecho más que habituales en muchas casas a la hora de comer, la cuestión a resolver es ¿qué hacer de segundo plato? Sé que valdría casi cualquier cosa y que lo más socorrido sería preparar algo de carne o pescado a la plancha pero... ¿y si te pasa como a mí que no quiero tanto de eso? Pues toca arriesgar con propuestas nuevas como la que hoy quiero compartir contigo.

Se trata de unas hamburguesas cuya receta me hizo llegar mi tía en el mes de marzo y que yo no he terminado de animarme a probarlas hasta ahora. Debo confesar que vivía acomodada con mi versión de burgers de avena, porque una vez probé unas de quinoa que no me terminaron de convencer, pero estas son otra cosa, la verdad es que quedan deliciosas. ¿No te parece, así a simple vista, que tienen una pinta estupenda?



Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1/2 vaso de quinoa
1/2 vaso de judias pintas
1 cebolla
1 diente de ajo
sal, pimienta, limón y cilantro

Preparación:
Se cuecen en agua salada, por separado, la quinoa y las judías pintas. Una vez listas se pican junto a la cebolla, el ajo, cilantro y un chorreón de zumo de limón.
Se da forma a las hamburguesas y se fríen en la sarten.
Curiosidades y consejos: 
Esta receta, como he dicho, me la hizo llegar una tía mía pero es Javier Moreno quien tiene el vídeo original colgado en su página. Puedes verlo aquí: https://www.facebook.com/JavierMorenoIAnimal/videos/845233332265205/  
En su versión parece que la judía está cruda pero ya te aviso de que yo, inicialmente, intenté hacerlo así y no se picó bien ni me gustó mucho cómo quedaba. Él menciona judía negra pero con ellas me salieron hamburguesas moradas y por eso he preferido utilizar esta vez las pintas. No he podido echarle sésamo porque se me había gastado (ya lo he anotado en la lista de la compra) pero si tú tienes ponle una cucharada que seguro que enriquece.
Si ves que la consistencia es demasiado blanda puedes añadirle un poco de pan rallado para controlarla. Y ahora que ya tienes toda la información... ¿tienes claro lo que vas a cocinar? ¡Anímate y haz estas hamburguesas! 


viernes, 6 de mayo de 2016

Lentejas con arroz y manzana al curry

Desde hace bastantes años sufro una enfermedad muy frecuente en la mujer pero poco conocida, ya te hablé en marzo de mi endometriosis y yo. Estaba cansada de tomar pastillas anticonceptivas sin notar ninguna mejoría y sí más de uno de los muchos efectos secundarios que venían asociados a ellas. En ese tiempo, comencé a cambiar mis hábitos alimenticios por unos que creí que eran más saludables y, recomendada por una buena amiga, descubrí una web que me enganchó y que no he dejado de seguir: Mis Recetas Anticáncer de la Dra. Odile Fernández. En 2013 presenté el arroz con coliflor y curry, que tengo publicado por aquí, al concurso de recetas saludables que suele organizar y, desde entonces, también me he animado a preparar y probar bastantes platos de los que se pueden ver en su espacio. ¿Por qué? Porque creo que mucho de lo que ella recomienda para una dieta anticáncer, que suele ser una dieta antiinflamatoria, puede ser beneficioso para la endometriosis. 

Y si yo ya estoy disfrutando de estos platos y me parecen riquísimos ¿por qué no voy a compartir alguno contigo? Igual también te animas a probarlos. Hoy te recomiendo estas fantásticas lentejas con arroz y manzana al curry


Ingredientes (para 2 personas):
1 vaso de lentejas
1/2 vaso de arroz integral
1 manzana roja
aceite de oliva
sal, ajo, laurel, clavo y curry

Preparación:
Se pone a calentar agua salada en una olla con un ajo, una hoja de laurel y 1-2 clavos. Se lavan las lentejas, se añaden y se lleva a ebullición. Cuando la lenteja lleve unos 15-20 minutos en el fuego añade el arroz y continua su cocción hasta que ambos estén blandos y listos para comer. Escurre todo y reserva el caldo en un frasco o bol.
Trocea la manzana y, aprovechando esa misma olla, ponla a sofreir con unas gotas de aceite. Añade el curry y mezcla bien. Incorpora las lentejas y el arroz junto a un poco del caldo de cocción, deja que se mezcle un poco y listo para comer.

Curiosidades y consejos:
El tamaño del vaso que utilizo es el de agua normal (250ml) y en él suelen entrarme unos 4 puñaditos. 
La receta además de sana y rica resulta bastante rápida si te organizas y dejas, previamente, cocidas las lentejas y el arroz.
Según explica la propia Odile es un plato ideal para obtener proteínas completas similares a las de la carne y ella recomienda añadir también una cucharada de semillas de sésamo.

Espero que te hayan gustado y las disfrutes muy pronto. 
¡No olvides que estamos en el año internacional de las legumbres!


sábado, 30 de abril de 2016

Pasta de quinoa con verduras

En la semana del 12 al 17 de abril se celebró en el Centro Parroquial de San Pascual, en Aranjuez, un mercadillo solidario con productos de comercio justo y, entre otras cosas, allí compré un paquete de pasta de quinoa con la que he preparado el plato que hoy quiero compartir. Disculpa si hoy no me entretengo mucho, voy ajustada de tiempo y no quiero dejar la receta a medias. Así que, con tu permiso, paso directamente a contarte cómo puedes preparar unas espirales iguales que las de la foto. ¡Son rápidas y muy sencillas!


Ingredientes (para 2 personas):
200g de pasta de quinoa
1 cebolla
1 calabacín
250 champiñón
tomate triturado
Aceite, pimienta negra, orégano y sal

Preparación:
Se pone a calentar agua salada en una olla. Cuando empiece a hervir se añade la pasta y se cuece durante unos 10 minutos. 
Se trocea una cebolla y se pone a dorar en usa sartén con aceite. 
Se lava, se pela, se trocea el calabacín y se añade a la cebolla.
Se limpia y se lamina el champiñón y se incorpora también junto a la cebolla y el calabacín.
Se ponen unas cucharadas de tomate triturado y se deja que todo se vaya sofriendo.
Cuando la pasta esté lista, se escurre y se añade, con un poco de orégano y pimienta negra, al sofrito. 
Se deja hacer unos minutos y... ¡listo para comer!

Curiosidades y consejos:
Esta receta es muy sencilla y casi sobran los consejos pero, por si acaso, comentarte que la pasta de quinoa se puede sustituir por cualquier otra que te guste.
Yo he pelado el calabacín porque tengo la sensación de que con la piel siempre da un gusto algo más amargo pero... si quieres echarla no hay problema.
El champiñón puedes utilizarlo ya laminado y así ahorras tiempo. Y en ese caso... yo suelo echar como la mitad o una cantidad a ojo que a ti te venga bien. 
El tomate si quieres puedes usarlo natural y batirlo antes. O también utilizar tomate ya frito. Eso... a gusto de consumidor.

¿Y a ti cómo te gusta preparar la pasta?

miércoles, 27 de abril de 2016

Zaalouk

Lo sé... el viernes pasado posiblemente me estuviste esperando y al final no llegué. Por eso voy a intentar compensarte y esta semana te voy a dejar doble publicación. Hoy, aprovechando que cada vez falta menos para el primer aniversario de WAZO, vengo a compartir contigo lo esencial de una riquísima receta marroquí que envié para colaborar en WAZO Magazine 6. ¡Espero que te guste! Y te animo a que te des una vuelta por su web y, ¿por qué no?, te inscribas también en el Simposio Internacional de Innovación, Comunicación y Cultura que han organizado y al que yo me voy a quedar con ganas de ir.


Ingredientes (para 2 personas):
1 berenjena grande
5 tomates
2 dientes de ajo
Aceite, perejil, cilantro, comino, pimentón dulce, limón, sal, pimienta negra.

Preparación:
Se lavan las berenjenas y se cortan en dados de un centímetro. Se ponen a cocer en agua hirviendo con sal durante 15 minutos. Cuando estén listas se sacan y se dejan escurrir.
Se trituran dos de los tomates y se reservan.
Mientras se cuece la berenjena se pone a calentar un poco de aceite en una sartén. Cuando empiece a humear se añaden tres tomates pelados y troceados, el ajo pelado y picado, el perejil y cilantro fresco, el comino en polvo, pimentón dulce, un chorro de zumo de limón, sal y pimienta negra.
Se sofríe durante cinco minutos, sin dejar de mover y se añaden después, a la sartén, la berenjena y el tomate triturado. Se rectifican la sal y las especias, si fuera necesario, y esperamos que se termine de hacer.

Curiosidades y consejos:
El Zaalouk, al parecer, también se llama caviar de berenjenas y, si quieres, puedes añadirle unas aceitunas negras. 
Es posible tomarlo tanto frío como caliente y quizá te recuerde bastante a nuestro pisto, seguramente porque estamos más cerca de esta cultura de lo que muchas veces imaginamos.
Suele presentarse como un acompañamiento y yo te recomendaría que lo fuera, por ejemplo, de unos ricos pinchos morunos. ¿Y de postre? Si tienes alguna propuesta déjame un comentario con ella e intento prepararla. ;)

viernes, 5 de febrero de 2016

Batido de té verde con mandarina, avena, sésamo, jengibre y canela

En febrero de 2013 publiqué un zumo de remolacha del que nunca hubiera pensado que se convertiría en el más popular, sin embargo así ha sido. Cada vez que miro las estadísticas no deja de sorprenderme el abismo de consultas que hay entre este zumo y la segunda receta más visitada del blog, la de los churros caseros. La verdad es que es increíble la diferencia, ¡multiplica el número por cinco! Por eso, también me llama la atención que, después de tanto tiempo, no se me haya pasado antes por la cabeza compartir más zumos. Si es algo que, parece ser, gusta. ¿Por qué sigo esperando para ofrecerte otras alternativas y me he conformado con el de remolacha que igual es un poco raro? En fin, que hoy he decidido que debía acabar con esta sequía, he cogido algunas de las mandarinas que me regaló el otro día una buena amiga, y vengo a proponerte que pruebes este rico batido. ¿Te animas?


Batido de té verde con mandarina, almendras, sésamo, jengibre y canela

Ingredientes:
1 bolsita de té verde
4 mandarinas 
1 cucharada sopera de avena 
1/2 cucharada sopera de sésamo
agua, jengibre y canela

Preparación:
Se preparan 125ml de infusión de té verde. Cuando esté listo se pone en el vaso de la batidora junto a las mandarinas peladas, la avena y el sésamo. Se bate todo bien. Se cuela y se sirve. Se espolvorea por encima con un poco de jengibre y canela.

Curiosidades y consejos:
Con esta cantidad de agua el batido queda espesito, si te gusta más líquido prepara más cantidad de té verde. Yo no lo endulzo pero si te resulta soso puedes ponerle un poco de sirope de ágave. Y si no te importa que pueda tener un cierto regusto amargo... entonces puedes poner las mandarinas, bien lavadas, sin pelar. Eso sí, intenta que no vengan tratadas con ningún pesticida ni fungicida. 
A mí me parece un batido riquísimo y si lo tomo para desayunar suelo acompañarlo con alguna almendra y un plátano o manzana.
Es un batido rico en fibra, vitaminas y sales minerales, con gran capacidad antioxidante y anti-inflamatoria, seguramente totalmente válido para una dieta anticáncer y, ¿por qué no?, para una anti-dolor de endometriosis, que es lo que a mí personalmente más me preocupa en estos momentos. 
En serio, siendo tan fácil de preparar y tan sano... ¿no tienes ganas de hacerte uno igual y contarme qué te parece?
¡Nos vemos la próxima semana! Seguramente traiga una receta romántica. Con San Valentín tan cerca... ;)

https://www.flickr.com/photos/definiteserenade3/4342607862/

viernes, 29 de enero de 2016

Potaje de garbanzos con cominos

Sé que lo prometido es deuda y, tal como había anunciado, ¡hoy comparto nueva receta! ¡Marchando va una de rico potaje!

Potaje de garbanzos con cominos

Siendo el año internacional de la legumbre no podía elegir otra cosa como ingrediente principal. :)

¿Conoces sus propiedades? Se trata de unos alimentos que, además de ser bastante económicos, están llenos de beneficios para la salud y el medio ambiente.

Las legumbres no solamente son ricas en nutrientes (tales como proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono de lenta absorción o fibra, entre otros), sino que también ayudan en el desarrollo de una agricultura sostenible puesto que, estas plantas, son capaces de fijar el nitrógeno al suelo aumentando así su fertilidad.

En el caso de los garbanzos, que son nuestros elegidos en esta ocasión, decirte que son una buena opción para reducir el colesterol y para prevenir el estreñimiento, así como para fortalecer el sistema nervioso. Son una fuente importante de vitamina antihemorrágica (K), ácido fólico (B9) y magnesio; además de ricos en potasio, hierro y zinc. ¿Te he convencido ya y estás deseando que te cuente cómo preparar este plato? Pues no me entretengo más y aquí te dejo, como es habitual, sus ingredientes, preparación y curiosidades.

Ingredientes (Para 2 personas):
250 g de garbanzos 
1 cebolla 
1 pimiento rojo 
1 pimiento verde 
4 tomates secos
1 patata
4 cucharadas soperas de tomate triturado
1 ajo
chorizo (opcional)
Agua, aceite, sal, laurel, cominos

Preparación:
Se echan los garbanzos en remojo la noche anterior (o al menos 8 horas antes) y llegado el momento de empezar a cocinar se escurren y se ponen a cocer en una olla con agua tibia.
Se trocean la cebolla, el pimiento rojo, el verde y los tomates secos. Se sofríen con un poco de aceite y se añaden, junto al ajo picado, el tomate triturado, el chorizo, la patata cachada, el laurel y unos cominos molidos, cuando los garbanzos estén casi tiernos. 
Se sala y se deja hervir hasta que todo esté en su punto.

Curiosidades y consejos:
Puedes preparar este plato con garbanzos ya cocidos. Y te recomiendo que, mejor que comprar un frasco que siempre traen algún aditivo, aproveches para hacerlos en casa. Yo, aunque veas que mi receta es para pocas personas, aprovecho y hago una olla entera de garbanzos. Luego los separo, los guardo en tarros de cristal con su caldo de cocción y los congelo para usarlos cuando me venga bien.
Como habrás visto tampoco re-hidrato el tomate seco y es que, para cosas así, me suelo saltar ese paso porque al fin y al cabo lo hará él solo mientras cuece.
El chorizo es totalmente prescindible, así que si no quieres no lo pongas y obtendrás una riquísima receta vegana. ¡De hecho yo casi te diría que me gusta más sin él! ;)
Y, por último, comentarte que esta receta está basada en el "Potaje de garbanzos con cominos" que se puede encontrar en el libro PANTOJA, Isabel: Isabel Pantoja. Recetas con Arte. Toledo: Plaza Janés, 2003, p.70.

Espero que lo disfrutes, que si te gusta lo compartas con tus amigos, y que no dudes en escribirme un comentario si quieres darme tu opinión o hacerme alguna sugerencia.

martes, 2 de junio de 2015

Patatas con champiñones y tomate

Quizá pueda parecer que tengo el blog abandonado pero no es así, simplemente he bajado mucho el ritmo de publicaciones. Como habrás podido comprobar en el último año este espacio ha pasado a ser un blog prácticamente bimensual y de momento creo que voy a seguir más o menos así. :( 

En esta ocasión traigo una receta con la que he colaborado en una nueva revista cultural que ha visto la luz por la red, WAZO, y que te recomiendo visitar. Como comprobarás se trata de una sencilla propuesta que encaja dentro de mi apartado dedicado a recetas veganas y cuyos ingredientes son de lo más comunes. Aquí te cuento como preparar estas riquísimas patatas salteadas con champiñones y tomate.


Ingredientes (Para 1 persona):
1 patata grande 
1 tomate de pera 
100 g de Champiñón 
Aceitunas negras deshuesadas
Aceite, sal, pimienta negra, comino, albahaca, 

Preparación:
Se pone a calentar un poco de aceite. Se pela la patata, se lava para quitarle los restos de tierra, se parte como para tortilla, se sala y se pone a saltear en la sartén que teníamos al fuego con el aceite cogiendo temperatura.
Se limpian los champiñones, se cortan en láminas y se añaden cuando la patata esté medio hecha. Después se pela el tomate, se trocea y se incorpora igualmente a todo lo anterior. Por último se escurren unas aceitunas, se laminan y se agregan también. 
Cuando esté listo, se adereza con un poco de pimienta negra y comino en polvo, se revuelve bien y se sirve poniendo un poco de albahaca fresca.

Curiosidades y consejos:
Esta receta está basada en una que, con el mismo nombre, viene en el libro Cocina Vegetariana. Variada, fresca y saludable. Oyarzun: Ediciones Saldaña S.A, 2009, p.162.
Los tomates no tienen que ser necesariamente de pera sino que puedes usar el que más te guste. Y la albahaca seguro que puedes usarla seca y quedará igual de rico. Es más, incluso puedes poner un poco de seca al añadir el comino y luego adornar con la fresca (que fue lo que yo hice). ¡Qué aproveche!
Finalmente, si quieres asomarte a ver la receta publicada en el archivo .pdf de WAZO puedes pinchar aquí. ¡Ya me contarás qué te parece!

sábado, 24 de enero de 2015

Hamburguesas de avena, zanahoria y champiñón

Casi se ha pasado el mes de enero, ¡madre mía! 

Me da hasta vergüenza decir feliz año... y también me da mucha pena porque ha sido el segundo cumpleblog y ni siquiera he sido capaz de buscar un hueco para celebrarlo, aunque hubiera sido compartiendo una receta. Si he empezado así de mal supongo que tengo muchas probabilidades de terminar el 2015 mejor. 

De momento voy a ir superando esta época de vacas flacas con unas hamburguesas que no necesitan carne así que... voy al grano. ¡Meli, aquí tienes la receta ahora solamente necesitas animarte a prepararlas! ;)


Ingredientes (para 4 hamburguesas medianas):
1 vaso de copos de avena
1/2 vaso de agua
1 diente de ajo
1 zanahoria
100g champiñón
1/4 cebolla
pan rallado (opcional)
salsa de soja, comino, perejil y pimienta negra

Preparación:
Se pican el ajo, la zanahoria, el champiñón y la cebolla. Se pone todo en un bol junto a los copos de avena. Se añade un poco de comino en polvo, pimienta molida, perejil muy picadito, un chorrito de salsa de soja
y el medio vaso de agua. 
Se mezcla bien toda la masa y mientras se calienta el aceite en la sartén en la que vamos a freír las hamburguesas las vamos damos forma. 

Curiosidades y consejos: 
Esta receta la saqué de la página vegetarianismo.net (concretamente se encuentra en el siguiente link: http://www.vegetarianismo.net/recetas/hamburguesa-avena.html)  
Hasta ahora sólo he podido prepararlas una vez (mi pareja dice que si le hago hamburguesas que mejor sean de ternera, que son las que le gustan aunque sean menos sanas), y por la textura que adquieren opté por no aplastarlas demasiado con la mano y lo hice cuando ya las tenía en la sartén. En un principio creí que se desmoronarían pero, no, salieron perfectas.
El pan rallado se utiliza para controlar la consistencia de la masa. Yo añadí como un par de cucharadas pero si ves que desde el primer momento han quedado suficientemente consistentes seguro que puedes suprimirlo.
La receta no lleva sal porque la salsa de soja lo compensa.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Patatas Chips para reflexionar, para festejar, para degustar...

Después del gran parón estival ya iba tocándome retomar la actividad de Cosas de Mago. ¿Qué tal fue el verano? ¿Tuviste vacaciones? Yo, como cambié de trabajo, no he tenido muchas pero sí que he sabido aprovechar todo el tiempo libre que encontré. Estuve un fin de semana en Sacedón, Buendía y Huete (montando en kayak por Entrepeñas, haciendo la ruta de las Caras y degustando la gastronomía conquense); me dejé caer por el inicio de la feria de Málaga en el puente de agosto; y también me escapé otro fin de semana a la costa valencia, concretamente a Cullera. Y aún así tuve que quedarme con las ganas de viajar a Navarra para conocer parte de esas tierras pero ahí dejo pendiente el viaje.

En estos dos meses de silencio bloguero no sólo me ha dado tiempo a trabajar y a disfrutar, también encontré más de un momento para descansar y reflexionar e intentar organizar mis actividades de este curso. La verdad es que la llegada de septiembre sigue suponiendo una especie de inicio de año para mí y casi me propongo más objetivos en estos días que cuando llega el 1 de enero. Como novedad, en esta ocasión, he incluido entre mis planes retomar el doctorado que dejé bastante de lado después de obtener el diploma de estudios avanzados y, como consecuencia, no sé si tendré que rebajar el ritmo de publicaciones del blog (aunque ya sé que a veces no es muy alto). No obstante he dejado en mi planning un día a la semana para dedicárselo al proyecto "Corre y Cocina" y mi idea es seguir por aquí a la vez que alterno con alguna publicación en corremos porque comemos ya que no sólo me gusta cocinar y compartir parte de las platos que preparo sino que también continúo con esas carreritas que tanto bien me han hecho desde que empecé con ellas.

En fin... que para no enrollarme más y empezar la temporada 2014-2015, voy a ir yendo al grano ya y aquí te dejo una receta de las de ir abriendo boca. Es sencilla, puesto que se trata de ir cogiendo ritmo, sin horno, para no tener que pasar demasiado calor, y de las que suelen triunfar. Aptas para cualquier fiesta, visita o momento de relax en el sofá, entre otras muchas opciones.

¡Se acabó comprar bolsas de patatas fritas!
¡Ahora las chips se fabrican en casa!
¡Y casi no llegan a la mesa! 


Ingredientes:
patatas 
aceita de oliva virgen extra (AOVE)
Sal

Preparación:
Se pelan las patatas, se lavan para quitarles los posibles restos de tierra, y se parten en rodajas muy finitas.
Se pone a calentar aceite en la sartén y cuando esté humeando se van friendo en tantas pequeñas.
Se sacan y se pasan por un papel absorbente para quitarlas el exceso de aceite. Se salan y... ¡a comer!

Curiosidades y consejos:
Lo más importante es que se corten los más finas posible para que queden crujientes como las de bolsa. Para ello yo utilizo una mandolina y la pongo a unos 2mm. Con el cuchillo nunca me han quedado igual pero si eres capaz de sacar papelillos de fumar con él te servirá.
Si además de con sal quieres aderezarlas con otras cosas, adelante, también están de vicio. Las de la foto son con sal y cuatro pimientas molidas y otra opción que igualmente gusta por casa es con sal y ajo.

Si te animas a probarlas ya sabes... ¡no te olvides de contarme qué tal te quedaron!

martes, 25 de febrero de 2014

Tarta de naranja con merengue (pero sin él)

Aunque no siempre participo en ellos reconozco que estoy enganchada a los retos que cada mes proponen desde Veganiza al chef. Y también es verdad que no en todas las ocasiones me resulta fácil sacar adelante las propuestas como me ha ocurrido esta vez. Es evidente que la imagen habla por sí misma, como veréis la tarta de naranja con merengue de Sergio Fernández no me ha ido todo lo bien que me hubiera gustado. El merengue en versión vegana al final quedó en proyecto (debo seguir buscando y probando) y yo estaba dudando si publicar esta entrada o no. Al final me he animado porque el resultado está buenísimo a pesar de que pueda resultar poco vistoso. Os cuento con detalle la sencilla preparación. 



Ingredientes (para una mini-tarta):
8 dátiles
1 puñado de uvas pasas
1 puñado de nueces peladas
1 naranja 
1 cucharada de harina de maíz
sirope de ágave, azúcar, canela, anís en grano

Preparación:
Se pican los dátiles, las pasas y las nueces con una cucharada sopera de sirope de ágave hasta que se obtiene una masa que nos servirá de base para la tarta. 
Se prepara una crema de naranja con el zumo de la naranja, la ralladura de la corteza, una cucharada de harina de maíz, otra cucharada de sirope de ágave, un poco de canela molida y de anís en grano. Se pone al fuego a espesar. 
En un aro de emplatar pondremos la base con la masa y encima echaremos la crema.
Se decoraría con un poco de merengue vegano que en mi caso acabó siendo otra especie de crema como la de naranja pero con azúcar y agua que perfectamente se podría omitir... 

Curiosidades y consejos:
Cuando preparemos la crema de naranja es muy importante remover la mezcla cuanto esté al fuego para que no salgan grumos ni se pegue.
El merengue que yo intenté preparar es el que se hace con lino, o más bien con una especie de líquido viscoso que éste desprende al ponerlo a cocer con agua y que es similar a la clara del huevo, 
La receta que seguí, por si algún valiente quiero intentar hacerlo (¡y que me cuente después, por favor!, fue la que encontré aquí: http://www.creativegan.net/archives/cheesecake-vegano-de-limon/ pero sé que también había otras versiones que no me terminaron de convencer porque, si mal no recuerdo, usaban goma xantana o tofu.
Si tuviera tiempo y volviera a repetir ahora mismo la receta para participar con una nueva versión creo que intentaría hacer una especie de mousse vegana de almendra, si alguno se anima a probarla que me cuente qué tal queda. Yo de momento voy a esperar a ver el resto de versiones que seguro que están de vicio y encima me servirán para aprender y coger ideas.

lunes, 3 de febrero de 2014

Espinacas a la catalana

Después de un fin de semana intenso, en el que siento que he comido más de lo que debía, no encontraba mejor forma de comenzar la semana que con un plato ligero y sano. ¿Las elegidas? ¡Las espinacas! Que, además de ser muy ricas en clorofila y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio, el fósforo, el potasio, el sodio  o el zinc, y de poseer una generosa cantidad de vitaminas  (A, B, C, y E, que las convierten en un excelente antioxidante), de ácido fólico y un bajo aporte calórico, son uno de mis alimentos preferidos. Me gustan prácticamente de cualquier forma y puedo comerlas ya sean crudas, cocidas, en forma de crema, en tortilla, gratinadas con bechamel, dentro de un buen potaje, etc.... Vamos, que tenía múltiples opciones por las que decantarme pero en esta ocasión, como veréis, he optado por hacerlas de forma muy sencilla. ¿Os animáis a probarlas?



Ingredientes (para 2 personas):
500g de espinacas 
1 puñadito de uvas pasas
1 puñadito de piñones
1 diente de ajo 
aceite, sal, pimienta negra

Preparación:
Se limpian las espinacas, se trocean, y se cuecen, durante 10 minutos, en una olla con un poco de agua salada. Cuando estén listas se escurren y se reservan.
Se pica el ajo y se sofríe. Se añaden las espinacas, los piñones y las pasas. Salpimentamos todo, le damos un par de vueltas y listo para servir y comer.  

Curiosidades y consejos:
Si queréis saber más sobre las propiedades nutricionales de las espinacas podéis echar un vistazo a esta página: http://fitonutricion.wordpress.com/articulos/espinacas. Y para este plato podéis usarlas congeladas si no tenéis frescas y también quedará bueno.
Si veis que las pasas están un poco duras podéis ponerlas un rato en remojo con agua templada.
En la receta que yo seguí (la de la revista Cocina Fácil, nº 48 (2001), p.23), traía también filetes de anchoa entre los ingredientes pero preferí no echarlos y así obtuve un estupendo plato que encima es apto para veganos.