Mostrando entradas con la etiqueta mis viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mis viajes. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de septiembre de 2019

El Camino de Santiago Francés. De Logroño a Burgos

El Camino de Santiago, como seguro que ya sabes, es una de las peregrinaciones más conocidas que podemos encontrar. Son muchos los recorridos que te llevan hasta la tumba del patrón de España, el apostol Santiago "el Mayor", y seguramente todos merezcan la pena.

En mi trayectoria peregrina lo que he podido observar es que los motivos que nos mueven a cada uno a ponernos en marcha son de lo más diversos. Es más, como tantas veces se comenta con la gente que te cruzas o con la que convives en los albergues, casi me atrevería a decir que hay tantos caminos como personas y que la experiencia es de las que siempre dejan huella.


En 2013, después de recorrer el Camino Portugués desde Valença do Minho, publiqué una entrada en la que te compartía varios motivos por los que recomendaba tener esta vivencia tan especial. Si quieres conocerla o recordarla puedes verla aquí: http://cosasdemago.blogspot.com/2013/08/el-camino-de-santiago-una-experiencia.html
Confieso que la motivación de este camino, el primero que hice, fue principalmente deportiva. Me eché a andar porque me parecía una forma barata de salir de vacaciones y un reto ver si era capaz de aguantar tantos días seguidos caminando con una mochila cargada a la espalda.

En 2017 volví a escribir dejando una pequeña crónica del primer tramo que hice del Camino Francés
En esta ocasión mi predisposición ya era otra. Había iniciado el año anterior un proceso de conversión, del que no me arrepiento en absoluto aunque muchos piensen que he perdido la cabeza, y me apetecía que tuviera algún sentido religioso. Preparé unas oraciones y unos comentarios que quería compartir con el grupo de amigos con los que iba (aunque todos ellos fueran cristianos alejados de la Iglesia), pero mis pequeñas arengas tuvieron que quedar interrumpidas al verme obligada a hacer la mitad del camino en autobús debido a unas ampollas.

El tercero, en 2018, fue, sin duda, el camino más duro y eso que ni siquiera pude salir de casa. De hecho fue tan triste todo lo que viví que prefiero no hablar de ello. Y el de este verano, que partía con una situación personal algo compleja, solamente aspiraba a tener un camino de encuentro con Dios y, hoy, doy muchas gracias porque siento que así fue. ¿Te animas a seguir leyendo y conocer cómo fue esa experiencia de fe que he vivido este año recorriendo el trayecto entre Logroño y Burgos?

Eso sí, antes de seguir... ¿sabes a qué me refiero con experiencia de fe? ¿sabes qué es la fe? Si no tienes ni idea de lo que te hablo hay una publicación, en el blog de mi parroquia, que igual te puede interesar. Se titula Creciendo con fe y en ella se habla de qué es, por qué se tiene y cómo se vive.

Resumiendo al máximo puedo decirte que para mí la fe es creer voluntariamente en Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), que se revela al hombre y que espera que cada uno de nosotros demos respuesta a su llamada. Y para ver si era capaz de aprender a contestar algo mejor y poner un poco más de luz a mi vida quise echarme a andar.

Iniciaba mi peregrinar, en coche hasta Burgos, después de asistir a misa en el Convento de San Pascual (Aranjuez). Desde allí partiría, con una amiga, hasta Logroño para volver caminando hasta la Ciudad del Cid. Realizamos un total de siete etapas porque dividimos alguna para que no fuera tan larga y el número ya me pareció perfecto. Siete son también los dones del Espíritu Santo, al que yo quería buscar en cada paso.

La primera etapa, hasta la localidad de Ventosa, coincidió con el día de la Transfiguración del Señor y la verdad es que, con el frescor de la mañana y la alegría de volver a estar en el Camino, yo también me sentía como en el mismo Tabor. No dejaba de decir, tal como expresaba el himno de laudes, "Transfigúrame, Señor, transfigúrame". 

Me llenó de alegría ver que la primera en saludarme fue la Virgen del Rocío, que estaba en la zona del embalse de la Grajera y la Barranca. Podría haber pensado que fue una casualidad pero sé que no. Ella, como buena Madre Celestial, sabía que lo que mi corazón más deseaba no era llegar a Burgos  sino continuar hasta su aldea, para acompañarla después en ese traslado que yo llevaba esperando desde hacía más de 20 años (quizá otro día hable de ello). Lo que yo sentí es que la Virgen misma estaba en ese altar deseándome un buen camino y recordándome que me esperaba en tierras onubenses.


El segundo día me hubiera gustado poder visitar el Monasterio de Santa María la Real pero, dado que nuestra prioridad era no pasar caminando muchas horas de calor, porque no había sombra en el recorrido, tuve que renunciar a ello (como a tantas otras cosas en la vida). Cambiamos la contemplación de obras arquitectónicas por paisajes naturales, llenos de viñedos, sobre los que meditar.

El tercer día, fue una etapa dura porque me había levantado con dolor de cabeza y hubo un momento en el que las piernas no querían ni subir los bordillos de lo cargadas que las tenía pero, a pesar de todo, llegamos a Santo Domingo de la Calzada y allí vi como todo ese sufrimiento era recompensado. Nos alojamos en el albergue de la abadía cisterciense y fue un auténtico regalo poder compartir con las hermanas las vísperas y el rosario; pero quizá me hizo más ilusión todavía que me acompañara una peregrina protestante y escucharla decir que le había gustado mucho la experiencia. Además tuve la oportunidad de participar en la celebración de la Misa y pasar por la Puerta del Perdón de la concatedral de allí, así como de ganar las indulgencias en la celebración del Año Jubilar Calceatense por el Milenario del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada. Por cierto... ¡qué extraña diosidencia que la misa que se celebró allí fuera dedicada a la Virgen!

En la cuarta etapa, que fue la más larga y encima tuvimos que realizarla con el viento en contra durante gran parte del recorrido, ¡cuántas gracias di por la tarde anterior! Y... ¡cómo empezó a tocarme el corazón Santo Domingo de la Calzada!


Me hizo especial ilusión pasar por Viloria de Rioja, el pueblo donde nació, y desde que he cruzado a pie su tierra vengo observando que se está despertando en mí una extraña simpatía por él, algo que hasta ahora solamente me había con Santa Beatriz de Silva.
 
La quinta etapa fue un paseo por el que disfruté caminando, rosario en mano, mientras ofrecía misterios y me dejaba sorprender por el ruido que hacía el trigo cuando le daba el viento. Ya estábamos en Villafranca Montes de Oca y allí quiso Dios hacerme otro regalo enorme. Presentía que me iba a quedar sin poder asistir a la misa dominical, porque me habían dicho que en Atapuerca no había, pero justo ese sábado por la tarde hubo una celebración excepcional organizada por un grupo de quintos del pueblo. Además, mira por dónde, volvió a ser una misa de acción de gracias a la Virgen.

La sexta etapa fue dura, casi sin dormir y con dolor hasta de alma, pero... allí quedaron 20km que fueron llenados con mucha oración y ofrecimiento. Por el camino, entre otras cosas, desgrané los 20 misterios del rosario y mientras los rezaba tuve varias "diosidencias" de esas curiosas y que te hacen pensar.


Durante los misterios dolorosos, que ofrecí por la gente que la India que estaban sufriendo unas importantes inundaciones, tuve que caminar bajo la lluvia y subiendo monte me di cuenta de que me marcaba la senda un camino de flores moradas a los laterales que hizo que denominara "caminito nazareno". Entre oración y oración me venía a la mente también este poema de José María Souvirón, que aparece en la liturgia de las horas:

Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía,
al compás de mi andar, de otro viajero.
 
No lo veo, pero está. Si voy ligero,
Él apresura el paso; se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro el compañero.
 
Al llegar a terreno solitario,
Él me presta valor para que siga,
y, si descanso, junto a mí reposa.
 
Y, cuando hay que subir monte (Calvario 
lo llama Él), siento en su mano amiga,
que me ayuda, una llaga dolorosa.

Con los misterios gloriosos se acabó la tormenta y justo con la Coronación de la Virgen, cuando pensaba en la advocación del Rocío por la que tanta devoción tengo, salió un sol espléndido. 

Durante los luminosos no puedo explicar todo lo que sentía, me venían muchas cosas a la cabeza, era como hacer una revisión de mi vida pero siempre llena de una paz enorme; sin embargo, cuando iba rezando el tercer misterio de los gozosos (el nacimiento de Jesús), sí que recuerdo que me llamó mucho la atención la cantidad de pequeños pinos de Navidad que había a los lados.

La última etapa me dejó, literalmente, helada. Pasé frío cruzando la sierra de Atapuerca pero el camino se acababa, todo había ido según lo previsto y ya en Burgos pudimos celebrar que habíamos llegado a la meta tomando un vermut casero.


Bueno, además de festejarlo en el bar, me gustó mucho más poder participar también en la misa del peregrino que se celebró en la catedral, nuevamente ofrecida a la Virgen. Y llegados a este punto tal vez puedas pensar que, más que con Dios, con quien me he encontrado yo en el Camino ha sido con María pero... ¿sabes qué? No importa porque Ella siempre te lleva a su Hijo. Y Jesús al Padre. Y al Padre, que es el Creador, lo he visto al amanecer, al atardecer, en cada obra de arte que podía contemplar, en toda ese gente que él ha querido cruzar en mi camino, que no han sido pocos y de algunos guardo muy buenos recuerdos con mucho cariño.

Y Él, que siempre me acompaña, fue quien me dejó muy claro que nuestra Madre Celestial también venía conmigo. ¡Qué alegría haber recibido la gracia de poder sentir que de la mano de María es mucho más sencillo caminar hacia Cristo! ¡Ojalá nunca se apague en mí el deseo de seguir peregrinando con Ella como referente!

Y si has llegado leyendo hasta aquí... ¡Dios te bendiga!

Por cierto, espero que no estuvieras pensando que igual me había arrepentido de volver al blog y esta semana ya no iba a escribir. Vengo en el mejor día, el domingo, el día del Señor. Rezo por ti y te animo a que, como estoy haciendo yo desde que he vuelto, intentes seguir peregrinando en el día a día, porque en lo rutinario de la vida es donde hacemos el verdadero camino y a Dios no hace falta irse lejos a buscarlo. Al final el mayor encuentro se tiene en las cosas más cotidianas y en la Eucaristía, esa a la que tanto me recordaban el trigo y las viñas.

¡Nos vemos pronto!

sábado, 16 de septiembre de 2017

El Camino de Santiago Francés. De St Jean Pied de Port a Logroño

¡Hola! El viernes ha pasado tan deprisa que no he podido terminar la entrada a tiempo. Mira las horas a las que llego pero lo que importa es que ¡ya estoy por aquí una semana más!

Si el otro día te traía la receta de una sencilla brandada de bacalao, hoy no te vayas que vengo con algo más fácil todavía. He cerrado la cocina porque quiero contarte mis sitios de tapas y de etapas de este verano. Dicho de otra forma, aunque viene a ser lo mismo, vengo a compartir contigo mi última experiencia en el Camino de Santiago. Y si todavía no lo has hecho te invito a leer este post, en el que te recomendaba realizar la famosa peregrinación, a coger la mochila y a arrancar la marcha.



En 2013 mi punto de salida fue la frontera con Portugal. Esta vez me fui al País Vasco francés, concretamente a la pequeña localidad de Saint Jean Pied de Port, para iniciar desde allí el primer tramo programado de esta nueva aventura. Y, por supuesto, ni viajé sola ni volvimos los que fuimos porque por el camino crecimos.

Tal vez estés pensando que esta entrada no es para ti porque no te interesa eso de tener que andar un montón de kilómetros diarios. No te vayas y sigue leyendo que tampoco es una obligación vivirlo así, puedes ir, de un sitio a otro, en coche o en bus como me tocó hacerlo a mí durante tres días. Esta vez mis pies no aguantaron y tuve que aceptar otro reto: no finalizar en Pamplona como me hubiera gustado, agachar las orejas y buscarme un transporte alternativo para recorrer, cada día, las distancias que correspondían y no quedar descolgada del grupo con el que iba. Ay... ¿qué hubiera hecho sin La Estellesa? Buscar y pagar un taxi.

Mis etapas fueron estas:
  1. St Jean Pied de Port - Roncesvalles.
  2. Roncesvalles - Zubiri
  3. Zubiri - Pamplona
  4. Pamplona - Puente de la Reina
  5. Puente de la Reina - Estella
  6. Estella - Torres del Río
  7. Torres del Río - Logroño.
Y te voy a ir contando poco a poco sobre cada uno de ellas. ¿Cómo fue? ¿Dónde dormí? ¿Dónde comí? Aquí te lo dejo:

St Jean Pied de Port - Roncesvalles 
Esta primera etapa la dividimos en dos. Llegamos a media mañana al punto de partida (en un autobús que salió desde Pamplona), estuvimos visitando, mochila incluida, la pequeña pero encantadora localidad y después de comer, en plan pic-nic, por una especie de parque, emprendimos la marcha hacia el Refugio Orisson en el que pasaríamos nuestra primera noche.

Creo que fue todo un acierto emprender el camino esa misma tarde porque nos quitamos unos 7km de la primera etapa y gran parte de la pendiente. Lo malo fue el calor que hacía pero, sinceramente, mereció la pena. El precio fueron 36€/persona (cena + alojamiento + desayuno). Las vistas muy bonitas, la comida sencilla pero rica, la habitación correcta aunque con humedad y el ambiente fenomenal. 

Nos acostamos pronto porque al día siguiente nos esperaba una buena caminata y unas vistas todavía mejores. La verdad es que del camino a Roncesvalles cruzando el Pirineo poco te puedo decir. ¡Si quieres verlo tienes que recorrerlo! (O echar un vistazo a este servicio que he encontrado mientras preparaba mi entrada. Podrá aliviarte algo el trayecto pero no te librará de hacer igualmente una buena ruta). En definitiva... ¿qué es lo malo? Que seguramente esta primera etapa tal vez sea la más dura de todas. ¿Y lo bueno? Que su belleza compensa con creces el esfuerzo porque de la satisfacción posterior ya ni hablamos. Te dejo solamente una foto pero no hay paisaje o animal en todo el trayecto que no merezcan la pena ser captado con la cámara.



Ya en nuestro destino nos alojamos en el albergue de Peregrinos (12€/persona). Tapeamos a mediodía en Casa Sabina porque llegamos tarde al menú que, dicho sea de paso, tenía muy buena pinta. Cenamos en La Posada el menú de peregrino que ofrecía el albergue (10€ sin mal no recuerdo) pero no lo recomiendo porque el trato fue poco amable, la sopa que yo elegí resultó bastante sosa (a mi marido, sentado en otra mesa, incluso le sentó mal) y la trucha estaba demasiado seca. Sin dudarlo, si vuelvo repetiría en Casa Sabina y tal vez probaría la cocina del restaurante de la Casa de los Beneficiados, donde tomamos algo justo antes de irnos a dormir.

Roncesvalles - Zubiri
Si a Roncesvalles llegamos cruzando un impresionante hayedo por el bosque del Alto de Don Simón, de allí salimos por una senda que parte junto al arcén derecho de la carretera y va, hacia Auritz/Burguete (pequeño pueblo también de gran encanto), por el robledal de Brujas o Bosque de Sorginaritzaga.

La etapa tampoco fue fácil, no tiene el desnivel de la primera pero sí que es también un poco rompepiernas. Encontramos un sube-baja constante, con un terreno a veces algo balastado, no especialmente agradable para los pies, que, en mi caso, empezó a dar cita a todas mis temidas ampollas. Tal vez por eso para mí fue más duro caminar.
Pasamos por los altos de Mezkiritz, el de Errebelu, el de Erro, y no sé si alguno más que se me pueda estar olvidando, y llegamos a Zubiri cruzando el puente de la Rabia sobre el río Arga.

En Zubiri nos alojamos en el Albergue Zaldiko (10€/persona), y allí empezamos a estrechar lazos con los nuevos peregrinos que habíamos conocido. Tarde en el río; show en la puerta del albergue, con una guitarra que había allí y nosotros cantando, incluido; cena en el restaurante Gau Txori. Buen ambiente en general y una bonita amistad que, tal vez, se empezaba a fraguar. El paso del tiempo ahora nos lo demostrará.

Zubiri - Pamplona
Ya con los pies en un estado bastante lamentable emprendí la tercera etapa que pensé no se acababa nunca. Se me hizo larguísima, sobre todo el tramo final.

 
Pasamos por Larrasoaña (en realidad el camino mandaba a la izquierda pero nos equivocamos y dimos una mini vuelta por allí), Akerreta, Zuriain e Irotz. Y una vez cruzado el puente románico de Iturgaiz fuimos siguiendo el paseo fluvial del Arga. Elegimos no desviarnos hacia Arre ni pasar por Zabaldika, dejamos también a un lado Villaba y Burlada. Yo solamente pensaba en terminar, sentía mis pies como si llevara la suela de la deportiva llena de chinchetas. Me quedé sola un tramo y fue entonces cuando, reflexionando sobre unas preguntas que había planteado al grupo al inicio de marcha, decicí que mi camino había terminado allí. Al rato fue cuando me encontré con mi marido, que se había detenido a esperarme en un banco. Por él, por mis amigos que al llegar me insistieron y por otros motivos que no comprendía supe que si estaba allí era por algo y debía quedarme aunque no fuera lo que yo deseara.

Menos mal que Iruña es una ciudad que acoge, que arropa y que alimenta el espíritu y el cuerpo. Ese día nos alojamos en el Albergue Pamplona (15€/persona, desayuno incluido) y disfrutamos e intentamos olvidar los dolores tapeando por la ciudad. Te recomiendo, entre otros, la Cafetería Estafeta (pinchos clásicos con buena relación calidad/precio), el Gaucho (ideal para degustar alguna de sus deliciosas y creativas miniaturas), el Bodegón Sarría (que no es el más barato pero los pinchos son grandes y están ricos. He leído que fue impulsor del Juevintxo pero, curiosamente, vimos esa oferta en otros establecimientos y no allí) o el Mesón Pirineo (local también con una variedad de pinchos de decente calidad en el que acabamos la velada canturreando y montando un mini saraete). En definitiva, muchas risas en el grupo de peregrinos sibaritas que intentan no ir a albergues públicos para no tener toque de queda y no quieren cocinar para saborear con más intensidad la vida de los lugares en los que paran.

Pamplona - Puente de la Reina - Estella - Torres del Río
Fueron las tres etapas que no pude caminar. Ya por la noche en Pamplona hasta me apretaba la sandalia. Una de las ampollas no me drenaba porque el líquido se estaba volviendo espeso y turbio. Por ello, antes de irme hacia Puente de la Reina, preferí parar en el ambulatorio a ver si me las podían echar un vistazo porque me daba miedo que pudiera estar infectada.

Ese día fue especialmente duro, me dolían no solamente los pies sino el cuerpo entero y también el orgullo. Para colmo me sentía extremadamente cansada y tenía nauseas. Luego supe que mucho debió ser poque me estaba bajando la regla y con la endometriosis todo eso acaba siendo algo normal. Bastante bien se portó la enfermedad.
Aproveché dos de las tres jornadas para pasar a algunas iglesias que encontré abiertas y compartir el tiempo de espera con mi buen Pastor. Lástima que justo el domingo no encontrara ninguna para poder participar de la misa.

En Puente de la Reina dormimos en el Albergue Santiago Apostol y descubrimos el buen comer del Bar Aloa (según me dijo mi marido se lo recomendó el párroco del pueblo y no falló. ¡Riquísima la cuajada quemada).

En Estella optamos por dormir en el impecable Hostel Ágora. Ese día comimos una exquisita hamburguesa de chuletón en el Bar el Rincón y cenamos, con menos éxito, en un bar de la Plaza de los Fueros.

En Torres del Río acabamos alojados en el albergue Casa Mariela. Cogimos la cena que ellos nos ofrecían en el Hostal San Andrés para así, también, poder usar su piscina y pasar la jornada de la forma más amena posible porque en esta pequeña localidad no había mucho más. 

Torres del Río - Logroño
Por fin llegaba la última etapa. No quise perdérmela, mis problemas parecían darme un respiro y, sin dudarlo, ese día me calzé las deportivas para compartir al menos una jornada peregrina con un buen amigo de mi anterior camino. Después de haber pasado por la muy Noble y Leal Ciudad de Viana (digna de ser visitada con calma) llegábamos juntos y triunfales a Logroño. 


El camino no fue fácil pero en la meta nos esperaba la concatedral de Santa María de La Redonda, para dar gracias por el nuevo tramo finalizado, nuestra última noche en litera en el hostel Entresueños, y la famosa calle Laurel llena de locales en los que disfrutar del tapeo riojano.

Si te animas a ir hasta allí... para descubrir qué pinchos quieres pedir y el local al que acudir puedes asomarte a su web. Nosotros, como no podía ser de otra manera, cerramos la noche en la Pulpería La Universidad y pensando en cómo y cuándo continuar la marcha. Pero no hacia la cama porque sobrevivimos a la ruta de los elefantes sino hacia Santiago de Compostela, donde el apóstol nos espera.

¿Y tú? ¿Harás tiempo por aquí hasta la semana que viene? ¡No te vayas que regreso, siempre estoy en el camino! ;)

¿Has visto la lista de tapas y establecimientos? Echa un vistazo y luego, si quieres, dime en un comentario cuál no te perderías.

martes, 6 de diciembre de 2016

Visitando el Reyno de Navarra. 4ª Parada "Estella/Lizarra"

Con unos días de retraso pero aprovechando que estamos de fiesta he querido venir a destiempo. He pensado que quizá te apetezca hacer una escapada de última hora y, ¿por qué no?, el destino de mi cuarta parada por tierras navarras puede ser el plan ideal para disfrutar del puente de la Inmaculada Concepción.

¿Conoces Estella? 

Pasé por dicha localidad en prácticamente todos los desplazamientos que hice estando por Navarra y no fue hasta el último día cuando aprovechamos, mi marido y yo, para dedicar unas horas a pasear por las calles de este encantador municipio. Su nombre en euskera es Lizarra. Su principal reclamo es su rico patrimonio histórico-monumental, además de que es ciudad de paso del camino de Santiago, o que está muy cerca de la sierra de Urbasa-Andía (donde puedes visitar el Nacedero del Urederra del que te hablaba en la anterior parada). Entre los lugares que nosotros visitamos se encuentran:
  • Puerta de Castilla. Puerta medieval de entrada a la ciudad. 
Puerta de Castilla
    • Palacio de los Reyes de Navarra. Único ejemplo de arquitectura civil románica que se puede encontrar en esta comunidad y en la actualidad alberga el museo Gustavo de Maetzu.
    • Antiguo Ayuntamiento. Edificio barroco que hoy los juzgados. 
    • Iglesia de San Pedro de la Rúa. Principal iglesia de la ciudad que, entre otras muchas bellezas, posee un fantástico claustro románico.
    Claustro Románico de San Pedro de la Rúa
    • Palacio de los San Cristóbal. Es un edificio de estilo plateresco que hoy acoge la Casa de la Cultura.
    • Palacio del Gobernador. Actual sede del Museo del Carlismo.
    • Puente de la Cárcel. También llamado puente picudo.
    • Iglesia de San Miguel
    • Casa de las Conchas
    Casa de las Conchas
    • Iglesia de San Juan
    • Edificio de la Estación. Que a día de hoy es la estación de autobuses y el lugar en el que se encuentra el Consorcio de Turismo.
    • Convento de Santa Clara
    • Paseo de los Llanos
    Te recomiendo que te hagas con uno de los planos que puedes conseguir en la web de Turismo de Tierra Estella y realices la ruta propuesta. No necesitarás mucho tiempo para llevarte una impresión general del lugar. Y si tienes tiempo acércate también a conocer los monasterios de Iratxe y de Irantzu.

    En Estella además de bonitos monumentos podrás disfrutar de una buena gastronomía. Nosotros así lo comprobamos en el restaurante Katxetas, en el que degustamos un rico menú con productos de la tierra que no nos defraudó.

    Puedes encontrar más información en las siguientes webs:
    Si te animas a ir no olvides contarme después qué te ha parecido. Me gustará saberlo.

    viernes, 21 de octubre de 2016

    Visitando el Reyno de Navarra. 3ª Parada "Nacedero del Urederra"

    ¡Feliz viernes! Ya estoy aquí otra vez. Hace dos semanas te dije que quería hacer una nueva parada y no me refería a dejar una semana en blanco sino que la intención era compartir otro de mis destinos por Navarra y proponerte lo que puede ser una fantástica escapada para estas fechas. Al final el otro día no me fue posible porque, entre que anduve unos días de viaje celebrando mi primer aniversario de bodas y luego tuve visita en casa, no encontré libre el rato necesario para sentarme a escribir. Hoy sí, no me demoro más, voy a desvelarte los secretos del fantástico Nacedero del Urederra.

    Antes de nada comentarte que este lugar fue el impulsor de mis vacaciones por allí. Hace dos años ya quise acercarme y al final me quedé con las ganas. Este verano, que estaba convaleciente por la operación que tuve en junio, busqué un destino "tranquilo" por el que poder pasar al menos una jornada paseando y disfrutando de la naturaleza. Había llegado el momento. Quería comprobar si la belleza de las imágenes observadas por la red eran tales en la realidad, el sitio me inspiraba frescor y tranquilidad, y la verdad es que no me defraudó.  

    Poza en el nacedero del Urederra

    El Nacedero del Urederra se encuentra cerca de Baquedano, en la región de Estella-Lizarra, y el río hace honores a su nombre "agua hermosa". Se trata de una reserva natural, dentro del Parque Natural de Urbasa-Andía, en el valle de Améscoa. El acuífero emerge con una bonita caída y discurre, a continuación, por sus primeros kilómetros, formando nuevas cascadas más pequeñas y preciosas pozas de color turquesa que no dejan impasible a nadie. El recorrido total es de unos 5km y no tiene demasiada dificultad. La variada y rica vegetación, las numerosas hayas que lo acompañan, hacen que, incluso en verano, resulte agradable andar por sus senderos. Ahora en otoño debe ser una fiesta de colores. Sinceramente, es un espectacular enclave

    Si vas con buen tiempo quizá te entren ganas de bañarte en sus aguas pero has de saber que está prohibido, es normal, de lo contrario seguramente su aspecto sería otro mucho más degradado. Y debo avisarte también de que el acceso es limitado, si mal no recuerdo el aforo es de 450 personas diarias así que, si te animas a ir, te recomiendo que reserves antes el día de la visita. Puedes hacerlo pinchando aquí. La entrada es gratuita pero el parking es de pago (3€ por un turismo, da igual que vaya el conductor solo o con 4 acompañantes). Nosotros aprovechamos para comer un bocata que llevamos en la mochila por la zona (hay espacios habilitados) y después subir al balcón de Pilatos, un impresionante mirador desde el que se ve todo el valle. 

    Vistas desde el balcón de Pilatos

    Ya a media tarde cambiamos de aires y nos acercamos a visitar Puente de la Reina, una bonita villa medieval, con un imponente puente románico, que forma parte del camino de Santiago francés.

    Puente Románico en Puente de la Reina

    Si quieres más información sobre alguno de estos espacios puedes asomarte a estas webs:
    ¿Has mirado ya qué fechas tienes libres para ir? 
    ¡No lo dejes, busca hueco en la agenda, te gustará!

    lunes, 26 de septiembre de 2016

    Visitando el Reyno de Navarra. 2ª Parada "Pamplona/Iruña"

    Hace unas semanas te comentaba que había pasado unos agradables días de vacaciones por tierras navarras, te hablaba de la localidad de Los Arcos (si te perdiste la publicación puedes volver a leer por aquí mis impresiones sobre dicha localidad), y hoy, aunque sea con un poco de retraso porque el viernes me fue imposible publicar, quiero compartir contigo las vivencias de la primera excursión:

    "Conocer Pamplona, en un día, disfrutando del intento"

    Resumiendo la experiencia puedo decir lo mismo que su logo... "Pamplona, ¡me gusta!".

    Llegué, con mi marido, a media mañana a la ciudad. Dejamos el coche en el barrio de Azpilagaña y nos subimos paseando, sin saber muy bien por dónde, hasta el centro. Aquello ya empezó a anunciar que sería una maratoniana jornada. Después de visitar la oficina de información y turismo, en la que nos apuntamos a la visita guiada que había por la tarde y que recomiendo indudablemente, nos fuimos a seguir disfrutando de la ciudad pero esta vez ya bien ubicados y con nuestro mapa en la mano.

    Aprovechamos antes de comer para recorrer la zona de las murallas y los, algo más, 800m por los que pasan los encierros. La siesta la sustituimos por un paseo hasta la Ciudadela y el Parque de la Taconera. A las 17:00h fuimos a nuestra cita y dejamos que nos deleitaran con la historia de la ciudad y nos descubrieran curiosos detalles que, de no haber sido por la chica que nos guió y cuyo nombre lamento no recordar, jamás hubiésemos conocido. Después, ya agotados, nos bajamos nuevamente caminando hasta el lugar en el que habíamos dejado el coche y emprendimos el camino de vuelta parando a ver la bella y singular ermita de Santa María de Eunate en Muruzábal.

    Hubo algunos sitios de Pamplona, como el interior de la catedral de Santa María, el de la iglesia de San Saturnino o la iglesia de San Lorenzo, que me quedé con las ganas de ver (ya tengo motivos para regresar). Tampoco visité el Parque Yamaguchi pero... al menos creo que conseguí llevarme una imagen bastante general de la ciudad e, incluso, hacer una parada en el Sadar. Y, nada, después de aquella cansada pero genial jornada, he pensado que el mejor regalo que podía traerte de allí es esta selección con 5 lugares que, en mi opinión, son imprescindibles conocer:

    Imágenes de Pamplona/Iruña

    1. Plaza del Castillo: fue el lugar en el que originariamente terminaban los encierros, desde el siglo XIV hasta la construcción de una plaza de toros estable a mediados del siglo XIX. Actualmente es el centro neurálgico de la ciudad y une el casco histórico con la parte más moderna. Se trata de una gran plaza porticada que alberga lugares tan emblemáticos como, por ejemplo, el Café Iruña o el palacio de los Goyeneche. 
    2. Ayuntamiento: ubicado en el Casco Antiguo, en la actual Plaza Consistorial (que yo personalmente me imaginaba más grande) y punto en el que confluían los tres burgos que Carlos III "El noble" unificó en el siglo XV. Es el lugar desde cuyo balcón principal se lanza el chupinazo que inicia las conocidas fiestas de San Fermín y donde se terminan entonando el famoso "pobre de mí".
    3. Catedral: situada en la parte más alta de la Navarrería. Construída en el mismo lugar en el que hubo antes un templo románico. Fue una de las edificaciones más grandes de la Edad Media, superada únicamente por la catedral de Santiago. Actualmente llama la atención su imponente fachada neoclásica, diseñada por Ventura Rodríguez, fruto de una importante intervención llevada en el siglo XVIII, y contrasta con el interior gótico que esconde (y que yo me perdí :( ).
    4. Ciudadela: en origen fue una fortificación amurallada de uso militar construída, por orden de Felipe II, siguiendo el modelo de la fortaleza de Amberes. En la actualidad se mantiene como jardín y espacio para realizar distintas actividades culturales, de ocio o deportivas. A mí me pareció un lugar ideal por el que echar una carrerita y enlazar desde allí con el parque de la Taconera.
    5. Calle Estafeta: si vas a Pamplona y te acercas al casco histórico... pasarás por ella sí o sí, casi seguro. No es que sea imprescindible visitarla sino que más bien es prácticamente inevitable. En ella vas a encontrar un montón de bares donde hidratarte y reponer fuerzas degustando unos fantásticos pinchos. Nosotros entramos a probar los del Bar Fitero y acertamos 100%. Nos pareció todo riquísimo y lo que pedimos fue: berenjenas con jamón y setas, txistorra, ajoarriero y dos ricas croquetas (una de jamón/huevo y otra de espinacas/gambas). También en esa calle compramos un delicioso cucurucho en la Heladería Larramendi. Y, ya puestos, justo enfrente, en Gurgur, aprovechamos para comprar algunos productos de la tierra (espárragos, mermelada, paté de setas, patxarán...) que todavía están esperando el día en el que formen parte de nuestro menú. 
    Y ahora que yo ya te he dejado un pequeño avance porque Pamplona es mucho más que estos cinco sitios... dime... ¿se te han despertado las ganas de organizar una escapada? Si todavía no lo ves claro espera que te cuente cuál fue la siguiente parada. Verlo en verano fue una chulada pero en otoño debe resultar precioso. Así que, ve preparando la maleta y después... 

    Ahora que yo ya te he contado mi visita por Iruña...
    ¿Me cuentas la tuya? ¿Qué sitios recomiendas no perderse?

    sábado, 10 de septiembre de 2016

    Visitando el Reyno de Navarra. 1ª Parada "Los Arcos"

    Viernes. Y aunque sea a última hora, tanto que ya es sábado, aquí estoy. ¡Qué ganas tenía de publicar esta semana! ¿Por qué? Porque voy a empezar a destriparte los bellos rincones por los que he estado de visita este verano. El primer destino del que quiero hablarte es un pequeño pueblo de Navarra: Los Arcos. Allí establecimos, mi pareja y yo, el campamento base de nuestra estancia por aquellas tierras. Tuvimos la suerte de estar alojados en la villa cuatro días pero en plenas fiestas. Y por ese motivo, quizá, no pudimos disfrutar como nos hubiera gustado. Teníamos organizadas varias excursiones a diferentes sitios de la zona y reservar una tarde para conocer Los Arcos fue poco. Apenas pudimos ver interiores y nos quedamos con ganas de hacer una visita guiada pero al menos, eso sí, pudimos descubrir el gran espíritu festivo y taurino que hay en la ciudad. ¡Ay si me hubiera pillado en otras circunstancias cómo me hubiera divertido participar en los encierros!

    Los Arcos (Navarra) - Encierro

    Dar un paseo de reconocimiento es sencillo. Una de las cosas que más me llamó la atención fue lo largo de las calles sobre las que se levanta su trazado. Casi se podría decir que la localidad está conformada por cuatro vías (la de la carretera, la Bajera, la del Medio y la Mayor). Éstas discurren paralelas a la línea que forma el río Odrón y son cruzadas por otras más pequeñas que complementan la villa aportándole gran encanto. Destacando, por supuesto, el carácter que le imponen las numerosas casas blasonadas que se pueden encontrar, especialmente por la calle mayor.

    Extracto del plano descargable en la web de turismo de Navarra
    Pero para patrimonio espectacular, el edificio más destacado posiblemente sea la iglesia de Santa María. Su interior, me consta, alberga fantásticos retablos de marcado carácter barroco que yo, final y tristemente, no tuve ocasión de ver. Una vez puestos en ruta no te pierdas tampoco la Casa de la Villa del Coso, los portales de Castilla, del Estanco y del Dinero, así como el Convento de las Madres Concepcionistas. Y si tienes ganas de ver alguna exposición puedes dejarte caer por la Casa de la Cultura. El sitio no es grande por lo que, si no hay eventos añadidos, seguramente puedas ver todo sin problema reservando un día. El resto.. ¡ya te iré proponiendo otros lugares para completar el viaje, hay uno muy especial que fue por el que yo decidí elegir Navarra como destino!
    Vista de la iglesia de Santa María (Los Arcos, Navarra)
    Vista de la iglesia de Santa María
    Para tapear te recomiendo probar los ricos pinchos del bar Abascal, aunque también puede ser una buena opción un plato combinado del restaurante Mavi. Y si lo que necesitas es comer a deshora, como nos pasó a nosotros el día que llegamos, siempre te quedará el bar Buen Camino. Hay muchos más negocios de hostelería pero no puedo contarte qué tal están porque los tres mencionados fueron en los que nosotros estuvimos. Si tú te animas a realizar una escapada a esta linda localidad e ir a alguno de ellos me gustaría conocer tu impresión. Y, por supuesto, si descubres otros nuevos... cuéntamelo y así pruebo si algún día regreso.

    Para dormir también tienes varias opciones. Nosotros elegimos los apartamentos Jurramendi y la verdad es que estuvimos muy a gusto. Si volvemos seguramente repetiremos.

    Y ahora que ya te he contado lo que puedes ver, dónde comer y dormir, te voy a dejar un par de links con más información de interés:

     ¿Te animas a acercarte hasta los Arcos? 
    ¿Qué más necesitas para preparar tu próxima escapada?

    viernes, 20 de mayo de 2016

    Romería del Rocío 2016, mi primer camino

    No sé si el viernes pasado te quedaste esperando mi publicación, si fue así quiero pedirte disculpas. También es posible que estés echando en falta alguna receta dulce pues desde febrero, mes en el que compartí mi bizcocho marmolado, no he vuelto con nada más de ese tipo. Te prometo que pronto llegará el postre pero hoy, si no te importa, deja que me quede hablándote de una experiencia que ha marcado un antes y un después en mi devoción a la Virgen del Rocío: mi primer camino. 

    Fuente: Web de la Hermandad Matriz de Almonte
    (http://www.hermandadmatrizrocio.org/source/2016/IMG_2904.JPG)
    Si para algo me ha servido todo lo vivido es para darme cuenta de que el Señor, además de muy generoso, es caprichoso. Y cuando deseamos algo lo mejor es permanecer pacientes sin perder la esperanza porque Él, de alguna manera, nos gratificará. A veces es posible que queramos demasiado y, quizá, no todo llegue. Por eso lo mejor es disfrutar de lo que tengamos en el momento sin obsesionarnos por lo demás.

    Desde que llegó a mi vida la Blanca Paloma, hace ya 20 años, todas las primaveras he deseado ir a celebrar con Ella su fiesta grande. Al principio me entristecía no poder estar allí y envidiaba a todos aquellos que la tenían cerca. Con el paso del tiempo, y tras mi primera visita a la aldea en 2001, descubrí que también me hacía sentir llena de Rocío acercarme hasta su ermita, en una fecha cualquiera, y rezarle con una tranquilidad complicada de encontrar en los días de romería. Cada mayo (y cada día), aún estando lejos físicamente, empecé a sentir a la Madre, causa de nuestra alegría, próxima a mi. ¿Por qué? Porque lo que importa es que la llevo en el corazón. Y me sentía feliz viendo sus actos por la televisión y diciéndole: "¡Qué guapa estás! ¡No dejes que se apague mi amor por ti! ¡Tú, Reina de las Marismas, eres para mí la más bonita! Aunque en esta ocasión no ha podido ser... ¡ojalá algún día pueda estar allí contigo!". 

    Foto realizada por Marian Montero
    Este año, que he empezado a resucitar y estar más cerca de la iglesia, mantenía la ilusión de poder estar por tierras onubenses pero, curiosamente, a la vez me comenzaba a dar un poco igual. Desde hace unos meses siento que no por estar lejos físicamente de la Virgen del Rocío la quiero menos, ni Ella a mí, y que lo que debe preocuparme es que mis actos reflejen ese amor que digo que siento. De esta manera estaremos siempre cerca y juntas iremos hacia su hijo. ¡Ese sí que es el verdadero camino! Un trayecto lleno de momentos dulces y adversidades que, con fuerza y ánimo, debemos superar aunque a veces nos resulte difícil. Sin embargo, también es verdad, que ha resultado todo un privilegio poder estar allí celebrando la llegada del Espíritu Santo.

    A falta de una semana para Pentecostés, el día de la Ascensión del Señor, anunciaba por mi facebook la cercanía de la romería con estas palabras:

    ¡Qué poquito falta Señora para que tus caminos 
    vuelvan a llenarse un año más de numerosos peregrinos!
    ¡Qué afortunados aquellos que dentro de una semana puedan estar por tu aldea! 
    Y seremos dichosos también los que cada día, 
    aunque nos encontremos lejos geográficamente, 
    podemos ir a tu encuentro de manera espiritual.
    Cogida de tu mano voy, dame fuerza y ayúdame a levantar, y seguir, cada vez que caiga.
    Madre misericordiosa y Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.

    Es evidente, nada me hacía imaginar que, después de una conversación el lunes por la tarde con mi profesor de guitarra flamenca, una llamada por la noche a otra buena amiga y la gran generosidad de la Hermandad de Torrejón de Ardoz (que me acogió a falta de un día para emprender el camino y a quien estaré eternamente agradecida), me harían cambiar de mensaje:

    Porque Dios existe, porque los sueños a veces se cumplen, 
    porque quien la sigue la consigue, porque el destino es caprichoso, o por lo que tú creas... 
    el caso es que a veces, sin saber muy bien cómo, 
    llegan a nuestra vida cosas con las que ya no contábamos.
    Y esta claro, Señora, si tú me dices ven yo intento dejarlo todo.
    Deseando peregrinar hacia tu ermita.  


    Y eso hice. Ni la lluvia, ni la menstruación (que es una de las cosas que más teme una enferma de endometriosis que sufre y acepta lo que tiene encima), ni la alergia que me acompaña en estas fechas me frenaron. Allí estuve, disfruté, reí, lloré de alegría, fui feliz, confirmé que la gente es buena y generosa por naturaleza... y tener que mojarme, andar un poco más de lo previsto, quedarme sin hacer noche en el camino, o no poder ver guardarse a la Virgen son nimiedades que lo que me animan es a tener que volver. 

    En estos días he descubierto que:
    • La romería del Rocío es fiesta pero mucho más sentimiento y devoción. 
    • Para algunos parece un escaparate y una ocasión de disfrutar del postureo pero, vivido en hermandad, se puede sentir con facilidad la alegría y la fe sencilla que existe en la mayoría de los rocieros. 
    • Aunque pueda parecer un evento descontrolado allí no hay lugar para la improvisación. 
    • El tumulto que rodea a la Virgen en la procesión es mucho menor de lo imaginado y consecuencia del acto de protección que los almonteños ofrecen a su patrona. 
    • Con cariño, respeto, educación y un poco de apreturas (eso también) el Rocío puede ser una experiencia inolvidable. Deseando repetir si el "Jefe" celestial, y su adorada Madre, quieren que así sea.

    No hay palabras para expresar las emociones que recorrieron mi cuerpo en cada paso que di, en cada acto en el que participé, en cada momento junto a la carreta, en cada conversación mantenida con otros hermanos, en cada segundo compartido, en cada gesto percibido. Creo que nunca podré compensar la alegría reportada ni el amor regalado que allí he sentido. Y por todo ello doy gracias.
    • ¡Gracias a Dios por todo lo que para mí tenía planeado!
    • ¡Gracias a mis padres por haberme ayudado a mantener mi fe rociera aunque, en apariencia, no sea compartida!
    • ¡Gracias a mi marido por no sentirse abandonado estos días y haberme animado a vivir la experiencia!
    • ¡Gracias a Juan Camacho por impulsarme a hablar con Marian Montero y a ésta por mediar ante la Hermandad de Torrejón! ¡No solamente sois buenos guitarristas sino que también habéis demostrado ser bellas personas!
    • ¡Gracias al padre Ángel por sus sabias palabras y a todos los hermanos que me acogistéis! ¡Qué vuestros corazones no pierdan nunca la caridad y la generosidad demostrada! María, compañera de Faja Suite, ¿qué te voy a decir? Que siempre me unirá a ti un bonito recuerdo material lleno de volantes. ¡Ole tú! Y mil gracias por haberme permitido no solamente estrenar uno de tus trajes sino por ponerlo a mi disposición y dejar que me lo trajera a casa.
    Rocier@, y ahora que todo ha terminado y tenemos un año de espera... ¿qué vas a hacer? ¿Me cuentas tus impresiones? Me gustaría conocerlas. ¿Me acompañas a gritar?

     ¡Viva la Virgen del Rocío!

    jueves, 29 de agosto de 2013

    El Camino de Santiago... ¡una experiencia recomendable!

    Más de dos meses de sequía bloguera es mucho tiempo y por ello lo primero que creo que debo hacer es pediros disculpas por mi ausencia y, sobre todo, agradeceros también que no me hayáis abandonado y  sigáis por aquí. No creáis que mi silencio internauta se ha debido a que he estado de vacaciones desde mi última publicación, ¡ya me hubiera gustado!, sino a que antes de poder disfrutar de ellas estuve muy liada en el trabajo (como ya me ha pasado en otras ocasiones). De hecho durante mi primera semana "libre" seguí terminando algunas cosillas que se habían quedado pendientes y después, cuando por fin tuve todo más o menos encauzado, aproveché para irme unos días a "descansar". Ahora que ya estoy de vuelta... vengo a daros varios motivos por los que recomendaría hacer el Camino de Santiago, que es la experiencia que yo quise tener este verano. ¡Os cuento!
    • Primero, porque hacer el camino a mí me ha servido para salir por completo de la rutina, han sido unas vacaciones totalmente distintas a las que había disfrutado hasta el momento. Personalmente me gusta más un turismo activo que estar tirada en la toalla quemándome al sol en cualquier playa pero tener la obligación de andar una media de 20km diarios, durante tantos días seguidos, era un reto a superar y tenía muchas ganas de intentarlo.
    • Segundo, porque a pesar de que los días pueden ser duros, algunos muy duros, la gente que encuentras por el camino te acaba haciendo las jornadas mucho más llevaderas. En mi caso no puedo dejar de mencionar, además de a mi buena amiga Marta a la que conocí en la universidad mientras estudiaba magisterio y con la que he tenido el privilegio de compartir fatigas y alegrías, a ese trío de Almenara (Castellón) con los que tan bien conectamos, a las colegas de Madrid, las profes gaditanas, los salvadores catalanes residentes en Francia y el grupo de los sevillanos. ¡Un placer enorme haberlos podido conocer a todos ellos!
    • Tercero, porque he visto que con muy poco se puede ser muy feliz y que ante las dificultades la lucha y el esfuerzo al final dan resultados y nos permiten conseguir objetivos. Somos más fuertes de lo que nos creemos, sólo necesitamos ponernos a prueba de vez en cuando y, por ejemplo, una ampolla guerrera, que te sale no por andar sino por correr en chancletas una tarde-noche para llegar a tiempo al albergue, te lo puede demostrar. De la misma forma que esa misma ampolla te permite ver la solidaridad de la gente que te ofrece lo poco que tiene para que puedas curarte cuando ellos tienen sus pies igual o peor.
    • Cuarto, porque la buena gastronomía gallega sabe mucho mejor cuando se degusta después de una larga caminata. No hay mayor placer que sentarte al finalizar la etapa o por la tarde, en buena compañía, a tomar un refresco, una cervecita o vino de la tierra, con alguna ración de pulpo, mejillones, empanada o unos pimientitos de Padrón (de esos que unos pican y otros no), entre otras muchas delicias.
    • Quinto, porque el camino no deja de tener un sentido religioso y nunca está de más poder visitar la tumba del apóstol, dar un abrazo a su figura y pedirle algo (a mí me gusta solicitar salud). Sin olvidar, por supuesto, el espectáculo que supone ver funcionar el botafumeiro después de haber oído misa. ¡Ah! Además cuentan que cuando consigues la Compostela tu paso por el purgatorio será menor... ¡Yo ya la tengo, jejejeje!
    • Sexto, porque llegar a la plaza del Obradoiro y poder deleitarte con aquella maravilla de fachada mientras la mente te dice "se acabó, prueba superada, ahora toca disfrutar, cuidarse bien las ampollas y recuperarse" no tiene precio. Aunque la verdad es que a mi llegada le faltó algo de emoción, a mí me hubiera gustado entrar más cansada y, quizá, haberme encontrado aquello de frente y no mientras vas por el lateral. Aún así me encantó y me habría quedado allí tirada en el suelo durante horas admirando tanta belleza. ¡Qué gozada!
    Y, bueno, supongo que hay tantos motivos como peregrinos porque cada uno sabe bien lo que busca cuando decide probar suerte. Yo con esta entrada sólo quiero animaros a aquellos que no lo hayáis hecho todavía porque merece la pena y no hace falta estar tan en forma como algunos podáis pensar. Además voy a aprovechar para dejaros alguna recomendación básica:

    En la mochila, no hace falta que metáis media casa, yo tuve suficiente con los bastones, el saco de dormir, 1 toalla, 1 forro polar (porque soy muy friolera), 1 chubasquero, 3 camisetas técnicas que secan rápido (una era de manga larga), 3 pantalones (uno de ellos largo desmontable), 3 bragas, 4 calcetines, bikini, gorra, las deportivas para andar, unas chancletas para la ducha y andar con ellas por la tarde, protector solar, 1 champú (que puedes usar para todo), pasta y cepillo de dientes, peine, gafas de sol, linterna, kit de reparación de pies (lo que uses), alguna pinza de la ropa e imperdibles, móvil y cámara de fotos si la de éste no es muy buena (era mi caso), documentación y dinero. No olvidéis que cuantas más cosas se meten mayor es el peso que luego hay que cargar.
    Para dormir si no os importa gastar algo más yo recomendaría albergues privados, además de poder disfrutar con habitaciones más pequeñas y mejores baños, no tendréis que estar dentro a las 22h y podréis quedaros algo más de tiempo conociendo la vida de la localidad en la que estéis. Eso sí, también puede estar bien tener la otra experiencia algún día. Os dejo por aquí mis alojamientos:
    • Albergue Villa San Clemente (Tui). Lo llevábamos reservado porque no queríamos quedarnos sin cama el primer día. De él casi diría que fue el mejor que tuvimos. Nos atendieron muy bien, todo estaba bastante limpio y era un sitio tranquilo en el cual pudimos descansar sin problema y coger fuerzas para lo que vendría después. Sin duda alojarnos allí seguro que fue mucho mejor que haber pasado la noche en un tren-cama y haber tenido que echar a andar nada más llegar. Además eso nos permitió hacer el trayecto entre Valença do Minho-Tui paseando la tarde que llegamos. 
    • Albergue El Camino (Redondela). Un albergue en el que tuvimos una habitación para los cinco que íbamos. La única pega es que ésta estaba al lado de la cocina y cuando la gente empezó a venir por la mañana a desayunar resultó un poco molesto.
    • Albergue O Cruceiro (Caldas de Reis). También estuvo muy bien, era una habitación para seis pero la cama que sobraba no llegó a ocuparse. Aquí el baño no era compartido y lo teníamos para nosotros solos ya que en realidad es también hotel.
    • En Santiago cancelamos la reserva que teníamos, no recuerdo el nombre del albergue, y acabamos alojándonos en casa de una mujer que ofrecía cama a los peregrinos. Tampoco puedo deciros el nombre ni la calle del sitio porque no llegué a enterarme, sólo sé que resultaba céntrico, se veía limpio y allí nos quedamos.
    En el resto de días estuvimos en albergues públicos y sí que debo avisaros de que en el de Teo nos tocó dormir en la calle a pesar de que se suponía que teníamos prioridad frente al grupo de unas 12 personas que llegó con coche de apoyo que les llevaba las mochilas, cacerolas, mesas de camping, etc., y que invadió aquello. Sin duda fue un día diferente.
    En fin... y dicho todo esto, y ya casi sometida de nuevo a la rutina, espero poder contaros alguna receta muy pronto. Hasta entonces, como alguien dijo...
    ¡Buen camino de la vida para todos!

    lunes, 6 de mayo de 2013

    De escapada por tres Parques Naturales

    Aprovechando que tenía unos días de fiesta quise disfrutar un poco de la naturaleza y volví a hacer con mi pareja una nueva escapada. El destino en esta ocasión, y un poco de rebote, fue afortunadamente Andalucía, comunidad que me vuelve loca y que cuanto más visito más me gusta. Y digo que llegué allí de casualidad porque el plan inicial era haber vuelto a Valencia con intención de subir al Montgó; pero después pensé que, aprovechando las lluvias de últimamente, podría ser buen momento para acercarme a visitar, en Castilla la Mancha, el nacimiento del río Mundo y las lagunas de Ruidera. Un vez elegido el destino el siguiente paso era buscar alojamiento y como parecía que la cosa estaba bastante concurrida por la zona acabé alejándome un poco y descubriendo unos apartamentos, Los huertos del Segura, en Segura de la Sierra (Jaén) de esos que entran por los ojos y a los que apetece ir por la buena (y en mi opinión merecida) crítica que tienen. Así que lo próximo era preparar la maleta y el coche e irnos a disfrutar de tres parques naturales en un único viaje.



    El pasado miércoles día 1 de mayo, no excesivamente temprano, nos fuimos para el Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, que es donde se encuentran Segura de Sierra y nuestro apartamento. Llegamos a mediodía y Antón, el dueño de los apartamentos, nos recibió de forma muy atenta, contándonos todo lo que podríamos hacer por aquella zona y poniendo a nuestra disposición un mapa con las rutas e información. Estuvimos comiendo en un restaurante del pueblo y por la tarde nos acercamos al pico del Yelmo, montaña de más de 1800m de altitud, que se aprecia en el cuarto superior de la izquierda tras la imagen de Jorge Manrique leyendo. Aquí también tuvimos que trastocar la idea inicial, que era subir andando, para terminar accediendo a la cumbre en coche porque no queríamos que se nos echara la noche encima. Una vez arriba, no se puede describir, las vistas desde allí son una auténtica maravilla. A mí me resultó especialmente curioso ver cómo despegaban con el parapente.

    El jueves nos acercamos hasta el Parque Natural Calares del río Mundo y de la Sima para ver, precisamente, el nacimiento del río Mundo. Dejamos el coche en el parking de arriba (en el puerto del Arenal) y de allí echamos a andar hasta llegar al primer mirador, a los pies del reventón (imagen superior derecha). Luego subimos al segundo mirador y es impresionante ver esa cascada encajonada pero a mí personalmente me decepcionó un poco que aquello pareciera una romería y hubiese que ir esquivando gente. Comimos en Riópar y a la tarde subimos a conocer Riópar Viejo. Después... vuelta al apartamento y parada en las Acebeas, otro de esos lugares emblemáticos de la Sierra del Segura y sitio singular en el que no pudimos hacer la ruta completa y subir a la cumbre del Navalperal (1620m) porque era tarde.

    El viernes, día de regreso a casa, aprovechamos para visitar el que dicen que es ese "lugar de la Mancha" del que Cervantes no quiere acordarse y en el que murió Quevedo, Villanueva de los Infantes (imagen inferior izquierda), localidad con encanto y amable hospitalidad con los forasteros, así como también nos acercamos al vecino Parque Natural de las lagunas de Ruidera (imagen inferior derecho) cuyas formaciones tobáceas se mostraba con especial belleza.

    En definitiva, fueron tres días intensos para recordar y un viaje a recomendar. Si no lo conocéis buscar un hueco para acercaros hasta allí, si ya estuvisteis... ¿qué me decís?

    martes, 9 de abril de 2013

    Recordando esta Semana Santa...

    Atrás quedaron las vacaciones y volvieron a mi vida los días en los que 24h se hacen pocas. Incorporada al trabajo desde hace una semana y entregándome de nuevo a la rutina de ensayos, carreritas en buena compañía y agradables ratos cacharreando en la cocina... ya me iba tocando también sentarme a compartir algo con vosotros. Mi primera opción era haber dedicado esta entrada a contaros la receta de las torrijas que suelo preparar el Jueves Santo (día arriba, día abajo), aprendida de mi madre y cuyo resultado es para chuparse los dedos, pero creo que lo voy a dejar para otra ocasión porque, aunque tengo fotos de otras veces, este año no las he hecho. La segunda cosa que pensé era haber aprovechado para hablaros del recital de piano que dio Albert Attenelle el viernes pasado en el Auditorio Nacional, ¡todo un lujo escuchar esa Iberia y La Vega de Albéniz en sus manos! Y la tercera y elegida, dado que estuve pasando esta Semana Santa unos días por Cullera (Valencia), presentaros un poco los tres nuevos sitios que descubrí y que creo que merecen la pena visitar.

                   
    1) La Albufera.
    Esta laguna, o concretamente la población de El Palmar que es dónde fui, podríamos decir que se encuentra a mitad de camino entre Valencia y mi destino (Cullera). En esta pedanía se pueden ver las típicas construcciones valencianas, las barracas, que Blasco Ibáñez bien describe en su libro Cañas y Barro. Y allí mismo además existe la posibilidad de hacer un recorrido en barca por "el pequeño mar". A mí me costó 4€ y la verdad es que mereció la pena ya que el barquero te iba explicando todo. Encima, como detalle para las mujeres, nos regaló unas barquitas hechas con las hojas de una caña
    La zona según nos contó, y resumo brevemente, tiene una profundidad media de 1m y una extensión de más de 20km². Es una zona de paso para muchas especies de aves migratorias y está rodeada de arrozales. Allí se practica todavía la pesca de la anguila y pueden verse la trampas/redes que utilizan para ello.
    Si queréis obtener más información, porque no me gustaría aburriros, podéis echar un vistazo en la web del parque natural: http://www.albufera.com/parque/

    2) El monasterio de la Murta.
    Es uno de los cinco monasterios que pueden encontrarse en la Ruta de los Monasterios de Valencia, comienza en Gandía y termina en Alzira. Yo empecé por el final, dejando el coche en un parking que hay a las puertas del paraje natural y siguiendo la señalización de la ruta subí casi hasta la Cruz del Cardenal para poder ver la montaña de Cullera y el mar Mediterráneo al otro lado. El "paseo" la verdad es que merece la pena (diría que sobre todo en estas fechas) y lo mejor es que se puede aprovechar para cargar con el bocata y comer perdido en medio de ese magnífico entorno. (Por supuesto, sobra decir que la basura hay que llevarla guardadita en la mochila hasta que a la vuelta se pueda tirar en un contenedor). Si os apetece probar... aquí tenéis algo de información: http://www.alzira.es/alziraPublic/museo/turismo/paraje/murta.html

    3) El cabo San Antonio.
    El cabo de San Antonio está en Xábia (Javea) y pilla relativamente cerca del cabo de la Nao (otro de esos sitios a los que hay que acercarse). Se puede subir en coche pero yo en esta ocasión preferí dejarlo en el puerto, aprovechar para comer en un restaurante de la zona y acceder al faro a través de una corta ruta de senderismo que parte de allí. Una vez arriba las bellas zonas de acantilados que se divisan no tienen precio y si uno se ve con ánimo puede seguir por alguna de las variantes que ofrece el camino. 

    En fin... como veis he pasado una Semana Santa muy en contacto con la naturaleza, raro para mis costumbres que en estas fechas lo que me apasiona es seguir las procesiones. De hecho debo confesar que no estaba muy motivada cuando salí a la carretera pero al final el viaje me gustó. Ya tengo el ojo echado a nuevas rutas así que cuando vuelva, si no es en el infernal verano, intentaré descubrir nuevos sitios para luego invitaros a conocerlos pero de momento... este será un viaje para el recuerdo.

    Disfrutar de la semana y nos vemos muy pronto con alguna receta seguramente.